Turquía desafía a Estados Unidos y la OTAN con el sistema antimisiles S-400

Varias baterías del S-400 están listas para ser probadas en la costa del mar Negro en la próxima semana
Misiles s400

REUTERS/VITALY NEVAR  -   Sistema de misiles tierra-aire S-400 "Triumph" después de su despliegue en una base militar en las afueras de la ciudad de Gvardeysk, cerca de Kaliningrado, Rusia, el 11 de marzo de 2019

La compra de armamento ruso por parte de Turquía ha alarmado a los aliados de la OTAN. Durante la próxima semana, Turquía planea realizar una prueba integral del sistema de defensa antimisiles S-400.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, viajó a Ankara hace dos días para atender el aumento de tensiones en el Mediterráneo oriental entre los dos miembros de la Alianza Atlántica, Grecia y Turquía. Pero además, aprovechó para plantear su preocupación por las consecuencias de la adquisición del sistema antimisiles S-400 de fabricación rusa.

Estos equipos del sistema de defensa ruso pueden ser un riesgo para un avión de la Alianza y pueden acarrear la reacción de Estados Unidos en forma de imposición de sanciones, ha recordado el jefe de la OTAN.

"Es una decisión nacional que le compete a Turquía pero el sistema S-400 no puede integrarse en el sistema de defensa antimisiles de la OTAN. Urjo a Turquía a trabajar con los aliados para encontrar una solución alternativa", ha señalado Stoltenberg en presencia del ministro turco.

Stoltenberg y Erdogan
PHOTO/PRESIDENCIA TURCA/AP - El Secretario General de la OTAN Jens Stoltenberg, izquierda, y el Presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan en una reunión, en Ankara, Turquía, el lunes 5 de octubre de 2020

Pero parece que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha hecho caso omiso a las recomendaciones de Stoltenberg. La fuerza aérea no sólo está activando las baterías, sino probando el equipo, así como la preparación del personal turco en un sitio en la provincia de Sinop en la costa del mar Negro.

De momento, el Ministerio de Defensa de Turquía no ha comentado nada a los medios de comunicación. El acuerdo del S-400 ha sorprendido a los aliados de Turquía en la OTAN, que temen que pueda ayudar a Moscú a recopilar inteligencia sobre las capacidades del bloque, específicamente del sigiloso avión de combate F-35 fabricado por Lockheed Martin.

La administración estadounidense de Donald Trump expulsó a Ankara del desarrollo del F-35 avanzado para protestar por la adquisición de los S-400 rusos, y va más allá: ha planteado el espectro de imponer sanciones a Turquía si se activan los misiles. Como consecuencia de la noticia, la lira se debilitó cuando se anunciaron las pruebas programadas.

Turquía desafía a Estados Unidos 

Turquía viene discutiendo con Estados Unidos los durante años por el acceso a su sistema de misiles Patriot, y Washington se ha resistido a las demandas turcas de una transferencia de tecnología.

Estados Unidos propuso recientemente proporcionar el Patriot a Turquía como parte de una solución al impasse de los S-400. La idea de Trump es que el país otomano renunciara a estos antimisiles a cambio de los Patriot estadounidenses. Ankara se ha negado a aceptar la propuesta insistiendo en que la amenaza de sanciones estadounidenses no iba a cambiar.

Hasta ahora, la Casa Blanca se ha resistido a la creciente presión del Congreso para exigir retribuciones a Turquía, que alberga instalaciones clave de la OTAN. Erdogan, por su parte, se ha acercado al presidente francés Emmanuel Macron para adquirir también sistemas de defensa aérea de fabricación europea, conocidos como Eurosam SAMP / T.

misiles s400
AFP/AFP - Archivo de datos sobre el sistema de defensa de misiles S-400 de Rusia que Turquía comenzó a probar el lunes a pesar de las amenazas de sanciones de los Estados Unidos

Macron respondió diciendo que “Turquía debe aclarar sus objetivos en Siria antes de que se pueda considerar el despliegue de sistemas de fabricación europea”. El enfrentamiento de Turquía contra los kurdos en Siria y las propias fuerzas de seguridad rusas tienen a la comunidad internacional confundida.

Todo esto añadido a las recientes informaciones que confirman la participación de Turquía en el conflicto por Nagorno-Karabaj, donde respalda a Azerbaiyán con armamento y milicianos provenientes del norte de Siria y Libia. Estas informaciones, junto a las tensiones del Mediterráneo oriental, han encendido las discusiones entre los gobiernos galo y anatolio.

Turquía sigue encendiendo la tensión e incertidumbre de la comunidad internacional. Hay quien dice que necesita hacer estos movimientos para expandir su hegemonía geopolítica, otros simplemente creen que se trata de una política incendiaria que no lleva a ningún lado. Erdogan tendrá que aclarar qué vínculos aliados son los que le importan y respetar las líneas de actuación internacionales pautadas para no romper la balanza del actual orden mundial.