Turquía presume de la fuerza de su Ejército en Siria y Libia

El líder de la nación euroasiática confía en que su presencia en estos conflictos fortalecerá su posición en la OTAN
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan

AFP/ADEM ALTAN  -   El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan

La epidemia del coronavirus no solo tiene el poder de desestabilizar nuestras economías, sino que también posee la capacidad de relegar a un segundo plano algunos de los conflictos más crueles y sangrientos del actual siglo, como el de Libia o Siria. Los actores internacionales presentes en esta guerra, especialmente Turquía, han aprovechado esta situación para aumentar su influencia en regiones como Idlib, el último bastión rebelde en Siria, en el cual se concentra gran parte de la oposición al gobierno de Bashar al Asad. El presidente de la nación euroasiática, Recep Tayyip Erdogan, se ha dirigido este viernes a las unidades militares de su país presentes en Siria a través de una conversación telefónica con su ministro de Defensa, Hulusi Akar para destacar “la fuerza del Ejército turco”

“Confío en que nuestra unidad y solidaridad hará que el mundo mire con admiración a Turquía y fortalecerá nuestra posición en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”, ha subrayado Erdogan después de presumir del poder de su Ejército en naciones como Libia o Siria. “La solidaridad que demostramos con los hermanos de Libia, y los servicios de consultoría que proporcionamos, mostraron lo fuerte que es nuestro desempeño”, ha añadido. En respuesta, Hulusi Akar ha afirmado que “la moral del ejército turco está muy alta y que los miembros de las fuerzas armadas turcas están cumpliendo sus obligaciones al máximo”, según declaraciones recogidas por el medio Al Masdar News. 

El ministro de Defensa turco Hulusi Akar en una reunión en el Sitio de Comando Táctico en Hatay
PHOTO/ Ministerio de Defensa turco - El ministro de Defensa turco Hulusi Akar en una reunión en el Sitio de Comando Táctico en Hatay

Sin embargo, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR, por sus siglas en inglés) ha informado de la muerte de un soldado turco en la carretera que conecta las ciudades de Idlib y Sarmin, cerca de un puesto de las milicias leales a Ankara en la zona. Este organismo con sede en Londres y una red de informantes en suelo sirio, observó una violenta explosión en la autopista internacional M4, que une Alepo con Latakia, causada por la detonación de un artefacto explosivo improvisado cerca de Ariha, justo en el instante en el que una patrulla turco-rusa patrullaba esta carretera. Este ataque – que ha herido a al menos otro soldado turco—se ha producido una semana después de que otro combatiente de la nación euroasiática perdiese la vida durante un asesinato en esta misma autopista. 

Las falsas promesas de Turquía en Siria y Libia 

Por su parte, la agencia de noticias siria SANA ha asegurado que varios mercenarios del régimen turco han resultado heridos este viernes durante enfrentamientos internos en la ciudad de Ras al Ain, al norte occidental de Hasaka. Estas luchas se han producido entre las milicias rebeldes de la llamada brigada de al-Hamzat y Ahrar Sharqiyah por acusaciones de traición, según ha relatado SANA quien ha hecho hincapié en que esta situación provocó el pánico entre los residentes de la zona. 

“Estas disputas están provocadas por las diferencias que existen entre su forma de actuar y la política de liderazgo de la facción”, incidía el SOHR hace unas semanas después de que alrededor de 70 personas se retirasen de sus posiciones en el campo de Ras al-Ain, donde luchaban contra el Ejército sirio. A este descontento se suman las tensiones que se vienen produciendo entre los mercenarios turcos y los comandantes de las milicias pro-Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés) en Libia; un distanciamiento que ha llevado a cerca de 700 mercenarios sirios a abandonar sus filas en la nación norteafricana. 

