Sulaima Ishaq El-Khalifa: “La participación de las mujeres en los procesos de paz hace que los Estados sean más justos”

La directora del centro contra la violencia de género en Sudán subraya la necesidad de que los sistemas democráticos incluyan a las mujeres y escuchen sus demandas
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Sudán vuelve a ocupar la página de internacional de la mayoría de los medios de comunicación. La semana pasada, un nuevo golpe de Estado liderado por al-Burham hacía tambalear los designios democráticos del país por crear un estado pacífico y seguro. En esta situación, la violencia y el caos volvió a apoderarse de Sudán sumiendo a su población en una nueva confrontación contra los militares.

Sin embargo, en este contexto, no se ha contemplado qué puede suponer para la mujer y las niñas la vuelta a un sistema dictatorial. Ellas han sido las más afectadas por la violencia y la represión. Durante el gobierno de Transición consiguieron conquistar derechos importantes en materia de género, a pesar de seguir muy alejadas de la plena igualdad, pero ahora, con el nuevo golpe de Estado, los derechos de las mujeres se encuentran en un peligro serio.

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La directora de la Unidad contra la violencia de género del Gobierno de Sudán, Sulaima Ishaq El-Khalifa, ha conseguido que las instituciones del país consigan escuchar las demandas planteadas desde su fundación y dotar a las mujeres de espacios seguros e inclusivos. Nada más entrar en la sala, El-Khalifa, deja tras de sí una estela de valentía y seguridad. Me mira con complicidad y responde a todas mis preguntas con firmeza y convicción bajo una sonrisa que rebosa bondad. 

 ¿Cuál es la situación de las mujeres en Sudán en la actualidad?

Ahora mismo todos los sueños por mejorar la situación de las mujeres en Sudán se han volatilizado. El camino para alcanzar la igualdad de género se ha parado. Es como un reloj que se ha congelado. Ahora la situación es muy volátil especialmente en lo que corresponde a las mujeres y a las niñas. Las están pegando en las calles, están imponiendo la violencia a los manifestantes… estamos volviendo a los oscuros días incluso mucho más oscuros porque ahora son los milicianos los que están pegando y matando a la gente. Es una situación mucho más volátil no sólo en Jartum.

Esta gente no está entendiendo nada. Están arrestando a los grupos de resistencia porque nuestra presencia en las protestas y en las calles les molesta. Es algo que siempre hacemos. Durante la revolución hubo muchísima violencia, mucha gente salió a las calles y ahora la presencia es mucho más alta. Es nuestra reacción cuando hay violencia en el estado. Hemos roto la barrera del miedo, no nos dan miedo las armas. El movimiento de la gente es un movimiento pacífico. La gente está trabajando mucho más para trabajar de manera conjunta. Ya no hay miedo. 

 En Sudán todavía se llevan a cabo prácticas horribles como la circuncisión y los matrimonios forzados, ¿cómo ayudas desde el centro que diriges a acabar con esto?

Todas las cosas que hemos ganado durante el periodo de transición se han parado. Queremos cambiar las cosas, durante la transición democrática pudimos fundar las organizaciones, firmamos muchos de los acuerdos relacionados con la seguridad de las mujeres en las instituciones. En términos de género hemos conseguido leyes y normas para prevenir la violencia sexual hacia las mujeres durante los conflictos. Conseguimos la primera ley nacional que prohibía la mutilación femenina, dando paso a una nueva era para nuestros derechos. 

Todos los derechos que hemos conseguido se han conseguido porque hay una voluntad política en nuestro entorno donde podemos cambiar la vida de las mujeres. Al menos hemos conseguido crear espacios solo para las mujeres, espacios políticos y sociales y espacios públicos también para que ellas puedan participar más.

Los sistemas democráticos deben incluir a las mujeres y deben escuchar sus propuestas. Sabemos que la solución la van a llevar a cabo las mujeres, lo entendemos porque sabemos que el poder de las mujeres es fuerte. España tiene una corriente feminista muy importante y en Sudán queremos alcanzar esa lucha.

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Queremos tener mucha más participación de las mujeres, el movimiento feminista es fuerte al igual que las protestas. Las mujeres somos más que capaces de ocupar puestos de poder en el gobierno, desde los gobiernos locales hasta los nacionales. Si conseguimos que triunfe la revolución las cosas serán mucho mejores. Se conseguirá la democracia y también la paz. Está demostrado por la evidencia que la participación de las mujeres hace que los estados sean más justos. 

Todo lo que hemos conseguido está peligrando. Si los militares siguen adelante con el golpe de Estado las mujeres tendremos que dar muchos pasos hacia atrás. Será una era más dictatorial y nadie la quiere apoyar. Durante el gobierno de transición no conseguimos todas las cosas que queríamos, pero hemos podido fundar las asociaciones y fundaciones de mujeres y conseguir derechos que teníamos vetados. 

Con el golpe de Estado en Sudán, ¿crees que la situación de las mujeres ha empeorado?

Ya hemos entrado en la lista negra de los países que no son seguros para las mujeres. Ahora está entre los menos comprometidos con los derechos de las mujeres y contra la violencia machista y sexual. Ya estamos ahí. Las mujeres estamos tratando de que Sudán salga de estas listas, tratamos de cambiar las instituciones 

Si esto no cambia la situación empeorará porque a cada minuto que pasa la situación sigue siendo peor.

