Trump alarma a los reguladores y supervisores de la banca mundial

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Miguel Ángel Valero/diarioabierto

Pie de foto: Se pone en duda la utilidad de la normativa financiera global

Basilea III, la norma que regula la actividad de las entidades financieras, queda en el aire con las medidas desregulatorias aprobadas por el presidente de EEUU. Por si no hubiera suficiente incertidumbre para la banca, la decisión de Donald Trump de empezar a desmantelar el sistema diseñado durante el mandato de su antecesor, Barack Obama, para evitar la repetición de una quiebra como la de Lehman Brothers, añade más dudas todavía. Pero lo que más preocupa es que las órdenes ejecutivas del nuevo inquilino de la Casa Blanca “ponen en duda la utilidad de la regulación financiera global”, señala un experto español en estas cuestiones.

Las medidas de Trump se adelantan, lo que no parece precisamente una coincidencia, a la reunión del G-20, prevista para el 18 de marzo, que debe avanzar en la implantación de Basilea III. Ésta ya sufrió un retraso, tras lograr la revisión del enfoque estándar del riesgo de contraparte (marzo de 2014), el riesgo de mercado (enero de 2016), el riesgo de tipo de interés (abril del año pasado), ya que lo que estaba previsto para diciembre de 2016 se pasó a marzo de este año.

Los reguladores y supervisores de la banca del G-20 deben llegar a acuerdos sobre el riesgo de crédito y el operacional, y sobre los requisitos mínimos para los riesgos de crédito y de mercado.

Y quedan muchas cuestiones pendientes: la implementación de la ratio de apalancamiento (la propuesta habla de un 6% para todas las entidades); el tratamiento en capital de las titulizaciones de mayor calidad y seguridad; la revisión del tratamiento de las exposiciones a las deudas soberanas, que ya no tendrá ponderación 0 en el consumo de capital, pero que es una cuestión “muy delicada, de elevada sensibilidad política”, señalan especialistas en Basilea III; y la profundización en las pruebas de resistencia (‘stress-test’, en la jerga financiera) y en el desarrollo de herramientas de supervisión macroprudenciales de la banca.

“La desregulación de la banca en EEUU propuesta por Trump añade incertidumbre regulatoria”, argumenta un experto. Otro añade que “el proteccionismo, el nacionalismo, tienen su impacto en la regulación financiera global, hacen mucho más difícil que existan reglas de juego homogéneas para los bancos en todo el mundo”. En este sentido, no es sólo Trump: el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, supone que la banca británica se desvincule de las normas financieras europeas.

Entre el Brexit y la desregulación bancaria en EEUU iniciada por Trump, los reguladores y supervisores de la banca internacional no ganan para sustos. No se trata únicamente de que se ponga en duda la regulación y la supervisión global del sistema financiero mundial (al menos, el de los países más desarrollados). Es que decisiones como las puestas en marcha por Trump suponenuna clara ventaja competitiva para la banca estadounidense respecto a las de otros países, y especialmente sobre la europea.

La marcha atrás de Trump

Las órdenes ejecutivas del presidente de EEUU suponen el inicio del desmantelamiento de la ley Dodd-Frank, la regulación aprobada en 2010 por Obama para evitar que los bancos tomaran riesgos excesivos y proteger a los consumidores, tras las cuantiosas ayudas públicas que hubo que destinar a su saneamiento.

Esta norma dificulta que los bancos entren en actividades de elevado riesgo, con la regla Volcker, que impide a las entidades invertir con dinero depositado por sus clientes en sus cuentas en actividades especulativas y para su propio beneficio. Al mismo tiempo, exige más capital y obliga a las entidades a tener planes en caso de entrar en dificultades.

Trump argumenta que el control del riesgo ha restringido la labor de los bancos y que éstos no están prestando dinero a las empresas para que inviertan y generen empleo. “Queremos deshacer buena parte de Dodd-Frank porque, francamente, yo tengo muchos amigos que tenían buenos negocios, pero no pueden conseguir créditos, no consiguen dinero porque los bancos no les prestan por las reglas y regulaciones de Dodd-Frank”, señala. Sin embargo, las estadísticas de la Reserva Federal sobre préstamos comerciales no avalan la tesis del polémico inquilino de la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, otra orden ejecutiva de Trump congela la implantación, que estaba prevista para el 10 de abril, de una norma aprobada por Obama que obligaba a que en el asesoramiento financiero para planes de pensiones primaran los intereses de los clientes sobre los de las entidades.

El poder de Goldman Sachs

Hay quien vincula las órdenes ejecutivas de Trump con la creciente influencia de Goldman Sachs en la Casa Blanca. Gary Cohn, director del Consejo de Asesores Económicos de Trump, fue hasta su nombramiento presidente del banco de inversión. El estratega jefe en la Casa Blanca es Stephen Bannon, ex directivo de Goldman Sachs. Y el presidente de la Comisión del Mercado de Valores es Jay Clayton, un abogado de fondos buitre, firmas de capital riesgo y bancos (entre ellos, Goldman Sachs).