Sudán acusa a Qatar de intentar “conspirar” contra la transición

El Consejo Soberano denuncia que el ministro de Relaciones Exteriores qatarí trató de visitar Jartum sin los permisos para hacerlo en abril de 2019, tras el golpe de Estado contra Al-Bashir
Fotografía de archivo de 2014. El presidente de Sudán, Omar al-Bashir, y el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al-Thani, durante la visita de este a Jartum

PHOTO/AFP  -   Fotografía de archivo de 2014. El presidente de Sudán, Omar al-Bashir, y el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al-Thani, durante la visita de este a Jartum

El jefe adjunto del Consejo Soberano de Sudán y líder de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), el general Mohamed Hamdan Dagalo -alias Hemedti- ha revelado en una entrevista concedida a la cadena local Sudanese 24, que Qatar intentó “conspirar” contra los intereses de Sudán con una visita no programada del ministro de Relaciones Exteriores qatarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, a la capital africana, Jartum, en abril de 2019, justo después de la revolución sudanesa que forjó un golpe de Estado contra el expresidente Omar al-Bashir, vinculado a la organización de los Hermanos Musulmanes y a la agenda islamista de Doha.

“El Consejo de Transición [que gobernaba Sudán por aquel entonces tras la salida del poder de Al-Bashir] rechazó la visita del ministro de Relaciones Exteriores de Qatar porque no se nos había informado de antemano”, ha explicado Dagalo. “Todo pasó de repente, sin pedirnos permiso, no pudimos coordinar nada, por lo que nos negamos a dejarle entrar”, ha enfatizado en la entrevista. “Los qataríes nos desafiaron: sin pedirnos permiso y sin coordinación con nosotros, enviaron a su ministro de Relaciones Exteriores […] Entonces nos preguntamos, ¿quién se coordinó con Doha?”, ha declarado el general, quien también ha asegurado que el objetivo del viaje de Al Thani era “conspirar”.

El viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, el jeque Mohammed bin Abdulrahman al-Thani
AFP/KARIM JAAFAR - El viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, el jeque Mohammed bin Abdulrahman al-Thani

“Las partes locales [leales al exmandatario] trataron de usar esta visita para crear sedición, como parte del complot contra el Consejo [de Transición]”, que lideraba Sudán en ese momento. “Un grupo quería demonizar el Consejo de Transición y las RSF”, ha señalado Dagalo, que recuerda que justo eso mismo sucedió después tras el intento de aterrizaje del ministro en Jartum, con las denuncias contra las autoridades por el uso excesivo de la violencia en las manifestaciones que reivindicaban mayor rapidez y aperturismo en el proceso transitorio hacia un gobierno civil.

El general también ha asegurado, no obstante, que no hay “ningún problema con Qatar” y que “las relaciones de Sudán con el mundo se basan en intereses comunes y no se alinean en ningún eje”. 

El general Mohamed Hamdan Dagalo, jefe adjunto del Consejo Soberano de Sudán
REUTERS/SAMIR BOLAR - El general Mohamed Hamdan Dagalo, jefe adjunto del Consejo Soberano de Sudán

Sin embargo, este episodio pone de manifiesto, de nuevo, cómo Doha ha influido -y continúa influyendo- en la vida política sudanesa, durante el mandato de Al-Bashir y ahora en el período de transición. La analista Tamara Abueish ya reveló en el pasado mes de julio en Al-Arabiya cómo el expresidente se había ido aislando del resto de la región al forjar una alianza sólida con Qatar, lo que precipitó su salida del poder. “Su renuncia a eliminar la influencia extremista en Sudán y a unirse a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto para cortar los lazos con Qatar debido a su apoyo al terrorismo, obligó a los líderes de la oposición a diseñar un plan para sacarlo del poder”, señala la experta.

De hecho, el jefe de la inteligencia de Sudán por aquel entonces, Salah Abdallah Gosh, ya se había puesto en contacto semanas antes de la caída del líder con presos políticos y grupos de oposición sudaneses para obtener su apoyo para eliminar a Al-Bashir, según explica Abueish. “Gosh continuó reuniéndose con alto funcionarios sudaneses, incluido el ministro de Defensa y el jefe del personal del Ejército, para planificar cuándo destituir a Al-Bashir del poder y evitar que Qatar y sus aliados ejercieran su poder en Sudán”, explica la analista, quienes posiblemente tenían la capacidad de mantener al expresidente en el trono del país.

Fotografía de archivo de 2013. El emir de Qatar Hamad bin Khalifa al-Thani, el presidente sudanés Omar al-Bashir y su homólogo egipcio Mohamed Morsi durante la apertura de la cumbre de la Liga Árabe en la capital qatarí, Doha
AFP/KARIM SAHIB - Fotografía de archivo de 2013. El emir de Qatar Hamad bin Khalifa al-Thani, el presidente sudanés Omar al-Bashir y su homólogo egipcio Mohamed Morsi durante la apertura de la cumbre de la Liga Árabe en la capital qatarí, Doha

Así pues, con la caída de su aliado Al-Bashir, Doha está intentado ahora recuperar el papel perdido en la nación africana. “Qatar ha perdido su influencia en Sudán después de abandonar al expresidente a su suerte, por lo que debe buscar una estrategia potencialmente arriesgada de respaldar a un candidato civil en las elecciones posteriores a la transición para restaurar su influencia”, aseveran al respecto los analistas Hesham Alghnnam y Jihad Mashamoum, en The National.

En este sentido, el analista Menna Andel Razek expone en The Portal Center que “Qatar tiene el objetivo de obtener apoyo o presionar la adopción de una posición política en particular […] Doha no solo ha penetrado en todas las articulaciones del Estado sudanés, ya sea económico, bancario o arqueológico, sino que ahora busca un nuevo papel político para reemplazar su antiguo papel en el régimen del derrocado presidente Omar al-Bashir, ya sea asumiendo el papel del ‘mediador de paz’ o apoyando secretamente las corrientes islamistas y de los Hermanos Musulmanes en el país”, detalla el experto. “Qatar tiene como objetivo influir en la nueva posición neutral de Sudán en la crisis entre Doha y el Cuarteto Árabe -Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto- que le boicotea”, concluye el analista.