Turquía liberará a miles de prisioneros por el coronavirus

No estarán incluidos los detenidos con cargos de drogas, abuso sexual y terrorismo, donde se engloban periodistas, políticos y activistas
Soldados turcos hacen guardia fuera de una sala de tribunal en el complejo de la prisión y el palacio de justicia de Silivri, cerca de Estambul, Turquía, el 18 de febrero de 2020

REUTERS/UMIT BEKTASA  -   Soldados turcos hacen guardia fuera de una sala de tribunal en el complejo de la prisión y el palacio de justicia de Silivri, cerca de Estambul, Turquía, el 18 de febrero de 2020

Hasta 30.000 prisioneros podría liberar Turquía en los próximos días para evitar la propagación del coronavirus por las cárceles del país. Así lo ha desvelado Arab News, medio que también explica que la medida no afectaría a los detenidos con cargos relacionados con drogas, violencia contra mujeres y niños, abuso sexual y terrorismo, este último donde se engloban numerosos periodistas, políticos y defensores de derechos humanos.

La reforma de la ley penitenciaria será presentada ante el Parlamento durante la próxima semana, según ha confirmado un funcionario turco en Middle East Eye. De acuerdo con dicha publicación, se permitiría la liberación de casi 100.000 prisioneros, de los cuales 30.000 abandonarían las cárceles de una sola vez. 

Sin embargo, cabe destacar que sus penas no se conmutarían. La nueva legislación recoge medidas como la reducción a la mitad de las condenas existentes por parte de los fiscales, la libertad supervisada de una quinta parte del tiempo total de la pena, el cumplimiento de la sentencia en el domicilio -para los mayores de 70 años con menos de dos años de condena restante y para los mayores de 75 con cuatro años o menos- o el cumplimiento de la pena en las cárceles solo durante las noches y los fines de semana. 

En el ámbito carcelario, Turquía ya ha adoptado otras decisiones como el aplazamiento de todos los casos judiciales, excepto los urgentes, y la cancelación de las visitas a las prisiones, salvo para los representantes legales que tendrán que adoptar medidas de protección como el uso de mascarillas y guantes.

La crisis del coronavirus en la nación euroasiática, que hasta ahora registra 947 contagios y 21 muertes -de acuerdo con datos de Worldometers- ha estallado tan solo un mes después de que se conociera un informe de la Dirección General de Sanciones y Centros de Detención del Ministerio de Justicia turco publicado por Bold Media en el que se contabilizaba la apertura de 196 cárceles en 14 años entre 2006 y 2020. El número de detenidos en estas instalaciones se cifra actualmente en 300.000, de los cuales casi 800 serían bebés recién nacidos. “El hecho de que haya tantas cárceles también es una indicación de que no hay justicia”, aseguró entonces Ömar Faruk Gergerliglu, miembro de la Comisión Parlamentaria de Investigación de Derechos Humanos. 

Los presos políticos

En esta línea, la directora de la organización Human Rights Watch en Turquía, Emma Sinclair-Webb, ha denunciado recientemente que “hay miles de personas en prisión que no deberían estar allí”, porque “en su mayoría son acusados de delitos de terrorismo, ya que en muchos casos simplemente no hay evidencia para apoyar el cargo a pesar de que se los describe como la categoría más seria de prisioneros”. “Si bien hay personas en esta categoría que se han involucrado en actividades violentas, la mayoría no lo ha hecho. Hay periodistas como Mehmet Altan, defensores de los derechos humanos como Osman Kavala o políticos kurdos como Selahattin Demirtas”, ha criticado al respecto.

La Comisión Europea criticó en 2019, a través de su informe de situación de Turquía, que más del 20% del total de 300.000 prisioneros estaban acusados de delitos relacionados con el terrorismo. “Pero estos números incluyen muchos cargos de terrorismo falso y juicios politizados; incluidos periodistas, escritores, académicos, abogados, jueces, defensores de derechos humanos y funcionarios públicos y alcaldes despedidos”, aseveran de Ahval News.

Por poner un ejemplo, hace dos semanas se dictaron órdenes de arresto contra al menos diez periodistas por ofrecer noticias sobre los funerales de soldados turcos muertos en Libia. Otros 20 trabajadores de la información habían sido detenidos días antes en Edirne por cubrir los movimientos de los refugiados a la frontera con Grecia. “Turquía es, de nuevo, la mayor prisión del mundo para los profesionales de los medios de comunicación”, ha denunciado recientemente Reporteros Sin Fronteras (RSF).