Turquía recuperará lentamente su economía tras la pandemia del coronavirus

El ministro de Finanzas turco prevé un crecimiento de la economía de un 0,3% pese a que el FMI calcula una caída del 5% por el efecto de la pandemia
Lutfi Elvan, ministro de finanzas de Turquía.

PHOTO/AFP  -   Lutfi Elvan, ministro de finanzas de Turquía.

La crisis del coronavirus está dejando las economías nacionales de todo el mundo muy tocadas. Sobre todo aquellas que, como Turquía, están en vías de desarrollo para remontar la crisis económica de 2008.

La pandemia aterrizó en Turquía a principios de marzo. La pregunta ahora es: ¿qué medidas hay que tomar para que la economía pueda sobrevivir al impacto y recuperarse del estancamiento en el que ha estado durante los últimos años? El distanciamiento social temprano, las restricciones de movilidad, los test y las mejoras en la capacidad de salud ayudaron a contener la propagación del virus y el número de muertes. 
Sin embargo, la economía se detuvo casi repentinamente durante el segundo trimestre de 2020. Y las medidas fiscales, monetarias y financieras enfocaron su apoyo a paliar algunas de las consecuencias más graves de la pandemia. 

Los indicadores adelantados, según publica el diario económico Brookings, sugieren que tanto la oferta como la demanda están recuperando el terreno perdido. “Al mismo tiempo, la expansión monetaria apoyada en tipos de interés reales ya negativos contribuyó a los desequilibrios macroeconómicos y a la erosión de los colchones externos, lo que finalmente provocó una reversión de la relajación monetaria”, relatan los expertos Auguste Tano Kouamé y Habib Rab en el diario estadounidense.

Estas compensaciones políticas, junto con la incertidumbre constante que existe debido a la pandemia, presentan una gama de posibilidades muy diversas para las perspectivas económicas. “Proyectamos que la economía se contraerá en 2020, pero el alcance dependerá de cómo evolucione la pandemia en Turquía y entre socios comerciales cercanos, algunos de los cuales están experimentando una segunda ola”, explican Kouamé y Rab.

El impacto en los ingresos de los hogares podría aumentar la tasa de pobreza de Turquía del 10,4% al 14,4%, pero la respuesta de las políticas existentes del Gobierno probablemente reducirá la tasa de manera significativa del 14,4% al 11,5%. En una línea de base en la que la pandemia esté bajo control a principios de 2021, “el crecimiento económico podría recuperarse al 4% en 2021 y al 4,5% en 2022”, así lo han afirmado los expertos en Brookings.

Oficina divisas Turquía
PHOTO/AP - Oficina de cambio de divisas en Estambul
Una estrategia a largo plazo para sobrevivir

De cara al futuro, el desafío para Turquía será centrarse en mantener la estabilidad macroeconómica y prepararse para el largo plazo. Esto implicaría apartarse de la tradición de estimular el crecimiento económico a corto plazo y prepararse para una carrera de resistencia.

Para llegar a este punto, el Gobierno debería asegurar la estabilidad macroeconómica y la confianza de los inversores. Las recientes declaraciones del recién nombrado ministro de Hacienda y Finanzas, Lütfi Elvan, parecen confirmar que se dará prioridad a este objetivo. “En un mundo donde es probable que la competencia por el capital externo sea feroz, un enfoque en la estabilidad macroeconómica podría tener beneficios positivos en términos de flujos de capital, estabilidad del tipo de cambio y primas de riesgo más bajas”, declaran Kouamé y Rab.

Turquía puede permitirse mantener una política fiscal receptiva y flexible para gestionar la recuperación que se avecina. El marco fiscal de mediano plazo bajo diferentes escenarios macroeconómicos sugiere que el país puede absorber shocks limitados incluso con el reciente aumento de los desequilibrios fiscales. 

Gracias al espacio fiscal existente, aunque en declive, los estabilizadores automáticos y las medidas específicas pueden desempeñar un papel para proteger a la economía del impacto del la COVID-19. Esto puede ayudar a evitar importantes costos sociales y económicos, incluidos los despidos e insolvencias generalizadas, y una caída permanente de los ingresos de los hogares a lo largo de la vida debido a la venta de activos y la pérdida de capital humano. 

