Saudi Aramco pondrá más acciones a la venta en los próximos años

El objetivo es canalizar las ganancias hacia el fondo soberano para acometer reformas económicas
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REUTERS/HAMAD MOHAMMED  -   Amin H. Nasser, presidente y director ejecutivo de Saudi Aramco

El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, ha anunciado que “podría producirse” una segunda cotización de Saudi Aramco en los próximos años como parte de sus planes para recaudar fondos para el PIF. Las autoridades saudíes están estudiando emitir un paquete adicional de acciones de la petrolera estatal con el fin de financiar el fondo soberano. 

El líder de facto de Arabia Saudí manifestó las intenciones del Reino durante una conversación con el ex primer ministro italiano Matteo Renzi, en el marco de la cuarta edición virtual del foro para la Iniciativa de Inversión Futura, FII por sus siglas en inglés. 

Arabia Saudí alberga la presente edición del evento con el fin de atraer inversores al reino, dos semanas después de anunciar su proyecto de inversión para la próxima década por valor de 6 billones de dólares. El FII tiene como objetivo analizar el estado de la economía mundial y es conocido como el “Davos del desierto”.

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La salida a Bolsa de Saudi Aramco se produjo el pasado 11 de septiembre 

“Esto [la emisión de más acciones] producirá un flujo de efectivo transferido a PIF para ser reinvertido nacional e internacionalmente, y beneficiar así a los ciudadanos saudíes”, destacó Bin Salman.

El príncipe heredero no profundizó al respecto, sin embargo, durante la sesión añadió que los planes del Reino pasan por “grandes proyectos de privatización”, así como por un “aumento natural” de las ganancias del Fondo de Inversión. Unas ganancias que, según Bin Salman, serán reinvertidas y ayudarán a que el fondo aumente de 400.000 millones de dólares a 1.100 millones en el próximo lustro.

El PIF es el fondo soberano del Reino, dirigido por el propio Bin Salman, que gestiona un patrimonio aproximado de unos 360.000 millones de dólares y que tiene como objetivo liderar los proyectos económicos del país. Las autoridades saudíes dejaron una parte importante de su financiación en manos de inversores extranjeros, que ahora intentan atraer. 

El objetivo para entonces es reducir a mínimos la dependencia del oro negro. El recorrido del plan gubernamental conocido como ‘visión 2030’ pasa por diversificar la economía y encontrar una alternativa segura que mantenga las aspiraciones del Estado. 

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REUTERS/MAXIM SHEMETOV  - Instalación petrolera de Saudi Aramco en Abqaiq, Arabia Saudí

Saudi Aramco sigue siendo la más valiosa de Oriente Medio y la vía más importante para la extracción de fondos para el PIF. No obstante, la caída de la demanda y de los precios del petróleo durante el pasado 2020 han traído consigo una fuerte caída de los ingresos que obstruye los planes de MBS. 

Saudi Aramco fue parcialmente privatizada hace más de un año. Su salida a bolsa cosechó la operación de oferta pública (OPI) inicial más exitosa de la historia, pues la compañía generó entonces cerca de 29.500 mil millones de dólares.

Desde que se convirtió en heredero de la corona en 2017, Bin Salman ha priorizado la diversificación económica, sin embargo, ha sido la crisis de la COVID-19 la que ha obligado al Reino a encontrar una solución cuanto antes

El objetivo entonces era canalizar efectivo al Estado a través de la recaudación de fondos con la salida a bolsa. Aunque el análisis de los resultados un año después muestra que la operación no ha sido suficiente. Por esta razón, la Casa de Saúd dobla la apuesta y pondrá más acciones a la venta. 

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REUTERS/MAXIM SHEMETOV - Planta petrolera de la compañía Saudi Aramco, en Abqaiq, Arabia Saudí
Aspiraciones en riesgo

Según Bloomberg, la petrolera estatal ha omitido datos en sus informes de emisiones generadas por varias de sus refinerías y plantas petroquímicas. En caso de incluir todas sus actividades, Saudi Aramco podría incluso duplicar la huella de carbono que ella misma reporta. 

Los expertos señalan que esta omisión busca contener a los inversores, de los que el Reino depende. Además, existe la posibilidad de que la compañía sea demandada por estas prácticas.

Más allá de la amenaza terrorista sobre Saudi Aramco –previamente atacada–, los accionistas temen la acción del Reino sobre la petrolera. Y es que muchos apuntan que las autoridades saudíes están gastando los fondos en objetivos ajenos a los planes comerciales inmediatos de la compañía. 

Los imperativos comerciales de Saudi Aramco pueden chocar con sus obligaciones nacionales, que incluyen facilitar el papel de Arabia Saudí como poder hegemónico en la región y productor alternativo de la OPEP. Estas dos caras son incompatibles para capitalizar completamente su valor.