Turquía utiliza organizaciones caritativas en Nepal para comunicarse con terroristas

Asociaciones benéficas son utilizadas como vínculo con organizaciones terroristas en busca de reclutas
Atalayar_Recep Tayyip Erdogan

REUTERS/UMIT BEKTAS  -   El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan

El Gobierno de Recep Tayyip Erdogan está utilizando organizaciones caritativas como tapadera para encubrir una red de comunicación entre Turquía y organizaciones terroristas que tendrían como objetivo el reclutamiento para continuar con su intención de expansión. La información revelada por el medio sueco Nordic Monitor habla de los lazos de una asociación benéfica con Al-Qaeda. Esta asociación ha estado trabajando con Islami Sangh Nepal (ISN), su socio regional en el sur Asia, con la intención de expandir su centro logístico para redes yihadistas, según la investigación llevada a cabo desde el medio de comunicación sueco. 

La Fundación para los Derechos Humanos y las Libertades y Ayuda Humanitaria (IHH, por sus siglas en turco) estaría centrando sus esfuerzos en ampliar la base de apoyo entre la comunidad musulmana minoritaria del país y ampliar las operaciones logísticas en apoyo de las redes yihadistas globales. Esta fundación centra su rango de actuación en las áreas cercanas a la frontera de Nepal con India. La consolidación de esta se produjo gracias al ISN, que a su vez ha recibido financiación directamente desde Turquía para ciertos proyectos

Ambas organizaciones están en el punto de mira de varias potencias. Los servicios de inteligencia indios han señalado en más de una ocasión al ISN por su presunto apoyo a militantes yihadistas. Por otro lado, su socio turco, la IHH, fue catalogada como contrabandista de armas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, además, fue investigado por dirigir una línea de apoyo a grupos yihadistas armados en Siria. 

La IHH es conocida como una herramienta de la Organización Nacional de Inteligencia de Turquía (MIT) y cuenta, no sólo con el apoyo del presidente Erdogan, sino con una serie de privilegios especiales para su financiación. La ayuda del Gobierno turco fue fundamental cuando se enfrentó a numerosas investigaciones antiterroristas en el pasado, logrando evitar cualquier castigo legal

Atalayar_bandera Al Qaeda/ DAESH
AFP/ DELIL SOULEIMAN - Bandera del grupo Al-Qaeda

Esta fundación tiene su actividad repartida fundamentalmente en tres provincias de Nepal. La provincia Nº1, la provincia Nº2 y la provincia de Lumbini. Todas ellas, además de la capital, Katmandú, albergan mezquitas, madrasas, centros islámicos y orfanatos establecidos por la IHH. De cara al futuro más próximo, parece que su intención es expandirse hacia la región de Sunsari, zona cercana a la frontera con India. 

El vínculo que une Islami Sangh Nepal con los islamistas radicales no se limita únicamente a la IHH. El ISN figuraba como miembro de una organización llamada Unión de ONG del Mundo Islámico (ISDB) que, según la información sueca, no es más que una fachada que cubre el grupo paramilitar turco SADAT. Esta organización privada está dirigida por Adnan Tanriverdi, exasesor militar principal del presidente Erdogan. También contribuyó en la organización de grupos yihadistas tanto en territorio turco como fuera del mismo, proporcionando entrenamiento militar y asesoramiento sobre logística militar y de seguridad. El ISN figura como el número 287 en el ISDB y fue registrado oficialmente el 23 de enero del año 2015. 

El 16 de agosto de 2016, el exjefe de la sección de inteligencia de la policía turca, especializado en grupos religiosos radicales, testificó ante el tribunal que “las campañas del IHH están diseñadas para brindar ayuda a los yihadistas involucrados en el terrorismo en todo el mundo y brindar asistencia médica, financiación, logística y recursos humanos para yihadistas”. Esto se une al informe de investigación elaborado por la Junta de Investigación de Delitos Financieros de Turquía (MASAK) según el cual, un oficial de policía turco afiliado a Al-Qaeda que mató a tiros al embajador de Rusia, Andréi Kárlov, en Ankara, había transferido importantes cantidades de dinero a la IHH.