El impacto ofrece la oportunidad de utilizar algo de espacio fiscal para garantizar que el gasto público en educación pueda ayudar a mejorar los resultados del aprendizaje y la rentabilidad del capital humano.

“También será necesaria la reparación del balance de las empresas para sentar las bases de la recuperación de la inversión”, anuncia el diario Brookings. Dado el sobreendeudamiento resultante de los auges crediticios anteriores al coronavirus y la expansión crediticia durante la pandemia, es poco probable que más crédito sostenga el crecimiento a mediano y largo plazo.

La reactivación del sector empresarial es necesaria para prepararse para una reanudación de la inversión del sector privado cuando el mundo comience a recuperarse de la crisis. “Esto puede requerir un seguimiento más detenido de los desafíos actuales para la salud del sector bancario y apoyar una reanudación ordenada mediante la reestructuración de la deuda empresarial”, indican los expertos del diario estadounidense.

Sanitarios Turquía
PHOTO/AFP - Sanitarios atienden a un paciente en una de las unidades de cuidados intensivos para pacientes de COVID-19 (UCI) del hospital de la Universidad de Akdeniz en Antalya, Turquía
El nuevo programa económico turco y el XI Plan Nacional de Desarrollo

Esta crisis es una oportunidad para volver a centrar la atención en las reformas estructurales y reconstruir un sistema económico resistente que impulse a Turquía al grupo de naciones de altos ingresos. Esas reformas se recogen en el nuevo programa económico y el XI Plan Nacional de Desarrollo. 

La profundización de la integración comercial y la participación en las cadenas de valor mundiales, la aceleración de las reformas del mercado laboral, la promoción de la innovación, la diversificación del sector financiero y la mejora del acceso a la financiación a largo plazo, y la garantía de la competencia son algunas de las áreas prioritarias para ayudar a impulsar el potencial de crecimiento de la economía. 

Estos esfuerzos, junto con las inversiones en capital humano, deberían ayudar a revertir la caída en la participación en la fuerza laboral, incluso entre las mujeres. “Turquía casi alcanzó el estatus de ingreso alto en 2014 gracias a un período de crecimiento sostenido respaldado por reformas estructurales en la década y media anterior. Para que una buena crisis no se desperdicie, el choque del coronavirus brinda la oportunidad de implementar en serio las reformas estructurales actualmente previstas en varios documentos estratégicos nacionales”, declaran Kouamé y Rab.

Liras turcas
PHOTO/REUTERS - Billetes de liras turcas
Lütfi Elvan se estrena en el Ministerio de Finanzas con un gran reto por delante

El nuevo ministro de Finanzas de Turquía, Lütfi Elvan, ha señalado que prevé un crecimiento de la economía turca de un 0,3%, pese a que el Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula una caída del 5% por el efecto de la pandemia.

"Prevemos que la tendencia de recuperación en consumo, inversiones y exportación tendrá un impacto positivo y que el crecimiento de 2020 será del 0,3%", dijo Elvan esta semana ante el comité de planes y presupuestos del Parlamento turco.

El ministro detalló que las medidas para prevenir la expansión de la pandemia habían tenido un impacto negativo sobre las exportaciones y sobre el turismo, por lo que "la economía turca se contrajo en un 9,9% durante el segundo trimestre del año".

Elvan subrayó que Turquía es uno de los países menos afectados por la pandemia, vaticinó que la tasa de desempleo para el año se mantendrá en un 13,9% y predijo que el país entrará "en una fase de crecimiento estable en 2022 y 2023".

Las previsiones de Elvan son netamente más optimistas que las del FMI, que el mes pasado auguró que la economía turca se contraerá un 5% en 2020, mientras la inflación subirá hasta el 14,6%. El Banco Central turco revisó el mes pasado su previsión de la inflación interanual y vaticinó un 12,1% para finales del año, al tiempo que la lira turca sufría pérdidas de valor de hasta un 10% en un mes.

Pero desde el nombramiento de Lütfi Elvan, que reemplazó el martes pasado en el cargo a Berat Albayrak, yerno del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, la moneda turca se ha recuperado un 10% en solo cinco días, aunque desde el miércoles ha vuelto a perder casi un 1%.