Tensiones sociales en Costa de Marfil tras el anuncio de Ouattara de presentarse a la reelección

La oposición se opone fuertemente a esta decisión
El presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara

AFP/SIA KAMBOU  -   El presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara

Las elecciones del 31 de octubre en Costa de Marfil se están convirtiendo en una amenaza para la estabilidad y seguridad regional. El presidente Alassane Ouattara, de 78 años, se comprometió a dejar la política para que la siguiente generación tomase el relevo, pero la muerte de Amadou Gon Coulibaly, primer ministro y candidato a las presidenciales el pasado agosto, le ha hecho cambiar de opinión al ser, según él, un “caso de fuerza mayor”. 

La oposición ha denunciado esta decisión acusando al presidente de violar el límite constitucional de dos mandatos. Ouattara, sin embargo, considera que el límite de los dos mandatos se establece a partir de la nueva constitución de 2016, por lo que no está violando ninguna ley. El Consejo Constitucional de Costa de Marfil le ha dado la razón permitiéndole presentarse a las elecciones. Sin embargo, ha rechazado 40 de 44 candidaturas, entre las que se encuentran dos expolíticos marfileños que cuentan con gran apoyo social, como son el ex primer ministro Guillaume Soro y el expresidente Laurent Gbagbo (2000-2010). El argumento utilizado por el Consejo Constitucional es su inelegibilidad tras la condena a 20 años de prisión por malversación de fondos e intento de insurrección de ambos candidatos. 

Durante el mes de septiembre, la Corte Africana de Derechos del Hombre y del Pueblo (CADHP) exigió a la Corte constitucional de Costa de Marfil que permitiese a Soro y Gbagbo presentarse a las elecciones. El pasado abril la CADHP ya pidió la suspensión de la ejecución de la orden de arresto contra Soro. Como respuesta, Costa de Marfil le retiró su declaración de competencia, ya que, según el Gobierno marfileño, esta institución está intentando atentar contra su soberanía. El retiro de la competencia no se produce de manera automática, sino que hasta dentro de un año, es decir, hasta abril 2021, Costa de Marfil sigue sujeto a su jurisdicción. Por lo tanto, la Corte sigue teniendo competencia en las peticiones de Gbagbo y de Soro sobre su incorporación a las listas electorales. Independientemente de cómo terminen ambos procesos, que Costa de Marfil haya decidido retirar la declaración de competencia de la CADHP, supone un debilitamiento de su credibilidad internacional. 

Las tensiones sociales por estas elecciones no han hecho más que aumentar desde que se anunció la candidatura de Ouattara. La última vez que hubo un cambio político en Costa de Marfil fue durante las elecciones presidenciales de 2010, cuando el expresidente Gbagbo no quiso asumir la victoria de Ouattara. Las protestas que se produjeron a raíz de este incidente fueron de una violencia sin precedentes, dejando 3.000 muertos.

El pasado mes de agosto, tras el anuncio de la candidatura de Ouattara, se organizaron protestas por todo el país que dejaron, al menos, 100 heridos y 15 muertos, provocando la alarma en la Comunidad Internacional. A raíz de las protestas de agosto, el Gobierno ha decidido suspender las marchas y otras manifestaciones públicas en todo el territorio nacional hasta el día 30 de septiembre. Varios activistas de la sociedad civil han sido ya encarcelados por incitar a las protestas, como Pulcherie Gbalet y Justin Koua. La medida ha sido considerada tanto por la oposición como por las organizaciones no gubernamentales y la Comunidad Internacional como una grave violación de los derechos humanos. En el mes de octubre, si se prorroga esta medida, las tensiones sociales y los incidentes violentos aumentarán hasta el punto de poder suponer un riesgo para el correcto desarrollo de las elecciones. 

Por otro lado, la oposición llama a la desobediencia civil, acusando al Tribunal Constitucional y a la Comisión Electoral Independiente de no ser imparciales y servir a los intereses del Gobierno de Ouattara. Esta oposición está liderada por el candidato Henri Konan Bedié, expresidente de Costa de Marfil de 1993 a 1999, que también se presenta a las elecciones con 86 años. El hecho de que las decisiones Tribunal Constitucional y de la Comisión Electoral estén siendo cuestionadas es un precedente peligroso de cara al resultado de las elecciones. Demuestra la falta de credibilidad de estas instituciones ante los políticos y la sociedad civil. Independientemente de quién gane las elecciones, existe el riesgo de que los candidatos impugnen los resultados y no asuman la nueva presidencia, como ya ocurrió en 2010. Por otro lado, teniendo en cuenta que la media de edad del país es de menos de 20 años, que la gran mayoría de los candidatos sean antiguos presidentes, con una edad tan avanzada, muestra la falta de relevo generacional en política. 

Con una tasa de crecimiento del 8,5% del PIB antes de la crisis provocada por el coronavirus, Costa de Marfil se ha convertido en el motor económico de África occidental. El correcto desarrollo de las elecciones en Costa de Marfil es, por tanto, crucial para la estabilidad y el desarrollo económico regional.