Simone Biles, el éxito de la sonrisa ante el calvario

La gimnasta estadounidense acumula 25 medallas mundiales tras competir en Stuttgart, mejorando el récord de Vitaly Scherbo, y después de superar graves problemas personales
Simone Biles, de EEUU, posa después de la final de aparatos con las cinco medallas de oro que ganó en el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística FIG en el Hanns-Martin-Schleyer-Halle de Stuttgart, el 13 de octubre de 2019

AFP/MARIJAN MURAT  -   Simone Biles, de EEUU, posa después de la final de aparatos con las cinco medallas de oro que ganó en el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística FIG en el Hanns-Martin-Schleyer-Halle de Stuttgart, el 13 de octubre de 2019

Simone Biles sigue asombrando al mundo en general, y al de la gimnasia en particular, a sus 22 años. La menuda gimnasta estadounidense pasó por los Mundiales de Stuttgart con cinco oros más a añadir a su extenso palmarés, lo que le coloca como la gimnasta (contando hombres y mujeres) que más medallas mundiales acumula.

En la competición celebrada en territorio alemán, Biles ganó en las disciplinas de barra de equilibrios, salto y suelo, y en el concurso completo individual y por equipos, llegando así a las 25 medallas mundiales (19 de oro) y superando la mítica marca del legendario gimnasta bielorruso Vitaly Scherbo, que logró acumular 23 durante su carrera en la década de los 90 del siglo XX.

Esto coloca a la estadounidense como la mejor gimnasta de la historia y uno de los grandes referentes del deporte mundial. Pero, además, en un ejemplo de superación personal. Los éxitos deportivos alcanzados por Biles han llegado a pesar de los graves problemas que ha tenido que afrontar a lo largo de su vida la gimnasta afroamericana. Unos problemas que a más de uno y de una les habrían hundido, pero ante los que Biles se ha sobrepuesto para reinar en el mundo de la gimnasia y para lucir esa sonrisa y alegría perennes de las que hace gala de cara al público y siempre que compite. 

Viendo cómo se desenvuelve la deportista norteamericana, tanto en su vida como en la práctica deportiva, nadie diría que ha tenido que afrontar unas adversidades durísimas, que, por lo que se ve, más que acabar con ella, le han ayudado a ser más fuerte gracias a haber podido sobreponerse a ellas. 

La medallista de oro Simone Biles, de Estados Unidos, en la final de aparatos femeninos en el Campeonato Mundial de Gimnasia en Stuttgart, Alemania, el domingo 13 de octubre de 2019
AP/MATTHIAS SCHRADER - La medallista de oro Simone Biles, de Estados Unidos, en la final de aparatos femeninos en el Campeonato Mundial de Gimnasia en Stuttgart, Alemania, el domingo 13 de octubre de 2019

En líneas generales, la vida personal de Simone Biles ha venido marcada por una infancia rota y por abusos sexuales sufridos que, lejos de destrozarla, le han servido para hacerse más fuerte y ser un ejemplo de superación y de éxito personal. 

Los primeros años de Biles estuvieron marcados por la inexistencia de un padre, que le abandonó, y por la presencia de una madre alcohólica y drogadicta que no supo hacerse cargo de la pequeña, situación que en nada ayudaba a una niña que, a pesar de todo, quería abrirse camino en el mundo y desarrollar sus grandes capacidades físicas y su talento innato para la práctica de la gimnasia. Aquí jugaron un papel vital sus abuelos maternos, que se hicieron cargo de la menor y le dieron el cariño y la ayuda necesarios para poder crecer en un entorno normal y no desestructurado, como al que parecía estar abocada con un padre inexistente, al que no conoció, y una madre supuestamente superada por las adicciones que no pudo hacerse cargo de sus cuatro hijos y con la que Biles perdió totalmente el contacto.

Fue su abuelo materno, Roland, quien rescató a los cuatro hermanos y llevó a cabo su adopción. Los dos mayores, Tevon y Ashley, fueron a vivir con la hermana de su abuelo; mientras que Simone y Adrian fueron acogidos por el propio Roland Biles y su segunda esposa, Nellie. 

