Turquía suspende la Convención de Derechos Humanos tras el intento de golpe de Estado

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Teinteresa.es/Atalayar

El Gobierno turco ha anunciado la suspensión de la Convención Europea de Derechos Humanos mientras dure el estado de emergencia después del intento de Golpe de Estado del pasado viernes. El estado de emergencia le otorga al presidente turco mayores poderes. Los tres meses de estado de emergencia anunciados este jueves por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, son necesarios, aseguró, para "continuar la limpieza" de quienes considera responsables del fallido golpe de Estado del pasado viernes y purgar al país de "amenazas a la democracia".

"Esta medida no es en absoluto contra la democracia, el estado de derecho y la libertad. Por el contrario, tiene el propósito de fortalecer y proteger esos valores", dijo Erdogan al anunciar la decisión, que otorga al Ejecutivo islamista amplios poderes.

El presidente invocó el artículo 120 de la Constitución turca, que permite gobernar mediante decretos-ley, suspender libertades y derechos fundamentales, imponer obligaciones financieras y laborales a los ciudadanos y conferir poderes especiales a los funcionarios.

Erdogan recordó que el golpe costó la vida a 240 personas (aparte de 24 soldados golpistas) y dejó más 1.500 heridos, y subrayó el papel de los ciudadanos a la hora de salir a la calle para frenar el golpe, una primicia en la historia de Turquía.

"Ha llegado un momento histórico para decir "basta", dijo Erdogan tras recordar asonadas como la de 1960 y 1980. El mandatario anunció el estado de emergencia después de presidir sendas reuniones del Consejo Nacional de Seguridad y del Consejo de Ministros.

De hecho, Erdogan explicó que había sido el Consejo, dirigido por él, el que había propuesto al Ejecutivo la medida extraordinaria. Poco después de comparecer ante las cámaras de televisión, Erdogan repitió su discurso en una alocución transmitida en directo a las pantallas gigantes instaladas en numerosas plazas del país, donde desde el fin de semana se congregan los seguidores del presidente ondeando banderas turcas.

"Dios es grande"

El anuncio del estado de emergencia fue aclamado por gritos de "Dios es grande" y vítores a Erdogan, en un ambiente festivo, pero también de venganza contra los golpistas. En la plaza de Taksim de Estambul, en la que por primera vez en tres años se permiten manifestaciones, se ven estos días pancartas que piden restaurar la pena de muerte, abolida definitivamente en 2004, e incluso un muñeco colgado de una horca en alusión a los golpistas.

El periodo de emergencia se aprovechará, según anunció el jefe de Estado, para neutralizar del todo a las redes de simpatizantes del predicador Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos, al que Ankara considera responsable del golpe.

Erdogan había precisado poco antes, en una entrevista con la cadena catarí Al Jazeera, que "detrás de Gülen se halla una mente superior" que habría planificado la asonada, aunque no aclaró a quién se refería. El jefe de Estado reiteró que "es necesario continuar con la limpieza" en la Administración dado que "en este cuerpo ha hecho metástasis, cual virus de cáncer" la corriente de los golpistas.

La purga de supuestos cómplices en el fallido golpe de Estado del viernes en Turquía ha alcanzado este miércoles dimensiones de represalia con la suspensión de 15.000 funcionarios de Educación, la prohibición de viajar al extranjero de los empleados públicos, la retirada de licencia a 24 emisoras y la dimisión de todos los decanos de facultades, tanto de universidades públicas como privadas, cumpliendo así con un requerimiento enviado el martes por el Consejo Superior de Educación del país, según ha informado la cadena NTV.

"A partir de hoy, 15.200 empleados públicos, tanto en los centros como en las provincias, han sido suspendidos del servicio y se inicia una investigación respecto a estas personas", ha anunciado en un comunicado el Ministerio de Educación.

La investigación se refiere a su supuesta pertenencia a las redes de simpatizantes de Fethullah Gülen, un predicador islamista exiliado en Estados Unidos, al que el Gobierno responsabiliza de la intentona golpista.

