Siria iniciará su plan de vacunación en abril a pesar de las dificultades por el conflicto

El país árabe ha tenido que recurrir al mecanismo COVAX para poder asegurarse el suministro de las vacunas
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AFP/ AAREF WATAD  -   Un equipo de dos médicos sirios en la provincia noroccidental de Idlib, controlada por los rebeldes

Siria sigue inmersa en un conflicto que dura ya más de diez años, y que ha obligado a más de la mitad de la población a abandonar sus hogares. Según datos de Naciones Unidas (ONU), 6,5 millones de sirios se han convertido en refugiados, 6 millones se han desplazado dentro del propio país y más de 13 millones de personas necesitan protección. 

A una situación ya de por sí compleja, se ha sumado la pandemia que no ha hecho discriminación entre países, arrasando el mundo y dejando ya millones de muertos por Coronavirus. Pero, desgraciadamente, el reparto de vacunas se produce de forma desigual entre países ricos y los mal denominados países “pobres”. Siria, un país maltrecho por la guerra, y que sufre sanciones financieras internacionales, no puede asumir el coste de la vacunación.

En principio, los medicamentos están exentos de sanciones, pero fuentes de la ONU explican que las sanciones han dejado a Damasco sin mucha influencia financiera para negociar los suministros, y han ralentizado el proceso al crear riesgos legales adicionales.

Por lo que el país árabe, entre otros, ha tenido que recurrir al mecanismo COVAX, una iniciativa mundial que pretende asegurar que todos los países tengan acceso rápido y equitativo a las vacunas contra la COVID-19. La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha iniciado la puesta en marcha de este mecanismo y ha desplegado equipos en toda Siria para iniciar el programa de vacunación.

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PHOTO/ANAS ALKHLARBOUTLI - Un equipo de médicos de la Red de Alerta Temprana y Respuesta (EWARN) de la OMS toma muestras de personas que presentan síntomas de Coronavirus, Siria

Las dificultades son múltiples ya que se trata de un país aún en guerra, divido en territorios controlados por diferentes actores. El programa de vacunación, que tiene previsto empezar en abril, pretende ponerse en marcha tanto en las zonas controladas por el Gobierno como en el territorio fuera del control del Estado.

La mayor parte de la población siria vive en zonas que ahora están bajo control del Gobierno, aún así los rebeldes siguen controlando zonas del noroeste y una administración dirigida por los kurdos controla gran parte del noreste. Además, alrededor de una cuarta parte de la población dentro de Siria está desplazada, muchos en campamentos, donde la propagación del virus es muy alta.

Akjemal Magtymova, doctora y representante de la OMS en Damasco, ha manifestado que el programa COVAX tiene previsto inmunizar a 5 millones de sirios, el 20% de la población en todo el país. "Estamos preparando nuestro plan de despliegue de vacunas con el ministerio de Sanidad para asegurarnos de que el programa va bien", ha explicado Magtymova, añadiendo que la prioridad es vacunar primero a los trabajadores sanitarios de alto riesgo, a los trabajadores sociales y a los más vulnerables.

"Tengo muchas esperanzas de que (comience) en abril, pero podría tardar aún más dependiendo de tantos factores", dijo Magtymova a Reuters en una entrevista telefónica desde Damasco.

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PHOTO/AP - Un médico atiende a  pacientes con coronavirus en un hospital de Idlib, Siria

En los últimos meses ha aumentado el temor por el colapso del sistema de salud en Siria, a la luz del creciente aumento en número de casos de Coronavirus, especialmente entre el personal médico. Varias organizaciones internacionales han criticado a las autoridades sirias por no brindar la protección necesaria al personal médico que trabaja en primer línea contra la COVID-19, en un país ya de por sí debilitado por la guerra.

Las medidas adoptadas por el Gobierno sirio para combatir el virus, en particular el cierre de tiendas, restaurantes e instalaciones turísticas, y la suspensión del sector de transporte interno y externo, ha exacerbado en gran medida la pobreza de los sirios, muchos de los cuales viven por debajo del umbral de la pobreza y decenas de miles han perdido sus trabajos. Una situación que se vuelve insostenible en un país que entra ya en su undécimo año de conflicto y sin perspectivas de un ansiado fin.