Soldados turcos patrullan la ciudad kurda siria del norte de Tal Abyad, en la frontera entre Siria y Turquía
AFP/BAKR ALKASEM - Soldados turcos patrullan la ciudad kurda siria del norte de Tal Abyad, en la frontera entre Siria y Turquía

Las relaciones entre Ankara y sus milicias en Siria se han ido deteriorando en los últimos meses, tras la incursión de Turquía en el conflicto de Libia.  En mayo, más de 2.000 combatientes desertaron de la División del Sultán Murad, una de las principales facciones armadas que sirven a los intereses turcos en Siria, según datos a los que ha tenido acceso el portal web Modern Diplomacy. Los miembros de esta división renunciaron después de que se les ordenase ir a Libia para respaldar a las milicias del GNA. Hasta el momento, Ankara ha desplegado en la nación norteafricana más de 11.600 mercenarios sirios para engrosar las filas del GNA, de acuerdo con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Las bajas de combatientes sirios en Libia han aumentado en las últimas semanas debido a la falta de entrenamiento y armamento. El recuento total de pérdidas entre los grupos apoyados por Turquía se eleva ya a 351, incluidos 20 menores de 18 años.

El fortalecimiento del Partido de la Unión Democrática (PYD), el partido kurdo de Siria en el norte del país, se considera una amenaza a la integridad territorial de Turquía, para quien esta organización es una rama del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). En marzo de 2020 Turquía inició su cuarta operación militar en Siria después de la muerte de 34 soldados turcos el 27 de febrero, el día más mortífero que Ankara ha sufrido en Siria desde el comienzo de la guerra civil del país hace nueve años. No obstante, con la llegada del coronavirus, Ankara también ha querido ejercer su diplomacia humanitaria distribuyendo paquetes de alimentos a más de 120 familias en el norte de Siria. 

Soldados turcos en la ciudad siria de Ras al-Ain, al noreste de Siria
PHOTO/UGAR CAN vía AP - Soldados turcos en la ciudad siria de Ras al-Ain, al noreste de Siria

La Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias (AFAD) distribuyó la ayuda en seis aldeas de Tal Abyad, según ha señalado la gobernación provincial de la provincia fronteriza de Sanliurfa en un comunicado que ha sido recogido por la agencia de noticias Anadolu. La COVID-19 es la responsable de la muerte de al menos seis personas en este país. Por esta razón, Ankara también ha distribuido mascarillas para evitar la propagación de este patógeno y juguetes para los más pequeños. 

La UE prorroga un año las sanciones contra Al Assad 
Bachar al-Asad, presidente de Siria
PHOTO/SANA - Bachar al-Asad, presidente de Siria

En este escenario de inestabilidad e incertidumbre, la UE ha decidido prorrogar un año más sus sanciones contra Al Assad y el régimen de Siria. El Consejo de la UE ha aprobado la extensión de un año más de las sanciones impuestas contra los miembros y partidarios del régimen de Assad, así como a entidades que se benefician de este régimen. Este organismo considera que este conflicto y el sufrimiento que está causando a la población del país constituyen la mayor catástrofe humanitaria del mundo. 

El Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS) ha emitido un comunicado explicando que las sanciones de la UE, impuestas desde el 9 de mayo de 2011, responden a “la represión perpetrada contra el pueblo sirio por el régimen sirio y sus partidarios”. Asimismo, han incidido en que estas medidas están elaboradas de tal forma que solo se dirigen a personas y entidades concretas y evitar así que influyan en la población civil. Las sanciones de la Unión Europea no impiden la prestación de asistencia humanitaria a la población siria”, han subrayado. 

El principal fin de estas sanciones es presionar al régimen sirio para que ponga fin al conflicto que asola a su nación, de acuerdo con la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unida.  En este sentido, la UE se caracteriza por imponer distintos tipos de medidas específicas que incluyen medidas restrictivas individuales dirigidas a las personas y entidades responsables de la represión contra la población civil o restricciones sectoriales destinadas a tener el máximo impacto en el régimen. Desde el comienzo del conflicto en 2011, la UE y sus Estados miembros han sido los mayores donantes de ayuda humanitaria a Siria y la región, con una asistencia total de la UE de más de 17.000 millones de euros. Desde el comienzo del conflicto, más de 5,6 millones de personas han tenido que huir del país, mientras que 11,7 millones necesitan en estos momentos ayuda humanitaria para sobrevivir.