Turquía construirá dos bases militares en Libia

Los combates se intensifican en la ciudad petrolera de Sirte
Fotografía de archivo. Un barco descarga la carga en un puerto de Misrata el 26 de enero de 2015

REUTERS/HANI AMARA  -   Fotografía de archivo. Un barco descarga la carga en un puerto de Misrata el 26 de enero de 2015

La nación presidida por Recep Tayyip Erdogan construirá dos bases militares en Libia, una en el puerto de Misrata y otra en la base aérea de Al-Watiya, según ha informado el medio local Yeni Safak. La primera de ellas se erigirá como base naval en forma de puerto con la capacidad de asalto permanente, labores de reconocimiento y almacén de naves auxiliares; mientras que la segunda será aérea y estará equipada, fundamentalmente, con aviones no tripulados. 

Esta información se conoce una semana después de que Erdogan, junto con el primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional libio (GNA, por sus siglas en inglés), Fayez Sarraj, anunciara la victoria militar sobre la capital del país, Trípoli, tras 14 meses de ofensiva protagonizada por la facción rival, el Ejército de Liberación Nacional (LNA, por sus siglas en inglés), comandado por el mariscal Jalifa Haftar. 

En estos siete días, se han ido descubriendo nuevos detalles de los acuerdos ratificados entre ambos dirigentes, que contemplan, por ejemplo, facilidades para las empresas turcas que quieran operar en Libia y un acceso a los recursos energéticos de la nación. Cabe recordar, en este punto, que Erdogan reconoció su intención de conquistar la ciudad petrolera de Sirte. Para ello, una fuente militar consultada por Al-Arabiya, ha asegurado que los efectivos de Sarraj “están colocando campos minados en Sadada, al oeste de Sirte”.

En este escenario, el LNA, que se niega a rendirse, está intensificando sus operaciones para frenar el avance del GNA. Este viernes, dicha publicación reveló que se habían producido tiroteos en las inmediaciones de la localidad que causaron la muerte de varios mercenarios pro-Ankara y la retirada de otros y que, por el momento, “la situación está tranquila”. Cabe mencionar al respecto que el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR, por sus siglas en inglés), ha desvelado que más de 13.000 milicianos han pasado por el país norteafricano bajo el mando de Ankara y sus aliados, como Doha y los Hermanos Musulmanes, de los cuales 390 ya han muerto en el campo de batalla. Solo este sábado, han llegado a Libia 126 nuevos mercenarios, según Al-Arabiya y Al-Hadath, en avión. El jueves, el GNA anunció que Turquía había abierto un puente aéreo con Libia, que ya ha sido utilizado por al menos 4 aviones militares turcos del tipo C130, que aterrizaron en Misrata, y por otros 13 aviones turcos de los que se desconoce su carga.

Además, el LNA está recabando apoyos en la comunidad internacional, recelosa de las ambiciones del presidente turco. Está previsto que a partir de este sábado lleguen a Libia 1.500 soldados procedentes de Chad para engrosar las filas del mariscal Haftar, según reveló este viernes la agencia EFE en exclusiva. Egipto también ha mostrado esta semana músculo militar frente a la nación euroasiática, con el despliegue de su ejército en la frontera libia. Esto supone, sin duda, un paso más en la internacionalización del conflicto.

El LNA cuenta, asimismo, con el apoyo político de El Cairo. Su presidente, Abdel Fattah al-Sisi, presentó una hoja de ruta para lograr la paz en el país que fue inmediatamente apoyada por otros países como Francia, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Arabia Saudí y Jordania. De hecho, los mandatarios de estos dos primeros países, el jeque Mohammed bin Zayed y el presidente de la República Emmanuel Macron, durante una llamada telefónica, han destacado “la importancia de apoyar la iniciativa egipcia para resolver la crisis libia y poner fin al conflicto militar”. En la conversación, “discutimos la asociación estratégica y nuestra forma de desarrollarla”, ha explicado el líder emiratí en su cuenta de Twitter. También Estados Unidos ha mostrado su aprobación, aunque este último prefiere que la solución a la guerra sea liderada por la ONU. 

El plan, que incluía el cese de las hostilidades y la retirada de los milicianos extranjeros que batallan en la guerra civil, fue rechazado por Turquía.