Trump y Mohamed VI dejan fuera de juego a Sánchez

España se ha quedado fuera de las conversaciones diplomáticas que han acabado con el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí del Sáhara
Atalayar_Trump Mohamed VI

AFP / PALACIO REAL MARROQUÍ  -   Combinación de imágenes de Donald Trump y rey Mohammed VI de Marruecos

El Gobierno español ni estaba invitado, ni consultado, ni se le esperaba en la operación diplomático-comercial entre la Administración Trump y Marruecos que ha deparado el reconocimiento norteamericano de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Una iniciativa que además propicia el establecimiento de relaciones entre Marruecos e Israel y la venta de armamento norteamericano, drones y munición guiada de precisión por valor de 1.000 millones de dólares, según ha comunicado al Congreso la propia Administración Trump. El daño colateral a terceros ha sido el aplazamiento para el mes de febrero de la controvertida Reunión de Alto Nivel entre los Gobiernos español y marroquí, prevista para el 17 de diciembre en Rabat. La justificación oficial de la gravedad de la pandemia, recogida en un triste comunicado nocturno del Ministerio español de Asuntos Exteriores, de acuerdo con el marroquí, resultó más insultante todavía porque representaba una evidente impotencia ante la ingrata sorpresa al no tener ni idea de lo que se venía negociando entre Washington y Rabat desde hacía unos 18 meses. 

Ocasión de oro 

El rey Mohamed VI no podía dejar pasar la ocasión de cosechar un gran éxito diplomático con el apoyo de los Estados Unidos a su propuesta de autonomía “seria, creíble y realista”, según decía el tuit de Trump, como la única base para una solución justa y duradera a la disputa sobre el territorio del Sáhara Occidental que dura desde hace más de 40 años. Fuentes marroquíes señalan que el tiempo para anunciar el acuerdo urgía para los intereses del presidente norteamericano, con poco tiempo ya de estancia en la Casa Blanca. Ninguno de los protagonistas parece que tuvo en cuenta que una semana después estaba prevista una reunión importante entre Marruecos y España, con temas relevantes que resolver, y que el anuncio del reconocimiento norteamericano de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental colocaba a Pedro Sánchez en fuera de juego y significaba un ninguneo difícil de explicar en estos momentos. 

Reunión envenenada de antemano

El presidente del Gobierno español no tenía nada fácil la celebración de esta cumbre en Rabat porque el monarca marroquí había anunciado que su agenda estaba completa y que por precaución ante el coronavirus no le recibiría en audiencia, como ha sido habitual con los anteriores presidentes españoles que han participado en este tipo de cumbres en suelo marroquí. La reacción tan “precavida” para preservar la salud del rey marroquí se relacionaba con el enorme malestar causado en los más altos círculos de poder real marroquí el tuit del vicepresidente segundo del Ejecutivo español, Pablo Iglesias, del 15 de noviembre, pidiendo la celebración de un referéndum en el Sáhara Occidental como reacción a la intervención militar marroquí para desbloquear la circulación de centenares de camiones y vehículos en el paso de Guerguerat, interrumpida desde hacía 21 días por activistas del Frente Polisario. Una acción de bloqueo como reacción de protesta a la resolución 2548 que renovaba un año más el mandato de la MINURSO, la misión de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental y que reclamaba a las partes una solución política negociada al conflicto y no mencionaba expresamente la celebración del referéndum. Una cita que lleva sin recogerse explícitamente desde hace nueve años. Iglesias menciona resoluciones del Consejo de Seguridad ya superadas por la realidad de la situación sobre el terreno y no repara en las consecuencias negativas obvias que su tuit iba a originar para en el ámbito marroquí y, por tanto, en el ambiente para la celebración un mes de después de una cumbre que ya estaba convocada entre los dos Gobiernos. 

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PHOTO/PALACIO REAL DE MARRUECOS - Fotografía de archivo, Pedro Sánchez, es recibido por el Rey de Marruecos Mohammed VI antes de su almuerzo en el Palacio Real de Rabat, Marruecos, el lunes 19 de noviembre de 2018
El día a día entre España y Marruecos, a partir de ahora

Pedro Sánchez ha echado balones fuera durante su intervención ante los medios de comunicación en Bruselas tras el Consejo Europeo del pasado viernes alegando que las relaciones entre los dos países son excelentes y que no ocurre nada por ser precavidos frente al virus y retrasar la reunión un par de meses. Seguro que los melillenses y ceutíes no comparten esa complacencia de Sánchez porque uno de los temas urgentes a resolver entre España y Marruecos es el cierre unilateral de fronteras por parte marroquí, debido al coronavirus según la versión oficial de Rabat, pero que en las ciudades españolas se considera que viene provocado por intereses comerciales marroquíes y su intención de asfixiarlos económica y comercialmente

El día a día de las relaciones entre España y Marruecos tiene muchos intereses entretejidos en todos los sectores de la actividad económica, comercial, social, cultural e, incluso, deportiva por la pasión marroquí por la Liga española de fútbol. Se puede considerar que las relaciones son excelentes entre los dos países vecinos a nivel general pero, aparte de las rencillas políticas y mediáticas, hay dos asuntos relevantes que solucionar: la mencionada situación de Ceuta y Melilla y el flujo migratorio hacia Canarias de las últimas semanas que ha creado una grave crisis en las islas españolas y al Gobierno de Sánchez a cuenta del traslado, un tanto irregular de muchos de esos inmigrantes desde Canarias a diversas ciudades de la península como Granada y Valencia, sin conocimiento de las autoridades locales y autonómicas respectivas. 