Ahora al-Burhan se ha acercado a Hamdok y le ha propuesto seguir como candidato a la presidencia, ¿crees que es una estrategia dentro de un plan político?

Hamdok no va a liderar un nuevo gobierno civil si lo impone el golpe de Estado. Él no lo aprueba y no lo apoya, ni siquiera lo acepta. Hamdok ha sido muy claro, él quiere volver a un gobierno civil que no esté bajo la orden de los militares. El Consejo de Seguridad ya se ha pronunciado al respecto y ha dicho lo mismo que el primer ministro.

Los militares que están liderando el golpe de Estado para nosotros son unos traidores para el país, para la gente, para la revolución, para todo. Todo para lo que hemos trabajado para conseguir la paz y la justicia. Han traicionado todo esto para conseguir su propio poder y sus deseos. Este conflicto es una gran traición a las demandas de la población sudanesa.

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 ¿Crees que Abdullah Hamdok es una figura política que puede influir en la lucha contra la violencia de género?

Sí. Él está comprometido. Tiene una forma de ver las cosas muy amplia y también está entendiendo la importancia de la equidad de género. Tiene un gran compromiso con esta causa. Se levantó para proteger y defender los derechos de las mujeres, al menos para poner los cimientos. Nos ayudaría cuando pasáramos a la transición democrática.

 Uno de los problemas políticos en Sudán es que las mujeres no forman parte de los procesos de negociación, ¿cuándo cree que las mujeres podrán liderar los procesos de paz y ser activas en las instituciones?

La situación actual es muy negativa, pero ha sido una llamada de atención. Las mujeres trabajan para lograr la paz. En nuestro movimiento la política Irina apoya la participación de las mujeres en las instituciones y está abriendo un camino importante para las jóvenes. El momento actual es malo pero las lecciones aprendidas de esta experiencia son enormes y conseguirán que las cosas cambien más rápido.

En los últimos 30 años el Ejército no ha luchado fuera del país, ha luchado contra su propia gente. El Ejército como institución no quiere que esto vuelva, pero al Burham está tratando de hacer alianzas con grupos milicianos. Siente que él puede tener el poder. En la actualidad tenemos cinco Ejércitos, no está unificado, no tienen los mismos métodos de entrenamiento ni siquiera cuentan con la misma capacidad. La gente no confía en ellos y esa es la razón por la que yo suelo confiar en los gobernantes y líderes civiles que no sientan que necesitan el respaldo del Ejército. No quieren que las mujeres avancemos ni formemos parte de la política.  No quieren estar en las reformas del consejo de seguridad porque perderán mucho poder. Ese poder debería ir a los civiles. 

 Sudán se enfrenta ahora a un nuevo panorama político lleno de incertidumbres, ¿dónde están las mujeres en esta nueva situación?

Las mujeres ahora están liderando parte de los movimientos revolucionarios, sobre todo las jóvenes. El movimiento de las mujeres será mucho más fuerte, aprenderemos de nuestros errores, estaremos más unidas. Es nuestro momento para que estemos más fuertes, mucho más unidas a través de una sororidad que consiga inspirar no sólo a las sudanesas si no a las mujeres alrededor de todo el mundo. 

Desde aquí reivindicamos el papel de la mujer en la política, ¿Qué crees que puede aportar una mujer a un proceso de paz que no pueda aportar un hombre?

Las mujeres entendemos, somos empáticas. Los hombres nunca mencionan la violencia contra las mujeres, la violencia sexual en conflictos como en Darfur no la mencionó ningún hombre. En Darfur se llevó a cabo un proceso de negociación para la propia gente de Darfur, pero se olvidan de las mujeres.

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El cuerpo de las mujeres se ha usado como herramienta de guerra. Las mujeres que han sobrevivido a ese tipo de violencia merecen una compensación y los hombres no han mencionado nada para luchar contra esto. Cuando hay mujeres fuertes que forman parte en los procesos de negociación se aseguran de que las mujeres y los niños estén contemplados. No solo piensan en ellas mismas, piensan en todo el mundo, en toda la comunidad. Cuando haces cosas para las mujeres entonces se están haciendo las cosas por igual para los hombres, la reforma de las políticas y el marco legal será igualmente beneficioso para las mujeres y los hombres como iguales.

Las mujeres nunca ven al otro como una amenaza, los hombres, por ejemplo, cuando ven a mujeres luchar por la igualdad temen perder sus beneficios, pero las mujeres no piensan así. Ellas piensan en crear beneficios para todo el mundo. Saben que cuando las mujeres son fuertes la comunidad también lo será. Si somos iguales y nos dividimos los servicios y las oportunidades los hombres tendrán la misma participación y oportunidades.

Por ejemplo, la contribución de las mujeres en la economía sudanesa es enorme, como el 70%. En esta situación te encuentras con que estas mujeres, que tienen una gran contribución a la economía, pueden morir cuando dan a luz a sus hijos, por lo que subrayamos la necesidad de la equidad de oportunidades, la igualdad desde el gobierno local hasta los niveles más altos de gobierno.

Necesitamos a las mujeres en los gobiernos y gobernando y necesitamos que las voces de las mujeres se escuchen.  Las mujeres son el único ejemplo de resiliencia, consiguen resistir a pesar de la violencia, del conflicto, de la pobreza y a pesar de toda la desigualdad.