Tras la muerte de un voluntario, Oxford seguirá con las pruebas de su vacuna

Mientras tanto el Gobierno ruso ha anunciado que podría empezar a vacunar en diciembre a su población
Oxford vacunas

REUTERS/DADO RUVIC  -   Un voluntario que participaba en los ensayos clínicos de la vacuna Covid-19 desarrollada por la Universidad de Oxford ha muerto en Brasil, aunque los informes de los medios de comunicación dijeron que había recibido un placebo, no la vacuna de prueba

La universidad británica de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca seguirán con las pruebas de su vacuna contra la COVID-19 pese a la muerte de un voluntario que participaba en estos ensayos en Brasil.

Oxford explicó en un comunicado, recogido por los medios británicos, que el fallecimiento fue objeto de una "cuidadosa evaluación" en la que no se hallaron elementos que susciten preocupación por la seguridad de la vacuna.

"Tras la revisión independiente, además del regulador brasileño, han recomendado que siga el ensayo", destacó la universidad en su nota.

Aproximadamente la mitad de los voluntarios que participan en las pruebas, que tienen lugar también en Reino Unido o India, reciben la vacuna experimental, mientras que al resto se le administra un placebo.

Las autoridades sanitarias brasileñas informaron este miércoles del fallecimiento de un voluntario, aunque no especificaron de qué forma, ni si recibió la dosis o un placebo.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), vinculada al Ministerio de Salud de Brasil, señaló en una nota que fue "formalmente informada" del suceso el pasado lunes y que seguirá su "evaluación", pese a que confirmó que los ensayos clínicos continúan en el país.

Esta posible vacuna está en la fase 3 de las pruebas clínicas, la última antes de recibir el visto bueno de los organismos reguladores a fin de proceder a inocular a la población.

El pasado mes de septiembre, la Universidad de Oxford reanudó las pruebas clínicas tras ser interrumpidas por un breve periodo de tiempo por la reacción adversa sufrida por un voluntario.

Los expertos que trabajan en esta vacuna son optimistas de que pueda recibir la aprobación de los reguladores a finales de año, lo que permitiría vacunar a los adultos de Reino Unido para abril de 2021, según informó recientemente el diario The Times. 

vacuna rusa
AP/ALENXANDER ZEMLIANICHENKO - Un sanitario ruso administra una inyección de la vacuna del coronavirus Sputnik V en Moscú
Rusia gana la carrera científica 

Ayer mismo se anunciaba en distintas agencias de comunicación que “el 70% de la población rusa podría ser vacunada en un año”.

El volumen de producción de la vacuna rusa, llamada ‘Sputnik V’, en diciembre puede alcanzar entre 5 y 6 millones de dosis por mes, lo que podría permitir vacunar al 70% de la población rusa en 10-12 meses, anunció este miércoles Alexánder Guíntsburg, director del Centro Nacional ruso de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, donde se creó la vacuna.

El 9 de septiembre comenzó la tercera fase de ensayos clínicos de Sputnik V, con la participación de 40.000 personas. Fuera de Rusia, la vacuna se está probando en Venezuela, Emiratos Árabes Unidos y Bielorrusia. Más de 40 países han expresado ya su interés en obtener el fármaco.

El pasado lunes lunes, el director del Fondo de Inversión Directa de Rusia, Kirill Dmítriev, anunció que la vacuna Sputnik V podría ser entregada a países de América Latina a partir del mes de diciembre.

Sputnik V, la vacuna rusa contra el coronavirus, fue registrada el 11 de agosto en pleno cumplimiento de las normas internacionales. Fue creada de forma artificial, sin ningún elemento del coronavirus en su composición, y se presenta en forma liofilizada, como un polvo que se mezcla con un excipiente para disolverlo y luego administrarlo por vía intramuscular.

Alexander Gintsburg
REUTERS/TATYANA MAKEYEVA - Alexander Gintsburg, director del Centro Nacional de Investigación de Gamaleya para la Epidemiología y la Microbiología, muestra viales con la vacuna Sputnik-V contra la enfermedad del coronavirus (COVID-19)

El fármaco utiliza una tecnología de adenovirus humano de dos vectores diferentes, Ad26 y Ad5, para una primera y una segunda inyección. Sin embargo, Sputnik V no contiene adenovirus humanos vivos, sino vectores adenovirales humanos que no son capaces de multiplicarse “y son completamente seguros para la salud”. 

Sputnik V se basa en una plataforma de vacuna de dos vectores ya existente, desarrollada en 2015 para tratar el ébola, que superó todas las fases de los ensayos clínicos y fue utilizada para derrotar la epidemia de esa enfermedad en África en 2017.

Previamente, los resultados de los ensayos clínicos de las fases 1 y 2 fueron publicados en The Lancet, una de las revistas científicas más respetables en el campo de la medicina a nivel mundial.  

Los desarrolladores de la vacuna señalan en esa publicación que el 100% de los participantes desarrolló una respuesta inmunitaria humoral y celular estable durante las fases 1 y 2 de los ensayos. Al mismo tiempo, el nivel de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en los voluntarios vacunados con Sputnik V fue de 1,4 a 1,5 veces más alto que en los pacientes que se habían recuperado del coronavirus.