Sin espacio para dos coronas en Marruecos

El país vecino actúa de manera expeditiva para frenar el coronavirus, pero hay temor a la capacidad de respuesta del sistema sanitario a la llegada de la epidemia
Mohamed VI

PORTADA-PHOTO/MAP  -   El rey de Marrruecos, Mohamed VI, ha anunciado la creación de un fondo especial de 10.000 millones de dírhams (unos 1.000 millones de euros) para paliar los efectos de la crisis en Marruecos

Marruecos se lo está tomando en serio. Y con anticipación. Sabedoras de la fragilidad del sistema público de salud y de la dificultad que entrañará que la sociedad asuma los sacrificios y hábitos necesarios para contener la propagación del virus, las autoridades marroquíes están haciendo todo lo que está en su mano para evitar que la situación quede fuera de control. Al cierre de este texto, en Marruecos había confirmados apenas 29 casos y se había registrado el fallecimiento de una sola persona: una mujer de 89 años en un hospital de Casablanca.

Entre las medidas adoptadas por las autoridades del país vecino destaca el cierre total del espacio aéreo, decretado este domingo. Este lunes el Ministerio del Interior ha ordenado asimismo el cierre de restaurantes, cafés, cines, salas de juego, campos de deporte de proximidad, gimnasios y baños públicos a partir de las seis de la tarde. Las concentraciones humanas de más de cincuenta personas estaban prohibidas desde la semana pasada y desde este lunes los centros educativos –incluidos colegios, institutos, universidades y guarderías- están también cerrados. 

Tánger
PHOTO/ATALAYAR – Imagen de la terraza del Gran Café de Paris de la ciudad marroquí de Tánger

Según el comunicado emitido por el Ministerio, la decisión no afecta ni a los mercados ni a los comercios. Tampoco los locales de venta de productos de primera necesidad y los servicios de reparto de comida a domicilio se verán clausurados de momento. 

“El Ministerio del Interior invita a todos los ciudadanos a unirse y contribuir fuertemente con un sentido de responsabilidad y patriotismo y a interactuar positivamente con todas las orientaciones y medidas tomadas para manejar esta situación excepcional; evitar grandes reuniones y respetar los estándares generales de prevención y seguridad sanitaria recomendados por las autoridades competentes”, concluye la nota.

Por su parte, el Consejo Superior de los Ulemas, la instancia encargada de las fatuas en Marruecos, ordenaba, a instancias del comandante de los creyentes –que no es otro que el rey Mohamed VI-, el cierre de las mezquitas a partir de la tarde de este lunes, aunque se seguirán haciendo por el momento llamadas a la oración. 

Desconexión completa con España

El pasado jueves desde Rabat se adoptaba una inesperada medida que tocaba directamente a nuestro país: el cierre de las conexiones marítimas y aéreas con España, uno de los Estados más afectados por la pandemia. Horas después, Rabat clausuraba también las fronteras de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Dado que durante los últimos días eran muchos los turistas españoles que no habían podido salir de Marruecos, Rabat abrió intermitentemente las fronteras. Este mismo lunes han seguido saliendo ciudadanos de nuestro país por la citada vía. Por otra parte, la vecina Argelia –con 48 casos confirmados y cuatro muertes-, adoptaba en las últimas horas medidas semejantes al clausurar las conexiones aéreas y marítimas con Francia; dos días antes había hecho lo propio con España. 

Además, desde este mismo lunes, las seis sedes del Instituto Cervantes en Marruecos –Tánger, Meknés, Rabat, Casablanca, Fez y Tetuán- decretaban hasta nueva orden el cese de su actividad. 

Plan de choque real

En la tarde de este domingo, el rey Mohamed VI anunciaba la creación de un fondo especial de 10.000 millones de dírhams (unos 1.000 millones de euros) para paliar los efectos que causará la crisis en Marruecos, recoge Efe. El fondo servirá, asimismo, para "acompañar a sectores vulnerables", y principalmente el turismo -una de las principales fuentes de divisa y de creación de empleos- para paliar las repercusiones sociales derivadas de la crisis presente y la venidera.

Al cierre de este texto, había confirmados 29 casos de coronavirus en Marruecos. Por regiones y ciudades, Rabat-Salé han registrado 9; Casablanca, 7; Marrakech, 3; Fez, 3; Temara, 2; Tarudant, 1, al igual que Tetuán, Khouribgha y Fkih ben Saleh. Sobre el vigésimo noveno caso, conocido este lunes, se desconoce su ubicación geográfica. Además, se conocía ayer que 122 personas sospechosas de estar contagiadas fueron examinadas y dieron negativo. El número de contagios aumentó considerablemente durante el fin de semana pasado, al oscilar de 8 casos el viernes a los 28 de este domingo. 