Policías, gendarmes, profesores y decanos

Esta "lista negra" de funcionarios se suma a los 8.777 empleados del Ministerio del Interior, la mayoría de ellos policías y gendarmes, y a otros 2.500 de otros organismos públicos que fueron este martes apartados del cargo.

No sólo los trabajadores públicos se han visto afectados por la purga. Unos 21.000 profesores de centros educativos privados han visto cómo se les retiraba hoy su licencia. El total de trabajadores, públicos o privados, que han sido suspendidos de empleo a consecuencia del golpe llega a 49.337 personas, calcula el diario Hürriyet. 

La última bofetada a la educación se ha dado este miércoles, todos los decanos de facultades de Turquía, tanto de universidades públicas como privadas, han dimitido, cumpliendo así con un requerimiento enviado el martes por el Consejo Superior de Educación del país, informa la cadena NTV.

Las medidas excepcionales han llegado al punto de prohibir a todos los funcionarios que abandonen el país, a no ser que cuenten con permiso expreso de sus superiores y a ordenar a los trabajadores públicos que interrumpan sus vacaciones y regresen a sus puestos.

Además, el Consejo Supremo de Radio y Televisión de Turquía (RTÜK) ha cancelado las licencias a "todas las emisoras de radio y televisión que hayan dado respaldo a los conspiradores golpistas", una medida que afecta a 24 medios vinculados al Gülen. Este influyente predicador, hasta hace apenas tres años estrecho aliado del ahora presidente turco, el también islamista Recep Tayyip Erdogan, es acusado por Ankara de haber orquestado el golpe usando a sus miles de seguidores "infiltrados" en la Administración pública.

Una visión más islamista

Una infiltración que se produjo cuando Erdogan era aún primer ministro (2003 -2014) y los "gülenistas" comenzaron a desplazar, con su anuencia, en los órganos públicos a los funcionarios de la vieja escuela laica, introduciendo en la Administración una visión más islamista.

Desde que la alianza, o matrimonio de conveniencia, entre Erdogan y Gülen se rompiera hace tres años, el Gobierno turco acusa al predicador de dirigir un Estado dentro del Estado y de conspirar para derrocarlo.

Acusado de terrorismo por Ankara y señalado ahora como responsable máximo de la asonada, el Gobierno ha solicitado este miércoles formalmente a Estados Unidos la detención y extradición de Gülen.

Hasta ahora, las autoridades de Estados Unidos venían repitiendo que Turquía no había realizado ninguna petición en ese sentido y que, en cualquier caso, sería necesario que Ankara aporte pruebas sobre la implicación en la asonada de Gülen, que reside desde 1999 en el Estado de Pensilvania.

Al respecto, el primer ministro turco, Binali Yildirim, prometió hoy aportar toda la información necesaria, al tiempo que criticaba a Estados Unidos por proteger a un "cabecilla terrorista".

No dudan de quién organizo el golpe

"Enviaremos muchas pruebas. Pero quiero preguntar a nuestros amigos estadounidenses: ¿Pidieron ustedes pruebas al ir a por los terroristas que derribaron las Torres Gemelas el 11 de septiembre? ¿Pidieron pruebas para internar a sospechosos en Guantánamo?", declaró el jefe del Ejecutivo en una intervención parlamentaria.

Reiteró que su Gobierno no tiene "la más mínima duda" sobre quién organizó el fallido golpe y aseguró que la red gülenista "se ha ido extendiendo dentro del Ejército desde 1980".

También han continuado hoy las detenciones de supuestos militares golpistas. A los 6.000 militares arrestados por golpismo en los últimos días, entre ellos un tercio de todos los generales de las Fuerzas Armadas, se han sumado los dos pilotos del caza que el pasado noviembre derribaron un avión de combate ruso que, asegura el Gobierno, entró en el espacio aéreo turco desde Siria.