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Rusia vuelve a atacar Kiev mientras Occidente impone nuevas sanciones a Moscú

En el este, las tropas rusas toman Severodonetsk tras la retirada de las fuerzas ucranianas
REUTERS/UMIT BEKTAS

REUTERS/UMIT BEKTAS  -   La capital ucraniana, que desde hace semanas trata de recuperar la normalidad, ha sufrido un nuevo ataque contra una zona residencial

Los bombardeos rusos han vuelto a Kiev. La capital ucraniana, que desde hace semanas trata de recuperar la normalidad, ha sufrido un ataque contra una zona residencial. Varias personas han sido rescatadas de entre los escombros de los edificios, incluida una niña de 7 años, mientras que otras han sido hospitalizadas, según informó el alcalde de la ciudad, Vitaly Klitschko, a través de Telegram. No obstante, todavía hay decenas de desaparecidos y, por el momento, un fallecido.

Además del edificio residencial, Anton Herashchenko, asesor del ministro del Interior de Ucrania, aseguró que otro misil impactó en un parque. La agencia de noticias AFP informó de cuatro explosiones, señalando que una de ellas provocó un incendio y una nube de humo gris.

El alcalde de Kiev ha remarcado que este ataque busca “intimidar a los ucranianos ante la proximidad de la cumbre de la OTAN”. La última vez que Kiev sufrió un ataque ruso fue a principios de mes. Este último bombardeo, además de coincidir con la inminente cumbre de la Alianza en Madrid, se produce en medio de un encuentro del G7 en Alemania. 

En dicha reunión, los líderes de las siete naciones más industrializadas -Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos- han reafirmado su apoyo a Ucrania. Asimismo, impondrán una prohibición sobre las importaciones de oro ruso.

"Juntos, el G7 anunciaremos la prohibición la importación de oro ruso, una importante exportación que genera decenas de miles de millones de dólares para Rusia”, anunció el presidente estadounidense, Joe Biden, en su cuenta de Twitter. El líder americano también se ha pronunciado sobre este último ataque, tachándolo de “barbarie”, según recoge Bloomberg. 

El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, ya aseguró durante el fin de semana que en su intervención por videoconferencia pediría nuevos envíos de armas pesadas y sistemas de defensa antiaéreo. En varias ocasiones, el mandatario ucraniano ha considerado las sanciones económicas “insuficientes” para detener el avance ruso, que se intensifica en el este del país. 

Este fin de semana la ciudad estratégica de Sievierodonetsk, en el óblast de Lugansk, ha caído en manos rusas después de intensos combates. Esta conquista supone una gran victoria para Moscú después de la toma de la localidad portuaria de Mariúpol en mayo. 

Tal y como declaró Kyrylo Budanov, jefe de inteligencia militar de Ucrania, las tropas están llevando a cabo “un reagrupamiento táctico” al retirar sus fuerzas de Sievierodonetsk, informa Reuters. “Rusia está usando la táctica que usó en Mariupol: borrar la ciudad de la faz de la tierra”, explicó Budanov. Por eso, ahora las fuerzas ucranianas, buscan “un terreno más alto para continuar con las operaciones de defensa”, ya que, dadas las condiciones, “mantener la defensa en las ruinas y en campo abierto ya no es posible”.

Rusia enviará misiles Iskander-M a Bielorrusia

Mientras la guerra se encrudece en Ucrania, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha asegurado que en los próximos meses enviará misiles tácticos Iskander-M a Bielorrusia durante una visita de Aleksander Lukashenko a Moscú. Estos misiles, tal y como ha recordado el líder ruso, pueden ser empleados como balísticos o como misiles de crucero, tanto con cargas nucleares como convencionales, recoge la agencia rusa de noticias Interfax. 

Lukashenko, fiel aliado de Moscú, se ha posicionado a favor de Rusia desde que comenzó la invasión el 24 de febrero. El Gobierno bielorruso permite que las tropas rusas atraviesen por su territorio nacional para asaltar Ucrania y, llegado el caso, aceptaría el despliegue de armas nucleares rusas en el país