Turquía negocia con Pakistán la coproducción de armamento militar

El Gobierno turco podría acceder a la tecnología militar de China, fabricante conjunto de aviones de combate con el Estado paquistaní
AFP PHOTO / PAKISTAN PRIME MINISTER OFFICE

AFP PHOTO / PAKISTAN PRIME MINISTER OFFICE  -   El presidente turco Recep Tayyip Erdogan se reúne con el primer ministro de Pakistán Imran Khan en Islamabad

Ankara presiona a Islamabad para la fabricación conjunta de aviones de combate y misiles. De cumplirse los términos de la negociación, Turquía tendría acceso a la tecnología militar china, ya que Pakistán coopera con el país asiático en la producción de aviones JF-17 e, incluso, misiles balísticos Shaheen, según indica Bloomberg. 

Las relaciones entre Pekín e Islamabad son fluidas. Ambos cooperan en materia sanitaria, a raíz de la crisis de la COVID-19, y en asuntos geopolíticos. También en proyectos económicos, pues China es el mayor socio comercial de Pakistán a través del denominado Corredor Económico Sino-Paquistaní (CPEC). Sin embargo, uno de los puntos más destacados de su relación bilateral es la cooperación militar y armamentística. 

AFP/FAROOQ NAEEM- Avión de combate paquistaní J-F 17
AFP/FAROOQ NAEEM- Avión de combate paquistaní J-F 17

Un acuerdo entre ambos acercaría a Turquía, miembro destacado de la OTAN, a una parte de la tecnología militar desarrollada por China. Por este motivo, Ankara mantiene a Pakistán como un aliado estratégico y un apoyo potencial para la construcción de un ambicioso proyecto en materia de Defensa. 

El objetivo de Turquía es producir antimisiles de largo alcance Siper y aviones de combate TF-X, sin embargo, las partes no han alcanzado un acuerdo a expensas de conocer la posición de China sobre el asunto. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino manifestó a través de un comunicado el martes que el país asiático “siempre ha adoptado una actitud prudente y responsable en la exportación de productos militares y aplica estrictamente las leyes y reglamentos de gestión de las exportaciones militares”.

Turquía y Pakistán mantienen abierta una vía de negociación con el objetivo de cooperar en el desarrollo armamentístico. La última cumbre entre ambos data del pasado mes de enero, cuando el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de Pakistán, Mujahid Anwar Khan, visitó Ankara para reunirse con altos mandos militares turcos. Anwar Khan se entrevistó por separado con el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, y con el jefe del Estado Mayor, el general Yaşar Güler. Asimismo, también se reunió con el comandante de las Fuerzas Aéreas turcas, general Hasan.

AP/ANJUM NAVEED-Un misil balístico de fabricación paquistaní NASR se carga en un remolque rueda hacia abajo durante un desfile militar para conmemorar el Día Nacional de Pakistán, en Islamabad
AP/ANJUM NAVEED-Un misil balístico de fabricación paquistaní NASR se carga en un remolque rueda hacia abajo durante un desfile militar para conmemorar el Día Nacional de Pakistán, en Islamabad

En diciembre, las delegaciones turca y paquistaní se reunieron en Ankara en el marco del Grupo de Diálogo Militar de Alto Nivel entre Pakistán y Turquía (HLMDG). Este es el mecanismo institucional que vincula a ambos Estados con el cometido de establecer políticas y planes de acción para promover la cooperación en el ámbito militar. 

Durante la reunión se discutieron todas las vías de cooperación en materia de formación militar, lucha contra el terrorismo y producción y adquisición de material militar. Ambas partes “compartieron perspectivas sobre el entorno regional imperante, incluyendo Oriente Medio, el sur de Asia y Afganistán”, según recogió la agencia de noticias estatal pakistaní APP. Turquía y Pakistán mantienen, por tanto, una amplia colaboración en materia de Defensa, que va desde la coproducción y exportación de armamento hasta el desarrollo conjunto de prácticas militares, como la operación ‘ATATURK XI’. 

Erdogan tiende al expansionismo

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha reconocido un “potencial muy serio” de cara a la colaboración militar con Pakistán. Sin embargo, de cumplirse los términos de la negociación, Estados Unidos reprobaría la postura de Turquía por incumplir con su compromiso con la OTAN. 

Las fricciones entre Washington y Ankara han sido constantes. Estados Unidos impuso un paquete de sanciones a Turquía el pasado mes de diciembre por el despliegue del sistema de defensa antimisiles ruso S-400. Adquirido un año antes por el Gobierno turco, este constituía una amenaza para la alianza atlántica según EEUU. 

Los funcionarios turcos que participaron en las negociaciones con Pakistán han reconocido en una serie de declaraciones recogidas por Bloomberg que el acercamiento entre Ankara e Islamabad responde a las aspiraciones de Erdogan de convertir a Turquía en una potencia hegemónica.

AP/ANJUM NAVEED-Vehículo que transporta misiles de crucero Ra'ad
AP/ANJUM NAVEED-Vehículo que transporta misiles de crucero Ra'ad

Las últimas acciones llevadas a cabo por Turquía en Oriente Medio y en el norte de África son el claro ejemplo de las aspiraciones de Erdogan. Por una parte, el Ejército turco ha focalizado sus ataques a la milicia kurda YPG en el tablero sirio. El principal aliado estadounidense en combatir a Daesh es considerado por Ankara un socio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), organización catalogada como terrorista tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea, además de Turquía.

Mientras, Ankara trata de dificultar el proceso de paz en Libia. Durante los últimos meses previos al establecimiento del Gobierno de transición, Erdogan insistió en el envío de material militar al Gobierno de Acuerdo Nacional, respaldado a su vez por la ONU, para reconducir la favorable posición con la que contaban las tropas del Ejército Nacional Libio de Haftar. 

El presidente turco respondió esta semana a la petición de la comunidad internacional y de los actores libios para retirar sus tropas del país. Erdogan manifestó su compromiso de abandonar el país “cuando lo hagan el resto de tropas extranjeras”. Según los acuerdos del pasado otoño, los mercenarios y las tropas extranjeras presentes en Libia deberían haber abandonado el país antes del 23 de enero. La comunidad internacional insiste en que este paso es clave para que la situación se estabilice y el nuevo Gobierno eche a rodar.