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Túnez: los sindicatos piden más equilibrio de poderes a Saied

La nueva constitución suscitó especial debate en Túnez y la protesta de varias organizaciones
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PHOTO/REUTERS  -   Kais Saied, presidente de Túnez

El secretario general de la central sindical UGTT en Túnez, Noureddine Taboubi, defendió este lunes un sistema político presidencial "pero sin plenos poderes" como establece la nueva constitución, aprobada el pasado 25 de julio en un referéndum.

Pese a que el sindicato se abstuvo de participar en la campaña electoral, éste no ofreció un "cheque en blanco" al presidente Kais Saied y su apoyo se mantiene "a condición de que se garantice un equilibrio de poderes", afirmó Tabboubi en una entrevista concedida a la cadena árabe de noticias Asharq News.

"Kais Saied es sólo un ser humano y todo ser humano puede cometer errores", apuntó el responsable, que abogó por un "control positivo" para evitar la deriva autoritaria y que exige una "verdadera reconciliación nacional", en la que participen todos los actores nacionales a excepción de quienes han malversado dinero público.

El sindicalista se refirió así al llamado diálogo nacional, convocado en mayo por Said para redactar el texto constitucional, que excluyó a los principales partidos opositores y al que la UGTT se opuso al considerar que "los resultados se conocían de antemano".

Tanto el proceso de elaboración- a puerta cerrada - como el contenido de la Carta Magna, que entrará en vigor antes del próximo 29 de agosto, han generado numerosas críticas por parte de juristas y de la sociedad civil al introducir un sistema "ultrapresidencialista", sin garantías para la separación de poderes y en ausencia de contrapoderes.

Además, la directiva de la Instancia Superior Independiente para las Elecciones (ISIE), encargada de supervisar la consulta, fue modificada tres meses antes por el mandatario y la oposición pone en duda su neutralidad.

Tabboubi consideró que el país se enfrenta a un combate socio-económico en medio de las negociaciones entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para cerrar un préstamo- el tercero de la última década- y rechazó la revisión de las subvenciones a productos de primera necesidad y combustibles sin aumentar primero los salarios para compensar la carestía de la vida.