Turquía asegura que seguirá en Libia hasta que haya un alto el fuego

Se han conocido nuevos detalles de la embarcación libanesa que transportaba armas turcas a Trípoli
El presidente turco Recep Tayyip Erdogan en la ceremonia de inauguración del nuevo gasoducto TurkStream

AFP/OZAN KOSE  -   El presidente turco Recep Tayyip Erdogan en la ceremonia de inauguración del nuevo gasoducto TurkStream

Desde hace prácticamente un mes -tras la Conferencia de Berlín celebrada el pasado 19 de enero- Ankara está intensificando su rol en Libia. La semana pasada, cuatro barcos de la armada turca atracaron en el puerto tunecino de La Goulette, situado a tan solo 10 kilómetros de Túnez capital, y otra embarcación turca fue bombardeada por el Ejército de Liberación Nacional (LNA, por sus siglas en inglés), comandado por el mariscal Jalifa Haftar -la otra facción del conflicto- cuando se encontraba fondeado en el puerto de Trípoli. El portavoz del LNA, el mayor general Ahmed Al-Mismari, declaró, entonces, que fue esta última operación “estaba destinada a prevenir la llegada de armas y municiones a grupos terroristas en Trípoli” y que “era parte de la respuesta del Ejército a las violaciones del alto el fuego anunciadas el 12 de enero”. De seguir así, “no parecerá haber paz con estos terroristas”, apostilló al respecto.

De momento, nadie parece poder pararle los pies al mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan. Solo la Unión Europea, que hasta ahora había adolecido de inactividad, está tratando de recuperar posiciones frente a Ankara. Fruto de ello fue el anuncio la semana pasada de la creación de una nueva misión naval para garantizar el embargo de armas impuesto sobre Libia desde el año 2011, cuando estalló la guerra. La medida ha sido bien recibida por el LNA: “Apoyamos la presencia de patrullas navales europeas que impidan que Turquía siga transportando armas y mercenarios a Trípoli”, han asegurado desde el Ejército de Haftar, en unas declaraciones recogidas este viernes por Al-Ain. En cambio, Erdogan ha criticado la misión de la UE, a la que acusa de “interferir en la región”.

Ese mismo día, el presidente turco reconocía, por primera vez, la presencia de mercenarios sirios leales a Ankara en Libia, junto con personal de capacitación turco, si bien no admitió que fueran soldados del Ejército, aunque eso ya fue confirmado el pasado 29 de enero, cuando dos buques de guerra turcos, Gaziantep y Qediz, atracaron en el puerto de Trípoli con militares y tanques a bordo.

Sobre la cuestión de los milicianos, el ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlüt Çavasoglu, ha asegurado que, como el “sistema internacional” no ha sido capaz de cesar los enfrentamientos en Libia y tampoco “está determinado a ello”, permanecerán en dicho país hasta que “se alcance una tregua entre los dos bandos en la guerra”.

Para lograrlo, se están desarrollando las conversaciones de Ginebra, aunque el primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional (GNA, por sus siglas en inglés), Fayez Sarraj, se retiró del proceso, una decisión criticada ferozmente por su oponente, Haftar. Sin embargo, está previsto que este lunes el dirigente del GNA y el secretario general de la ONU, António Guterres, se reúnan para abordar la crisis libia. También está en la agenda un encuentro de los embajadores de la Liga Árabe convocado por Qatar con el mismo fin.

Nuevos detalles de la embarcación libanesa que transportaba armas turcas a Trípoli

El fiscal general de la ciudad italiana de Génova, Francesco Cozzi, ha informado este viernes de que las autoridades interceptaron, el pasado 3 de febrero, a un barco con bandera libanesa -llamado Bana- que transportaba armas turcas a Libia. Hasta el momento, la investigación ha determinado que la embarcación partió del puerto turco de Mersin, donde fue cargado con tanques, sistemas de defensa aérea y artillería, como ametralladoras, con el objetivo de llegar al puerto libio de Trípoli, controlado por el GNA, auspiciado por la ONU.

El oficial que comunicó a las autoridades el envío -que ya ha solicitado asilo político- declaró que, oficialmente, la hoja de ruta que tenían programada contemplaba el trayecto Turquía-Génova. La parada que iban a realizar en la capital libia se había maquillado como necesaria para “resolver problemas mecánicos”, según ha desvelado el medio Al-Ain.

Mientras, el capitán del barco, el libanés Yusef Tartousi, que fue arrestado por la Policía genovesa, se ha negado a prestar declaraciones por el momento. Fue detenido bajo la sospecha de “tratar de influir en el testimonio de la tripulación y ocultar pruebas”. De hecho, nada más salir del puerto turco, los sistemas de rastreo y GPS del barco fueron apagados.

El pasado 19 de febrero, Tartousi admitió que el carguero estaba transportando armas y equipos militares turcos para las filas de Sarraj, en las que están integradas unidades de mercenarios sirios apoyados por Turquía y financiados por Qatar, los únicos dos países que han mostrado su apoyo público al GNA.

Egipto advierte del riesgo de la presencia de mercenarios

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Egipto, Ahmed Hafez, ha advertido esta semana de que “la infiltración de terroristas en Libia, particularmente desde Siria, puede tener graves consecuencias en el norte de África y en los países europeos”, según ha informado el portal de noticias The Libya Address. “Egipto ha adoptado iniciativas para combatir el terrorismo y el extremismo y evitar la difusión de ideologías extremistas por parte de organizaciones como Daesh, Al-Qaeda y los Hermanos Musulmanes”, ha explicado.

Cabe mencionar, sobre esta cuestión, que como adelantó Atalayar, por un lado, los miembros de los grupos yihadistas están utilizando la ruta de los milicianos de Siria a Libia para poder escapar hacia Europa, entrando a través de Italia. Por otro lado, ese flujo de mercenarios, apoyado por Turquía, está siendo financiado por Qatar. Mientras, los Hermanos Musulmanes están contribuyendo a la desestabilización del país norteafricano, destruyendo infraestructuras y desmantelando servicios básicos, como los sanitarios.