Mohamed VI ha ganado un apoyo muy relevante para los intereses marroquíes en el Sáhara con Trump, pero no debería desdeñar ahora a países como España y Francia, claves para sus relaciones vitales con la Unión Europea, y a la otra parte en el conflicto como es Argelia y Rusia. 

España mira ahora a su alrededor para determinar si mantiene su obligada neutralidad alineada con Naciones Unidas como teórica administradora del territorio o si la iniciativa de Trump puede suponer un empujón definitivo para lograr una solución negociada entre las partes como plantea la ONU, y como desean gran parte de los saharauis que son los que más necesitan acabar con una vida indigna en los campamentos de Tinduf.  

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PHOTO/AFP - David T. Fischer, Embajador de los Estados Unidos en el Reino de Marruecos, de pie ante un mapa de Marruecos en el que se reconoce el territorio del Sáhara Occidental, como parte del Reino del Norte de África
Mohamed VI y sus cuentas pendientes con Sánchez

Corría el año 2011, mes de octubre, cuando el entonces diputado del PSOE Pedro Sánchez formó parte de una delegación del National Democrátic Institute (NDI), considerado en Europa un lobby de los demócratas de Estados Unidos, como observadora de las elecciones parlamentarias en Marruecos. Comicios que tuvieron lugar poco después de la reforma constitucional marroquí en la que el Rey cedía algunos de sus poderes al Ejecutivo, por lo que su interés en todo saliera perfecto era evidente. Sin embargo, las recomendaciones finales del informe que llevó la firma de los cinco observadores, uno de ellos Pedro Sánchez, no sentaron nada bien en el entorno real marroquí. Entre otras afirmaciones, las que peor fueron recibidas fueron las que afirmaban que se quemaban votos, se compraban votos, ausencia de control de la financiación en la campaña electoral y pedía la reforma del sistema electoral y una mayor implicación de la sociedad civil en la vida política del país. Sin entrar en la consideración de las duras críticas del informe, la realidad es que Pedro Sánchez se ganó una gran antipatía tanto de Mohamed VI como de su entorno. El paso de los años no hizo olvidar al monarca alauí lo que había considerado una gran afrenta a sus esfuerzos personales de apertura democrática y a los pasos que venía dando desde su llegada al poder para lograr cada día un sistema lo más democrático posible. En palacio siempre argumentan que la prueba está en que el partido islamista moderado Justicia y Desarrollo lleva gobernando el país durante dos legislaturas, aunque sus postulados no son del agrado real, pero están respaldados por el voto de los ciudadanos

Cuando Pedro Sánchez llegó a la Presidencia del Gobierno en España, tras la moción de censura a Rajoy en junio 2018, no realizó el primer viaje al extranjero a Rabat, como había sido costumbre en todos los presidentes del Gobierno de la reciente democracia española, porque la agenda del Rey no encontraba el hueco adecuado. La visita se realizó cinco meses después, en noviembre de ese año, tras las gestiones personales con Mohamed VI por parte de personalidades del PSOE como el propio Felipe González, e, incluso, del propio rey español Felipe VI.  

En esta ocasión, la coalición de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias y sus planteamientos contra los intereses de Marruecos, no ayudaban precisamente y menos con el tuit del líder de Unidas Podemos, pero también vicepresidente segundo, en favor del referéndum en el Sáhara.

Temas pendientes en la agenda España-Marruecos

Lucha contra la COVID-19: Ceuta y Melilla necesitan que Marruecos abra las fronteras cerradas desde el mes de marzo y recuperar la actividad económica perdida con enormes pérdidas por falta de materias primas y mano de obra.

Aguas jurisdiccionales en la zona de las islas Canarias: más allá del problema de la migración irregular, Marruecos reclama en esta zona del Atlántico y en el Mediterráneo aguas jurisdiccionales que se solapan con las españolas.

Crisis migratoria en Canarias: el problema migratorio debe ser afrontado por la Unión Europea. Marruecos reclama más ayuda para llevar a cabo más regularizaciones de subsaharianos y para poder controlar con más eficacia los flujos que se han incrementado debido al coronavirus en varios países africanos.

Medidas para recuperar el turismo: Cerca de un millón de marroquíes vienen de turismo a España y más de un millón de españoles hacen lo propio en Marruecos. La recuperación del turismo es esencial para los dos países.

Nuevo embajador español y cónsul en Rabat: Ricardo Díez-Hochleitner, ha tenido que prorrogar su estancia como embajador tras cumplir cinco años en el cargo. El Consulado en Rabat ha sido rechazado por Fernando Villalonga y está vacante. 

Revisar el funcionamiento del acuerdo pesquero; la construcción del nuevo puerto de Dajla, en el Sáhara Occidental; las riquezas minerales del monte submarino Tropic son algunos temas relevantes a tratar entre los dos países vecinos.