Túnez, 10 años después de la Primavera Árabe

Los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía se suceden por cuarta noche consecutiva en varias localidades del país
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AFP/ FETHI BELAID  -   Manifestantes bloquean una calle durante los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en la ciudad de Ettadhamen

Ya han pasado 10 primaveras desde que, en enero de 2011, multitud de jóvenes se echaran a la calle a protestar contra la opresión del régimen con la esperanza de poder construir un país más democrático. La noticia del suicidio de un joven vendedor de fruta ambulante que se quemó a lo bonzo frente al edificio de la municipalidad el 17 de diciembre de 2020, a modo de protesta, sacudió las redes sociales.

El vendedor de fruta, Mohamed Buazizi, tan sólo tenia 27 años y se convirtió en el “primer mártir de la revolución”. Pero este joven no es más que una simple muestra del hartazgo que sufría la población tunecina. La muerte de Buazizi desencadenó una serie de protestas, que ya se venían gestando desde hacía muchos años.

Las redes sociales fueron el gran aliado de esta lucha que acabo finalmente con el derrocamiento de Ben Alí. Un halo de esperanza recubría Túnez, las ansias de cambio y de reformas en el país hacían presagiar un futuro hacía un país más próspero, pero 10 años después muchos son los que se sienten decepcionados, ya que los cambios prometidos no han llegado a producirse.

Con motivo del décimo aniversario de esta revolución, cientos de jóvenes han vuelto a salir a las calles a protestar contra la inacción del Gobierno, en un escenario muy diferente al del 2011, en medio de fuertes restricciones para frenar la propagación de la COVID-19.

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AFP/ FETHI BELAID - Miembros de la Guardia Nacional de Túnez en un vehículo blindado de transporte de tropas

Los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía se suceden por cuarta noche consecutiva en varias localidades de Túnez. Muchos tunecinos están cada vez más hastiados por la gestión del Gobierno en cuanto a unos servicios públicos deficientes y una clase política que ha demostrado repetidamente su incapacidad para gobernar de manera coherente.

Los más jóvenes vuelven a ser los protagonistas de estas revueltas, sin embargo, al no haber un programa claro, un liderazgo político o el respaldo de los principales partidos, no está claro si las manifestaciones cobrarán impulso o se extinguirán, como lo han hecho muchas otras protestas anteriores desde 2011. 

Cientos de jóvenes han protagonizado durante las protestas enfrentamientos con las autoridades al arrojarles piedras y algunos cócteles molotov a los agentes de policía desplegados en la zona, especialmente en varios barrios populares, incluida la gran ciudad de Ettadhamen, ubicada en las afueras de la capital. El Ministerio del Interior, que había anunciado más de 600 detenciones el lunes, no ha podido, esta ocasión, detallar las detenciones y daños ocurridos durante la noche del lunes al martes.

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PHOTO/REUTERS - Las fuerzas de seguridad se enfrentan a los manifestantes durante las protestas antigubernamentales en Túnez 

Por su parte, Amnistía Internacional ha pedido moderación. La organización ha hecho referencia a unas imágenes que mostraban a oficiales golpeando y arrastrando a las personas que habían detenido y ha pedido a las autoridades la liberación inmediata de Hamza Nassri Jeridi, un activista de derechos humanos detenido durante los altercados.

Túnez se encuentra inmerso en una profunda crisis económica, agravada aún más por la pandemia. El PIB se redujo en un 9% el año pasado, los precios se han disparado y un tercio de los jóvenes están desempleados. Además, el sector turístico ha recibido un golpe devastador por la pandemia.

El país africano ha registrado más de 177.000 casos de coronavirus, y 5.600 muertes. La crisis sanitaria y la consiguiente miseria económica han empujado a un número cada vez mayor de tunecinos a abandonar el país.