Simone Biles, de EEUU, sonríe después de ganar la final de aparatos en el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística de la FIG en el Hanns-Martin-Schleyer-Halle de Stuttgart, el 13 de octubre de 2019
AFP/LIONEL BONAVENTURE - Simone Biles, de EEUU, sonríe después de ganar la final de aparatos en el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística de la FIG en el Hanns-Martin-Schleyer-Halle de Stuttgart, el 13 de octubre de 2019

Simone pudo sobreponerse a todo esto a pesar de su corta edad, dando una muestra de madurez excepcional. "Cuando era más pequeña me preguntaba qué habría sido de mi vida si no hubiese pasado nada de esto. A veces todavía me pregunto si mi madre biológica se arrepiente y querría haber hecho las cosas de manera diferente, pero evito plantearme estas preguntas porque no las tengo que responder yo", expresó a diversos medios estadounidenses. 

A los seis años, esta menuda gimnasta originaria de Columbus (Ohio) y texana de acogida, que no alcanza en la actualidad el metro y medio de altura, entró en el mundo de la gimnasia y pronto se vieron las grandes cualidades y el talento que tenía para su práctica. En esto ayudó también la figura de su abuelo, dando estabilidad y soporte para la pequeña. 

Sumado a todo esto, llegó posteriormente el episodio de abusos sexuales protagonizados por el que era médico del equipo femenino de gimnasia de Estados Unidos Larry Nassar, quien fue acusado también de propasarse con otras integrantes del combinado nacional. A Nassar, condenado a 60 años de prisión, convertible en cadena perpetua por tenencia de pornografía infantil, se la ha llegado a adjudicar el abuso de más de 250 gimnastas. 

Simone Biles, de EEUU, en el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística de la FIG en el Hanns-Martin-Schleyer-Halle de Stuttgart, en el sur de Alemania, el 13 de octubre de 2019
AFP/LIONEL BONAVENTURE - Simone Biles, de EEUU, en el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística de la FIG en el Hanns-Martin-Schleyer-Halle de Stuttgart, en el sur de Alemania, el 13 de octubre de 2019

"Yo también soy una de las muchas supervivientes que sufrieron abusos sexuales por Larry Nassar", expresó públicamente Biles a través de la red social Twitter. "La mayoría de ustedes me conocen como una chica feliz, risueña y enérgica. Pero últimamente me he sentido rota y cuanto más intento apagar la voz en mi cabeza, más fuerte grita. Ya no tengo miedo de contar mi historia", añadió en la misma red social sobre este truculento episodio de su vida. 

A pesar de todos estos infernales momentos personales, Biles ha tocado el cielo en los últimos Mundiales de Stuttgart. Su registro de preseas mundiales supera ya al de auténticos mitos de la gimnasia, como la rumana Nadia Comaneci, la rusa Larisa Latynina o el bielorruso Vitaly Scherbo, quienes no alcanzan el número de medallas en Mundiales de Gimnasia que atesora ya la norteamericana. Aunque hay que tener en cuenta que los Mundiales se disputan ahora cada año (salvo en año olímpico) y antes eran cada cuatro o cada dos años, aumentando actualmente la posibilidad de acumular más medallas. 

Biles ha tomado parte en todos los Mundiales de Gimnasia desde los de Amberes de 2013; salvo en los de Montreal de 2017, año que se tomó como sabático después de disputar los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016, donde ganó cinco medallas olímpicas, cuatro de oro y una de bronce. 

Aún le queda un pequeño récord por atrapar en los Mundiales, y es el de vencedor del concurso general individual completo de todos los aparatos, Biles tiene cinco; mientras, el japonés Kohei Uchimura acumula seis, consecutivos. 

Simone Biles, de EEUU, en el podio después de ganar la prueba de suelo de la final de aparatos en el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística de la FIG en el Hanns-Martin-Schleyer-Halle de Stuttgart, el 13 de octubre de 2019
AFP/LIONEL BONAVENTURE - Simone Biles, de EEUU, en el podio después de ganar la prueba de suelo de la final de aparatos en el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística de la FIG en el Hanns-Martin-Schleyer-Halle de Stuttgart, el 13 de octubre de 2019

Simone Biles ha logrado 25 medallas mundiales, superando el récord de 23 de Vitaly Scherbo, auténtico símbolo gimnástico de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) cuando el gigante comunista estaba en pleno proceso de desintegración, que llegó a ser campeón olímpico en los Juegos de Barcelona de 1992 representando a la Comunidad de Estados Independientes (CEI), agrupación artificial que aglutinaba a las antiguas repúblicas soviéticas menos los Estados bálticos. Un Scherbo que en Barcelona se hizo nada más y nada menos que con seis medallas de oro (por equipos, en el concurso completo individual, en anillas, caballo con arcos, barras paralelas y salto). 

Biles, todo un ejemplo de cómo el esfuerzo y la superación, acompañados de una gran sonrisa y una alegría desbordante, pueden con todo.