Túnez registra importantes protestas contra el Gobierno y el partido islamista Ennahda

Cientos de personas se manifestaron contra las autoridades por el auge de casos de coronavirus y la situación económica nacional
Manifestantes se enfrentan a la Policía en Túnez

AP/HASSENE DRIDI  -   Manifestantes se enfrentan a la Policía en Túnez

Cientos de manifestantes protestaron en varias ciudades de Túnez, incluida la capital, contra el Ejecutivo del país norteafricano, dirigido por el primer ministro Hichem Mechichi, para exigir su dimisión y contra el presidente del Parlamento, Rached Ghannouchi, después de la mala situación que está atravesando el país, golpeado duramente por la pandemia de la COVID-19 y acuciado por la situación económica actual. 

Según apuntan diversos medios como Al-Ain o la agencia Reuters, las fuerzas policiales tuvieron que hacer frente a los manifestantes mediante medidas dispersivas como el uso de gases lacrimógenos; mientras que los protestantes arrojaron diversos objetos y manifestaron consignas exigiendo la renuncia del primer ministro, Hichem Mechichi, y la disolución del Parlamento presidido por Rached Ghannouchi, dirigente del partido mayoritario islamista Ennahda. 

Agentes de Policía se enfrentan a manifestantes en Túnez
AP/HASSENE DRIDI - Agentes de Policía se enfrentan a manifestantes en Túnez

Además de la capital, otras ciudades como Gafsa, Sidi Bouzid, Monastir y Nabeul fueron escenario de importantes protestas. Además, en Susa se intentó asaltar la sede del partido islamista Ennahda, que es el que tiene una mayor representación en el Parlamento tunecino, dentro de un panorama en el que hay mucho reparto de escaños entre diferentes partidos y una compleja situación de equilibrios políticos por la atomización parlamentaria existente. 

Precisamente, el partido Ennahda ha estado vinculado al islamismo más férreo e incluso ha estado ligado a la organización de los Hermanos Musulmanes, según diferentes analistas. Precisamente, la Hermandad Musulmana es una entidad considerada terrorista por diferentes países como Egipto o Estados Unidos. En otra localidad como Touzeur, los manifestantes prendieron fuego a las oficinas de Ennahda, como informó el medio Al-Ain.

El primer ministro tunecino, Hichem Mechichi
AFP/FETHI BELAID - El primer ministro tunecino, Hichem Mechichi

Unas protestas que llegan ante la existencia de un débil Gobierno fruto de los frágiles pactos parlamentarios existentes ante la ausencia de un partido con gran representación parlamentaria y ante las diferencias existentes entre el propio Ejecutivo encabezado por el primer ministro Hichem Mechichi y el presidente de la República, Kais Saied. Un Parlmanto en el que además ha habido fuertes enfrentamientos entre formaciones políticas, incluido el Partido Desturiano Libre, gran rival de Ennahda. La población ha venido manifestando en las últimas fechas su descontento por la gestión ante la actual pandemia de la COVID-19, que está afectando mucho a Túnez. De hecho, el ministro de Sanidad del país norteafricano fue destituido recientemente por el primer ministro debido a las críticas por la caótica forma de gestionar la lucha contra la pandemia y por el gran aumento de contagios y de la tasa de mortalidad en la nación. 

Desde muchos sectores de la ciudadanía tunecina se considera que las autoridades no pueden controlar la crisis sanitaria en medio de una situación económica también complicada. 

El líder del partido islamista tunecino Ennahda, Rached Ghannouchi
AFP/FETHI BELAID - El líder del partido islamista tunecino Ennahda, Rached Ghannouchi

Después de un año de disputas entre Hichem Mechichi y el líder de Ennahda, Rached Ghannouchi, quien también es presidente del Parlamento, el presidente Kais Saied declaró que el Ejército se haría cargo de la respuesta a la pandemia. Algunos analistas vieron la medida como un intento de Kais Saied de extralimitarse en sus funciones más allá del papel militar y diplomático asignado al presidente en la Constitución de 2014, como recordaba la agencia Reuters. Por otro lado, la aparente inefectividad del Gobierno podría evitar la llegada de un deseado préstamo del Fondo Monetario Internacional considerado básico para sanear las finanzas nacionales.