Ter Stegen evita el ridículo del Barça

El Barça jugó mal y defendió peor. Lopetegui dio una lección de fútbol para sellar una remontada histórica
El portero del Barcelona, Marc-Andre ter Stegen, arriba a la derecha, despeja el balón durante el partido de fútbol del grupo G de la Liga de Campeones entre el FC Barcelona y el Dinamo Kiev en el estadio Camp Nou de Barcelona, España, el miércoles 4 de noviembre de 2020

AP/JOAN MONFORT  -   El portero del Barcelona, Marc-Andre ter Stegen, arriba a la derecha, despeja el balón durante el partido de fútbol del grupo G de la Liga de Campeones entre el FC Barcelona y el Dinamo Kiev en el estadio Camp Nou de Barcelona, España, el miércoles 4 de noviembre de 2020

#LaSonrisaDeKoeman

La sonrisa permanente de Koeman engaña. El futbolero que vea el Multichampions de Movistar+ disfruta de los goles, pero no descifra cómo juegan los equipos. El 2-0 del Barça daba por bueno el duelo ante un Dinamo de Kiev que estuvo cerca de suspender el partido por los positivos de COVID-19. Ter Stegen volvía después de operarse de la rodilla en agosto. Tras los ocho goles de Bayern tocaba ponerse a punto. Pero nunca se podía pensar que iba a reaparecer a ese nivel. Reflejos en la línea de gol, pies milagrosos en los mano a mano y paradas imposibles que convirtieron en exiguas sus compañeros. El gol ucraniano llegó tras una gran parada de Ter Stegen que nadie resolvió despejando el balón. La defensa del Barça rinde al mismo nivel que la del Real Madrid. Se nota que viven de su calidad y que no están trabajadas. El equipo es un caos en el que ya ni Messi pone orden. Fati, Dembelé o Pedri hacen la guerra por su cuenta. Griezmann sigue negado para el gol y Koeman le quitó en el minuto 60. Piqué reveló tras el partido que los problemas institucionales les afectan y que están deseando que las elecciones y el nuevo presidente den estabilidad a la plantilla.

#LaFlorDeZidane

El Real Madrid ganó al Inter de Milán con todas sus armas. El fútbol es la más importante, pero también con esa flor de Zidane y con ese estadio frio que convierte las grandes noches en partidos de juveniles los domingos por la mañana. 

El Inter de Conte se presentó en el Di Stéfano para jugar a ese fútbol loco de ataque y despliegue físico con el que tanto sufre el Real Madrid. Pero los fallos forman parte del juego. Provocarlos, también. Y ahí es especialista Benzema. Desde aquella presión al portero de Liverpool en la final de Champions de 2018 hasta la que hizo sobre su excompañero Achraf para provocar el fallo en el pase a su portero. Ramos quiere ganarse su renovación a base de goles marcados. Porque también tiene su cuota en los goles encajados. La defensa blanca rinde más por separado que trabajando juntos. La flor de Zidane sigue en su sitio. Bien regada. Es algo que se tiene o no se tiene. Quitar a Hazard y a Asensio para meter a Vinicius y a Rodrygo era una jugada peligrosa. Pero la galopada de uno y la definición del otro le dieron la razón, otra vez, al entrenador francés. Victoria de escudo y camiseta. De la inercia que mueve al Real Madrid en Europa desde hace décadas. 

Partido entre el Real Madrid y el Inter de Milán, el 3 de noviembre de 2020 REUTERS/JUAN MEDINA
REUTERS/JUAN MEDINA - Partido entre el Real Madrid y el Inter de Milán, el 3 de noviembre de 2020
#ElCuartoCambio

El Sevilla de Lopetegui. Así pasará a la historia este equipo mientras dejen trabajar a su entrenador. El club es un campo de minas permanente que se activan cuando suman dos derrotas seguidas. La remontada ante el Krasnodar con 10 jugadores fue un tratado de entrenador del técnico vasco. En el minuto 33, con 0-2 en el marcador, sacó del campo a Koundé y a Escudero. Se fue al descanso con 1-2 y con Navas expulsado. El cuarto cambio, el que ha traído la pandemia, fue la entrada de El-Nesyri. El marroquí hizo dos goles y dio la vuelta al encuentro. Lopetegui demostró que es de esos entrenadores que lee los partidos y toma decisiones. El Sevilla no juega esta Champions para hacer caja. Morirá con su estilo. En octavos, en cuartos o ante un rival que sepa encontrar sus puntos débiles. Ahora le toca afinar en Liga para mantener ese equilibrio imposible de los clubes que no pueden soportar dos competiciones. 

Nemanja Gudelj del Sevilla en acción con Marcus Berg del FC Krasnodar
REUTERS/MARCELO DEL POZO - Nemanja Gudelj del Sevilla en acción con Marcus Berg del FC Krasnodar
#ElPupas

El Atleti ya no es el ‘pupas’. Al menos sobre el césped. Fuera tiene sus momentos. Si no es el cambio de estadio, es el cambio de escudo o la venta de jugadores canteranos. Ahora los de Simeone juegan bien, pero no ganan y se abre la caja de los truenos. João Félix empieza a ser regular y eso es importante para el equipo. Suárez funciona arriba y jugadores como Llorente le dan proyección de ataque al equipo. El penalti que dio lugar al 1-1 se pita hoy, pero no se pitará mañana. Las eternas manos en el área. El juego del equipo habla bien de Simeone. Sabe que tiene que surtir de balones a Suárez y que Félix tiene la responsabilidad. La llegada de Kondogbia dará aire al centro del campo tras la marcha de Thomas. Jugando bien también se gana. 

El jugador del Atlético de Madrid, Luis Suárez, ve su tiro salvado por el Guilherme, del Lokomotiv de Moscú
REUTERS/YURI KOCHETKOV - El jugador del Atlético de Madrid, Luis Suárez, ve su tiro salvado por el Guilherme, del Lokomotiv de Moscú
#62Goles

Una jornada de Champions histórica con 62 goles en 16 partidos. Casi cuatro tantos de media por encuentro. A eso contribuyeron el Bayern con el 2-6 al Salzburgo y el Monchengladbach con otros seis al mismo Shakhtar que ganó en Valdebebas. El Liverpool paró en seco el fútbol alegre del Atalanta con un 0-5 y la Juventus disfrutó del público del Ferencvaros con un 1-4 y la vuelta de Cristiano Ronaldo. Lo de Haaland en el Dortmund es de otro planeta. Otros dos goles para el escaparate que siguen sumando ceros a su futuro traspaso.