Sudán asegura que no busca un enfrentamiento bélico con Etiopía, pero advierte que defenderá sus intereses

El conflicto en Tigray y la falta de claridad en la demarcación de las fronteras son el foco de la tensión entre los dos países
Atalayar_general Abdel Fattah al-Burhan

AFP/EBRAHIM HAMID  -   El presidente del Consejo de Soberanía de Sudán, el general Abdel Fattah al-Burhan (C)

El presidente del Consejo de Transición de Sudán, Abdel Fattah al-Burhan, que llegó al cargo tras el golpe de Estado que derrocó al dictador Omar al-Bashir, ha recalcado este jueves que el país no quiere una guerra con Etiopía y ha acusado a “terceras partes” de las recientes tensiones en la frontera común, si bien ha advertido que “no abandonará ni una pulgada de su territorio”, según informó la agencia estatal sudanesa de noticias, SUNA.

Al-Burhan mostró su voluntad de lograr un acuerdo con Adís Abeba para “preservar sus derechos legítimos” y manifestó que el despliegue militar en la zona busca cumplir dicho objetivo.

En el otro lado de la frontera, el jefe del Estado Mayor etíope, Birhanu Jula, también ha hecho referencia a “terceras partes” y ha pedido a Sudán que “evite su trampa” para llevar a ambos países a una guerra y que se ciña al diálogo para resolver las disputas.

Birhanu quiso poner en valor la “larga amistad” que une a Adís Abeba y a Jartum, pero volvió a denunciar que el Ejército sudanés había entrado en territorio etíope durante la ofensiva contra el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) en la región etíope de Tigray. 

A pesar de que las autoridades de ambos países hablaron de “terceras partes”, no aludieron directamente a nadie, aunque aseguran que buscan aprovecharse del proceso de transición en Sudán y las operaciones etíopes en Tigray para incrementar las tensiones bilaterales.

Los primeros ministros de Sudán y Etiopía, Abdalá Hamdok y Abiy Ahmed, respectivamente, celebraron una reunión en el país vecino Yibuti a finales de diciembre para abordar estas cuestiones, después de que Jartum denunciara la muerte de cuatro militares a manos de fuerzas etíopes y milicianos de dicho país. 

Atalayar_Abiy Ahmed
REUTERS/ Presidential Press Service - El primer ministro etíope, Abiy Ahmed

Desde el 23 de diciembre los dos países trabajan en la demarcación de su frontera tras los últimos incidentes, que han estado relacionados con la presencia de agricultores etíopes en territorios sudaneses, un hecho tolerado por el régimen del derrocado Al-Bashir, pero que las autoridades transicionales no ven con buenos ojos y reclaman la salida de estos agricultores, lo que ha dado lugar a que las relaciones bilaterales se resientan.

A finales de diciembre, el Ejército sudanés aseguraba haber recuperado el control del 85% de las áreas fronterizas con Etiopía y haber reforzado su presencia en la zona. El subjefe del Estado Mayor del Ejército sudanés, Jaled al-Shamy, afirmó que las áreas recuperadas “estaban controladas por las milicias etíopes”, con las que mantuvieron enfrentamientos.

Las autoridades sudanesas aseguran ejercer “su legítimo derecho a extender su hegemonía sobre las tierras sudanesas ubicadas dentro de la demarcación fronteriza internacional”, en base al acuerdo de 1902, en el que Reino Unido, potencia colonial de Sudán por entonces, y Etiopía resolvieron trazar las líneas fronterizas, aunque sin demarcaciones claras en los 1.600 kilómetros de frontera que compartes, dando lugar al conflicto que se vive en la actualidad. 

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REUTERS/MOHAMED NURELDIN ABDALLAH - Etíopes, que huyeron de los combates en curso en la región de Tigray
Sudán envía efectivos militares

El primer envío de refuerzos a la frontera tuvo lugar a finales del mes pasado cuando tuvo lugar el mencionado enfrentamiento armado entre el Ejército sudanés y las milicias etíopes que se saldó con cuatro muertos y doce heridos. 

Por su parte, Adís Abeba acusó entonces al Ejército sudanés de llevar a cabo “ataques organizados” en la parte etíope de la frontera “con ametralladoras pesadas y convoyes blindados”, así como de dar apoyo al Frente Popular de Liberación de Tigray.

El TPLF, que antes formaba parte de la coalición gubernamental de Etiopía, pero poco tiempo después de su salida por discrepancias con el actual primer ministro Abiy Ahmed y su nueva coalición, el Partido de la Prosperidad, se enfrenta desde entonces al Gobierno federal. Un conflicto que ya habría dejado miles de muertos, aunque se desconocen cifras exactas. 

Atalayar_Mujer etiope huye de Tigray
REUTERS/MOHAMED NURELDIN ABDALLAH - Una mujer etíope que huyó de la guerra en la región de Tigray 

Actualmente, la región que había sido gobernada por el TPLF está en manos de un Gobierno interino establecido por el Ejecutivo de Abiy Ahmed. Desde entonces las milicias del TPLF se han visto obligadas a replegarse fuera de la capital regional, Mekelle. 

La cuestión de Tigray también fue debatida por los primeros ministros de ambos países en una visita de Hamdok a la capital etíope el 12 de diciembre, con motivo de la preocupación despertada por los enfrentamientos entre fuerzas federales etíopes y el TPLF cerca de la frontera, que según las autoridades sudanesas ha sido atravesada por más de 50.000 personas que huyen del conflicto de Tigray.