Túnez y Argelia se reúnen preocupados por Libia

Ambos países reiteran la “importancia de colaborar en todos los aspectos” de cara al futuro de la región
Argelia y Túnez

AFP / HO / SERVICIO DE PRENSA DE LA PRESIDENCIA  -   Fotografía de archivo. El presidente argelino Abdelmadjid Tebboune, recibe a su homólogo tunecino Kais Saied en la capital Argel el 2 de febrero de 2020

El norte de África se reinventa: la nueva Constitución argelina, las relaciones diplomáticas de Marruecos con Estados Unidos y Europa, el nuevo Gobierno de Túnez, la posible paz en Libia y la influencia de Egipto en Oriente Próximo ofrecen un mapa de políticas bastante desiguales que hay que reconducir.

Por ello, el presidente tunecino, Kais Saied, ha recibido al ministro argelino de Exteriores, Sabri Boukadoum, principalmente para debatir sobre la situación de seguridad en la región. La amenaza del terrorismo islámico y la crisis migratoria afectan a ambos países de lleno. 

Pero el objetivo que más preocupa a ambos países es su vecina Libia, que lleva desde 2014 en una guerra civil entre el este (Parlamento de Tobruk) y el oeste (Gobierno de Acuerdo Nacional) y que, en los últimos años, se ha convertido en un conflicto armado internacional.

El bloque de Tobruk, defendido por el Ejército Nacional Libio (LNA), está apoyado por Jordania, Arabia Saudí, Egipto, Emiratos, Sudán, Rusia y Francia. Por otro lado, el GNA tiene apoyo de las Naciones Unidas, Italia, Turquía y Qatar. Lo que empezó siendo una guerra civil se ha convertido en un conflicto internacional con demasiados intereses entrelazados.

Túnez y Argelia quieren establecer una postura conjunta y fuerte de cara al futuro que se desprenda de las conversaciones de paz en Libia. En un comunicado de prensa Saied destacó "la importancia de colaborar en todos los dominios e imaginar nuevas formas de trabajar que permitan un salto cualitativo en la cooperación bilateral y que responda a las aspiraciones y deseos de dos pueblos hermanos, dejando de lado los obstáculos que obstruyen el camino".

En este sentido, el presidente tunecino recordó su primer viaje internacional como presidente a Argelia hace siete meses, y comentó que esperaba con impaciencia la visita de su homólogo argelino, Abdelmadjid Tebboune, que todavía no tiene una fecha prevista.

Boukadoum también aprovechó para reunirse con el ministro de Exteriores tunecino, Othman al-Jaradi, y el nuevo primer ministro, Hichem Mechichi, en el poder desde el pasado 2 de septiembre, con el que intercambió experiencias sobre la lucha contra el coronavirus. Ambos países acercaron posturas y compartieron información importante sobre cómo acotar la pandemia en sus respectivos Estados.

Los cerca de 1.000 kilómetros de frontera entre Túnez y Argelia permanecen cerrados desde mediados de marzo debido a la crisis sanitaria que obligó a ambos países a imponer un confinamiento total. El pasado viernes, el departamento tunecino de Sanidad anunció medidas "especiales" para retomar la reapertura progresiva, sin ofrecer detalles de cómo y dónde empezará a abrirse la frontera.

Cambio de objetivos en el paradigma norteafricano

Por su parte, Boukadoum señaló su intención de salir del "esquema clásico" de las relaciones bilaterales y defendió una "nueva visión" de la diplomacia. En el caso del conflicto libio, el responsable apostó por coordinar una estrategia común para buscar una vía política, lejos de la injerencia extranjera y basada en el dialogo interlibio "constructivo" con el objetivo de preservar su seguridad nacional, su unidad y su soberanía.

La intención de sacar a las potencias extranjeras de la ecuación dejaría más espacio a los libios para respirar y negociar, pero las Naciones Unidas no están dispuestas a dejar de apoyar el Gobierno de Acuerdo Nacional, dirigido por Fayez Sarraj (que ha anunciado su inmediata dimisión).

Este encuentro ha coincidido con la reunión entre los representantes de los dos Gobiernos rivales de Libia en la localidad egipcia de Hurgada en el marco de la Comisión Militar 5+5, uno de los tres mecanismos que Naciones Unidas ha impulsado desde principios de 2020 para abordar los diferentes aspectos del conflicto: el militar, el político y el económico.

La Comisión Militar 5+5 trata de reunir a cinco representantes del GNA con otros cinco del Gobierno de Tobruk. Estas personas han sido elegidas para tratar de solucionar el conflicto a nivel militar y, según las últimas publicaciones, se ha barajado la idea de unificar las fuerzas en un mismo Ejército. 

Todavía sólo son conjeturas y declaraciones abiertas a la prensa que no han llegado a ningún puerto. Este nuevo encuentro 5+5 se va a celebrar después de que el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, haya recibido al presidente del Gobierno de Tobruk, Aguila Saleh, y al mariscal del LNA Jalifa Haftar.

El pasado 21 de agosto, las partes libias enfrentadas declararon un alto el fuego y, desde entonces, ambos bandos se han reunido en Marruecos y Suiza para avanzar en un proceso de paz auspiciado por la ONU. 

Las autoridades de Trípoli y las del este de Libia deberían pactar una nueva estructura de consejo presidencial que unifique a las dos administraciones enfrentadas y convoque elecciones para intentar poner fin al conflicto en el país. 

Este sería el escenario ideal para empezar a conformar una hoja de ruta sólida en el norte de África, argumento por el que velan los Gobiernos de los vecinos Túnez y Argelia.