Trump espió a periodistas que informaban sobre la trama rusa

Las autoridades accedieron a grabaciones de las llamadas de los reporteros de ‘The Washington Post’
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La granja de troles que sembró de bulos la política estadounidense durante la campaña electoral de las presidenciales de 2016 y polarizó el debate, vuelve a resurgir. En los primeros meses del mandato de Donald Trump (2017-2021), el Departamento de Justicia obtuvo en secreto grabaciones de llamadas telefónicas e intentó acceder a los correos electrónicos de periodistas del diario The Washington Post que informaban acerca del papel desempeñado por Rusia en las elecciones de 2016.

El Departamento de Justicia de EE. UU. envió una carta a los reporteros Ellen Nakashima y Greg Miller, así como al ex reportero Adam Entous, diciéndoles que había recibido sus registros telefónicos de teléfonos fijos personales y laborales entre el 15 de julio de 2017 al 31 de julio de 2017 ", según informaciones del The Washington Post.

Mientras tanto, el Ministerio de Justicia ha afirmado haber seguido los "procedimientos establecidos" con respecto a esta solicitud, dijo el periódico, citando a un portavoz del ministerio. Las cartas a los periodistas no especificaron por qué se incautaron estos registros. El periódico estaba "profundamente perturbado por este uso del poder del Gobierno para obtener acceso a las comunicaciones de los periodistas", dijo el editor en jefe Cameron Barr.

AFP/MANDEL NGAN  -   El presidente de Estados Unidos, Donald Trump
AP/Jorge Silva  -   Donald Trump va a dejar de depender de Vladimir Putin para que sus astronautas puedan trasladarse a la Estación Espacial Internacional, a cerca de 400 kilómetros sobre nuestras cabezas

La supuesta injerencia del Kremlin en el proceso electoral que en 2016 dio la victoria contra todo pronóstico a Trump fue una sombra que le persiguió durante su mandato. Investigada por el FBI, comités del Congreso y un fiscal especial, Robert Mueller, la trama se originó con el robo de correos electrónicos del Partido Demócrata que distribuyó WikiLeaks antes de las elecciones de 2016 con el supuesto objetivo de favorecer a Trump, y en la presunta confabulación del entorno del republicano con el ciberataque.

La campaña que llevó a cabo Rusia para influir en las elecciones presidenciales en las redes sociales se centró en dirigir los esfuerzos hacia usuarios afroamericanos, como parte de sus tácticas para favorecer el voto del expresidente republicano de Estados Unidos, Donald Trump. Algunas de las conclusiones a las que había llegado un informe elaborado para el Comité de Inteligencia del Senado a cuyo borrador ha tenido acceso The New York Times,  concluyeron que las publicaciones de cuentas falsas desde Rusia en Twitter, Instagram, Facebook y YouTube generaron más de 300 millones de interacciones de los internautas estadounidenses entre 2015 y 2017.

En concreto, los investigadores analizaron más de 10 millones de publicaciones en Twitter de miles de cuentas falsas rusas, más de 116.000 publicaciones en Instagram y 61.000 en Facebook así como más de 1.000 videos de YouTube. La plataforma de fotografías se descubre como la principal herramienta empleada en la campaña.

Los informes revelaron un patrón de búsqueda constante para dividir a los estadounidenses, particularmente por motivos raciales, al tiempo que ensalzaba a Trump (con mensajes que relaciona al republicano con Jesús) y lastimaba a la demócrata Hillary Clinton (vinculada a imágenes de Satán). Pero al margen de los candidatos, los investigadores encontraron que muchas de las publicaciones no se referían específicamente a Trump o Clinton, sino a temas que generaban división en general.

El caso contra las dos empresas, Concord Management and Consulting, y Concord Catering, fue abierto en 2018 por el entonces fiscal especial Robert Mueller, quien investigaba la trama rusa y la posible obstrucción a la justicia del presidente de Estados Unidos. Además, Mueller también acusó durante su investigación a 13 personas de nacionalidad rusa y a la Agencia de Investigación de Internet (conocida como IRA). Parte de la investigación de Justicia era establecer la relación que tenía Concord con IRA, la granja de trolls que operaba desde San Petersburgo para influir desde las redes sociales en el electorado estadounidense de cara a las presidenciales de 2016.

Concord pertenece a Yevgeni Prigozhin, uno de los aliados más cercanos del presidente ruso. Con negocios también en el ámbito militar, Prigozhin está, según distintos informes, tras la compañía de mercenarios Wagner, que ha enviado a contratistas para defender los intereses del Kremlin en Siria, Ucrania, Libia y otros países africanos. Es uno de los hombres más oscuros del entorno del presidente. Los investigadores sostienen que el amigo del presidente manejó proyectos políticos para el Kremlin, como la Agencia de Agencia de Investigación de Internet (o IRA). Prigozhin siempre lo negó, pese a que los informes señalan que su empresa, Concord Catering la apoyaba económicamente.

CIA
AP-El ex director de la CIA, John Brennan

Concord es una firma controlada por Yevgeni Prigozhin, magnate ruso muy cercano a Putin, y la única entidad rusa que respondió a los cargos presentados ante la justicia estadounidense como consecuencia de la investigación de Mueller. El caso puso mucha presión dentro del Departamento de Justicia ya que debía de entregarse información relativa al espionaje a los equipos de abogados de Concord para que pudieran preparar el juicio.

El ex director de la CIA, John Brennan, compareció públicamente  ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que investigaba la injerencia rusa en el proceso electoral. Durante las dos horas que Brennan testificó con luz y taquígrafos, el máximo responsable de la agencia hasta enero de 2017 admitió por primera vez que el pasado verano había manifestado su preocupación por la interferencia rusa en las elecciones y sus lazos con miembros del equipo de campaña del expresidente de EE.UU. "Soy consciente de la información y la Inteligencia, que revelaba contactos e interacciones entre funcionarios rusos y personas involucradas en la campaña de Trump", dijo a los legisladores.

Para el ex jefe del espionaje estadounidense no había duda alguna de que el Kremlin -y el presidente Vladimir Putin- apoyaron a Trump por su "antipatía" hacia Bill y Hillary Clinton, y por la certeza de que si la ex secretaria de Estado ganaba las elecciones sería más inflexible con cuestiones relacionadas con los derechos humanos.