Lo cierto es que, dentro y fuera de Marruecos, se teme que las cifras reales sean muy superiores. Una parte importante de la población marroquí vive dispersa en zonas rurales, con poca información y un problemático –o inexistente- acceso al sistema sanitario. Se da por descontado que en estas comarcas del interior de Marruecos deben de estar contabilizándose numerosos casos porque no se están practicando los test de detección. 

Tánger
PHOTO/ATALAYAR – Aspecto del bulevar Pasteur de Tánger este jueves, con aparente normalidad

Con todo, las autoridades marroquíes confían detener la expansión de la pandemia con las medidas adoptadas. Lo cierto es que la mayoría de los casos están vinculados a ciudadanos marroquíes regresados de la Unión Europea, aunque se cree que el coronavirus ha alcanzado ya la población general. Un ejemplo es el ministro de Equipamiento y Transportes, Abdelkader Amar, que comenzó a sentirse mal de regreso de un viaje por Europa y que dio positivo por COVID-19. 

El jefe del Gobierno marroquí, Saad-Eddine El Othmani, anunciaba este fin de semana que se han reservado 970 camas para eventuales infectados del coronavirus, además de 250 camas más para los servicios de reanimación para casos graves. 

“Marruecos debe tomar medidas drásticas. Simplemente no podemos permitirnos una epidemia", advierte la investigadora Soraya El Kahlaoui

“Aquí tenemos un problema cultural. La gente asume que lo que venga tendrá que venir, mirando al cielo, y muchos no están muy dispuestos a cambiar de hábitos”, explica Rachid, empresario autónomo residente en Rabat, a Atalayar. “Esto va a agravar la situación en las próximas semanas por desgracia”, zanja. Durante este fin de semana, la vida continuaba con normalidad en las grandes ciudades marroquíes. Los comercios, incluidos bares y restaurantes, han continuado abiertos. Hay temor a que concentraciones como las que se producen a diario en las mezquitas ayuden a la propagación del virus en las próximas semanas. 

“En este país estamos acostumbrados a recibir otras enfermedades que han llegado de África mucho más letales, y por eso nos lo tomamos de otra forma”, admite Mohamed, propietario de un anticuario del bulevar Pasteur de Tánger, a la revista Atalayar.

“Marruecos debe tomar medidas drásticas. Simplemente no podemos permitirnos una epidemia. La tasa de mortalidad en China, Italia y Francia no podrá compararse con la de un país como Marruecos”, advertía esta tarde la investigadora en ciencias sociales Soraya El Kahlaoui. “En el mundo rural no tenemos nada, en mi pueblo, por ejemplo, solo tenemos una clínica con dos camas sin equipo. Pero tenemos una población acostumbrada a epidemias, hambrunas. Sabemos cómo vivir (pobremente, por supuesto) de nuestros cultivos. Sabemos muchas cosas que pueden ser una ventaja, contrariamente a la creencia popular, para el manejo de una pandemia. Tenemos una población que sabe cómo administrarse y empoderarse”, prosigue la joven, de origen marroquí e investigadora en la Universidad de Gante (Bélgica). 

“El Estado también debe confiar en la inteligencia colectiva, informar a las personas sobre las medidas de precaución, a través de mensajes de WhatsApp, a través de la televisión, a través de los muecines”, concluye El Kahlaoui. Lo cierto es que, a pesar de que la cuestión copa portadas de los medios de comunicación, en la calle los marroquíes aún no perciben el peligro.

Marrakech
PHOTO/PIXABAY – Imagen de una de las callejuelas de la medina de Marrakech
Golpe al turismo

El turismo ya se ha visto gravemente afectado por la propagación de la pandemia del coronavirus en Europa, que es el principal emisor de turistas a Marruecos. La escasez de visitantes en las calles de ciudades como Tánger, Marrakech o Fez era ya evidente en las últimas horas.

Lo cierto es que las autoridades marroquíes no han tardado en cancelar grandes espectáculos de masas como el festival Mawazine, que se celebra en Rabat cada mes de junio, o el festival de Músicas Sagradas del Mundo, previsto en la ciudad de Fez para el mismo mes. 

Las consecuencias de la pandemia se conjugan además con la grave sequía que está sufriendo Marruecos en este invierno, algo que en años anteriores ha supuesto hasta un punto menos de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), por lo que las previsiones se presentan especialmente pesimistas para este 2020. El dírham, la divisa marroquí, se depreciaba este domingo un 0,80% respecto al euro y se ha apreciado un 0,82% en relación al dólar, informaba el Banco Al-Maghrib.