Turquía versus Grecia, el enfrentamiento que amenaza la estabilidad de la región

Los desacuerdos sobre quién puede explotar el gas en el Mare Nostrum han aumentado las tensiones en la región
El buque de investigación de Turquía, Oruc Reis

AP/IBRAHIM LALEI  -   El buque de investigación de Turquía, Oruc Reis

Los tambores de un nuevo conflicto diplomático resuenan más fuerte que nunca en el Mediterráneo oriental.  “Turquía tiene la fuerza política, económica y militar para destruir mapas y documentos inmorales. Entenderán el lenguaje de la política y la diplomacia a través de amargas experiencias. Turquía y el pueblo turco están preparados para todas las posibilidades y todas las consecuencias”. Estas han sido las palabras utilizadas por el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, después de que su Ministerio de Defensa anunciase nuevas maniobras militares en las aguas de este mar, en medio de una crisis política sin precedentes por la búsqueda de gas natural en esta zona. El mandatario turco amenazó a Grecia con entablar conversaciones sobre la escalada de tensiones o enfrentar las consecuencias

El simulacro – que ha comenzado este domingo y que durará hasta el próximo 10 de septiembre – ha desatado una oleada de reacciones por parte de la comunidad internacional. La tensión se ha avivado después de que Ankara anunciase el inicio de las actividades de prospección sísmica realizadas por el buque Orus Reis en las islas griegas de Kastellorizo y Creta. Grecia y Chipre reclaman el área como sus zonas económicas exclusivas. 

Ankara realizará estos ejercicios militares junto a la denominada – por parte de Ankara -- República Turca del Norte de Chipre (TRNC). La nación euroasiática no reconoce a la República de Chipre y sostiene que los ciudadanos de la República Turca de Chipre del Norte, un estado que solo reconoce Ankara, tienen derecho a una parte de los recursos de gas de la isla.

“Existe la posibilidad de que este conflicto empeore. No obstante, estos dos países también tienen un historial de saber limitar el nivel de violencia entre ellos”, ha explicado Gallia Lindenstrauss, investigadora del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional en Israel al digital Arab News. “Parece que la parte griega todavía mantiene sus posiciones pasadas y que Turquía está utilizando esta crisis para poner en marcha una agenda más amplia que la mera disputa legal”, ha agregado. 

Por su parte, el experto en las relaciones turco-griegas Paul Antonopoulos considera que las conversaciones propuestas para la OTAN no darán ningún resultado a corto plazo debido a los “desacuerdos en las condiciones”, de acuerdo con el periódico mencionado anteriormente. “Como Turquía no solo se niega a enviar sus barcos de regreso al puerto, sino que en realidad ha aumentado la retórica de la guerra y la invasión contra Grecia, las discusiones no ocurrirán bajo estas condiciones”, ha recalcado. 

Asimismo, este experto considera que la política exterior de Ankara tiene sus raíces en “un impulso maximalista del neo-otomanismo”. “No es sorprendente que todas las intervenciones militares de Turquía se hayan realizado en países que no solo son antiguos territorios otomanos, sino que también son ricos en energía”, ha señalado. 

Los desacuerdos sobre quién puede explotar el gas en el Mare Nostrum han aumentado las tensiones en la región. Después de que se anunciara el comienzo de los nuevos ejercicios militares por parte de Ankara, varios medios turcos informaron de que el país del Bósforo estaba transportando decenas de tanques desde la frontera siria al frente noroeste del país que limita con Grecia. 

El periódico Cumhuriyet ha confirmado este sábado que se estaban transportando 40 tanques desde la frontera siria a Edirne en el noroeste de Turquía. Un militar ha aclarado que el despliegue es un movimiento regular de las fuerzas y no tiene nada que ver con la tensión con Grecia, según ha informado la agencia de noticias AP. Sin embargo, la agencia de noticias Anadolu ha negado estas acusaciones y ha señalado que la transferencia de los tanques fue planificada previamente por el Segundo Ejército de Turquía, con base en la provincia oriental de Malatya. 

Devlet Bahçeli: “Una guerra con Grecia es cuestión de tiempo”

Mientras tanto, el presidente del Partido de Acción Nacionalista (en turco Milliyetçi Hareket Partisi, MHP), Devlet Bahçeli ha declarado que la guerra con Grecia es “sólo una cuestión de tiempo”. “Es inconcebible dar la espalda a nuestros intereses históricos en el Mediterráneo y el Egeo”, afirmó el político turco, de acuerdo con las declaraciones recogidas por el periódico Middle East Monitor. “El objetivo de Grecia es volver y ocupar nuestras tierras de donde las echamos hace 98 años. Nos enfrentamos a un nuevo plan de invasión”, advirtió antes de señalar que “a partir de ahora, la actitud y el comportamiento de Grecia serán los que determinarán las crecientes tensiones que podrían provocar un abominable enfrentamiento”.

En respuesta, el ministro griego Adonis Georgiadis, ha dicho que Grecia no teme a Turquía. “Salir y amenazar con guerras y ríos de sangre en Francia o insultar a Macron de esta manera debería ser una seria preocupación para los ciudadanos turcos porque va más allá de los límites de la diplomacia y la política”, alertó. “No hay duda de que Erdogan tiene en mente el resurgimiento del Imperio Otomano. Cualquiera que piense que Grecia tiene miedo está cometiendo un gran error. En estos 35 días que estamos con la flota en el Egeo, porque es la mayor movilización de la flota en décadas, hemos hecho de Grecia una realidad preparada para la guerra extremadamente mejor de lo que muchos podrían haber pensado”, añadió. 

Además, durante su intervención incidió en que “Turquía no es una gran superpotencia como mucha gente piensa”; por lo que Grecia está dispuesta a “no dejarse llevar por el régimen de amenazas ni renunciar a sus aspiraciones”, ha informado el periódico Greek City Times. La importancia estratégica de esta región siempre ha estado presente ya que, por un lado, es la puerta hacia el Mar Rojo a través de Egipto y, por otra, la entrada hacia Europa. El descubrimiento de grandes depósitos de gas por parte de Israel, Egipto y Líbano en 2009 ha abierto una nueva herida en la zona.