Sudán purga a los Hermanos Musulmanes tras el intento de asesinato del primer ministro

“Turquía y Qatar son los grandes beneficiados de la desestabilización del país”, aseguran los activistas
El lugar de un intento de asesinato contra el primer ministro de Sudán, Abdalla Hamdok, quien sobrevivió ileso, en la capital Jartum el 9 de marzo de 2020

AFP/ASHRAF SHAZLY  -   El lugar de un intento de asesinato contra el primer ministro de Sudán, Abdalla Hamdok, quien sobrevivió ileso, en la capital Jartum el 9 de marzo de 2020

El pasado 9 de marzo, los cimientos del proceso de transición a la democracia en Sudán se tambalearon como nunca antes en los últimos meses. El primer ministro del país, el economista Abdalla Hamdok, sufrió un intento de asesinato cuando se dirigía a sus oficinas en la capital, Jartum. Afortunadamente, resultó ileso. Solo se contabilizaron daños materiales. 

“Este ataque terrorista es una extensión de las fuerzas de la apostasía para asaltar y abortar la revolución sudanesa, y estos intentos se han roto uno por uno para salvar el poder de nuestro gran e indomable pueblo […] En estos momentos críticos de la historia, confirmamos que solo la fuerza del pueblo abortará los intentos de derrotar a la revolución”, declararon entonces la coalición civil de las Fuerzas de la Declaración de la Libertad y el Cambio (DFCF/FCC, por sus siglas en inglés). 

Aunque ningún grupo se atribuyó la responsabilidad, todo apunta a que podría haber sido obra de dos agentes concretos: por un lado, los remanentes de la órbita del expresidente Omar al-Bashir, desalojado del poder el pasado 11 de abril tras un golpe de Estado; y, por otro lado, los Hermanos Musulmanes, una organización surgida en Egipto y considerada como terrorista por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Ambos están vinculados entre sí. 

De hecho, nada más cometerse el atentado, el Consejo Soberano de Sudán -el órgano gobernante- aprobó un “plan de precaución” para monitorear cuidadosamente a los posibles terroristas, así como para establecer un mayor control sobre los cruces y puertos para evitar la infiltración de grupos hostiles, con el objetivo último de evitar nuevos ataques contra Hamdok, según recogió entonces Al-Ain. En la reunión donde se acordó la nueva normativa, los miembros del Consejo también reafirmaron “el apoyo y el respaldo para desmantelar el sistema de los Hermanos Musulmanes”. El Comité de Seguridad y Defensa también tomó medidas urgentes para fortalecer la protección de los líderes y las ubicaciones estratégicas y revisar todas las leyes nacionales sobre crímenes terroristas. Está previsto que se presenten las conclusiones a lo largo de esta semana.

Por su parte, el pueblo sudanés no ha dudado en responsabilizar directamente a esta organización egipcia, como explica la mencionada publicación. Miles de personas salieron a las calles en manifestaciones espontáneas en diferentes puntos de la capital para culpabilizar a los Hermanos Musulmanes de haber intentado desestabilizar la transición en Sudán. “Turquía, Qatar y el grupo son los principales beneficiados”, aseguraban.

Los activistas también acogen este planteamiento. “Los Hermanos Musulmanes, Doha y Ankara tienen un interés en golpear la estabilidad en el país, detener la transición política y la reforma política”, escribía Amer Amjad en su perfil de Twitter. En dicha red social, se hizo viral el hashtag o etiqueta #LaHermandadApuntaAHamdok. 

Otra militante, Sara Othman, ha asegurado que son los Hermanos Bashir -el expresidente Omar y Abdulá y Al Abas, quienes fueron detenidos una semana después del golpe de Estado- los que estuvieron detrás del intento de asesinato. “Lo hicieron como una advertencia para que no fueran entregados a la Corte Penal Internacional”, publicó. Este Tribunal reclama al exmandatario por supuestos crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio, que fueron cometidos durante el conflicto de Darfur (2003-2008), en el cual perdieron la vida más de 300.000 personas.

Nuevas medidas contra la influencia de los Hermanos Musulmanes

Los analistas citados por Al-Ain consideran, sobre esta cuestión, que el incidente violento le llevará al primer ministro a adoptar una política más estricta sobre los Hermanos Musulmanes. “Hamdok trató de manera tolerante y tranquila a los restos de la Hermandad durante este primer periodo de su mandato, pero el incidente le hará sentir el alcance de la malicia del movimiento político islámico”, asegura Abdel Azim, quien también cree que utilizará, ahora, “un enfoque y método diferentes, especialmente con el régimen desaparecido”.  

Esto ya ha comenzado a traducirse a la práctica. Este viernes, el jefe del Ejecutivo ha comunicado la expulsión de miembros de la organización de los puestos de liderazgo en el servicio civil y la Academia Islámica Fiqh, un centro de estudios avanzados del islam con sede central en Jeddah, Arabia Saudí. Han sido retirados de su cargo Ibrahim Ahmed Al-Sheikh Al-Dhirir, quien desempeñaba la función de secretario general; y Saif Al-Islam Khalid Omar Al-Iman, quien fuera responsable de Recursos Financieros y Humanos. En la administración pública, también han sido despedidos el director general de la Autoridad General de Carreteras y Puentes, Ja’far Adam Bellal, quien también era miembro reconocido de los Hermanos Musulmanes; y Mohamed Dongola, presidente de la Organización de Contratistas de Ingeniería. Asimismo, otras figuras que han sido renombradas son el director general de la Oficina de Cuentas Nacionales y el secretario general del Comité Nacional de Educación, Ciencia y Cultura.

El Consejo de Ministros de Sudán también ha anunciado este fin de semana que abolirá el requisito que implantó el Gobierno de Al-Bashir para obtener los títulos universitarios, bajo el cual se obligaba a los recién titulados a trabajar en zonas de guerra al sur del país. “Es una victoria muy esperada”, han asegurado los colectivos de estudiantes sudaneses.

Sobre el coronavirus

El pueblo de Sudán también está notando cambios en la gestión de las crisis en comparación con el anterior régimen. “Durante las tres décadas que ostentó el gobierno Omar al-Bashir, se practicó una política de ofuscación y secreto y secreto sobre epidemias peligrosas como el cólera, la fiebre hemorrágica y el dengue, e impuso sanciones disuasorias en cualquier medio que informara sobre su propagación, hasta que murieron miles de activistas”, aseguran diversos activistas en Al-Ain. Ahora, la rapidez en la adopción de medidas preventivas para evitar la propagación del coronavirus está contentado a la ciudadanía.

Se han cerrado todos los pasos fronterizos terrestres, marítimos y aéreos en el país y se han cancelado las clases a todos los niveles educativos durante al menos un mes. También se han prohibido las reuniones y se ha reducido el volumen de transacciones gubernamentales. Todo ello encaminado para contener la enfermedad, en un sistema sanitario debilitado “como consecuencia del sabotaje que afectó a este importante sector durante la era de los Hermanos Musulmanes”, aseguran las autoridades del país.

Hasta el momento, Worldometers, la página web que sigue en directo la evolución de la pandemia a nivel global, ha registrado 2 casos en Sudán y una sola muerte.