Uganda crecerá un 5,9% del PIB en 2015

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Natalia González Velázquez

Pie de foto: Producto Interior Bruto por sectores

En 2014, Uganda vio consolidada la estabilidad macroeconómica y una recuperación gradual de la actividad económica. El crecimiento real del PIB en el año fiscal 2013/2014 alcanzó el 4,5%, que fue significativamente más débil de lo esperado (5,7%), debido principalmente a la infrautilización de la inversión pública financiada externamente y la bajada de las exportaciones con la demanda de los socios comerciales estancada. Sin embargo, y en comparación con el año anterior, Uganda consiguió recuperarse.

Se espera que para 2015 las perspectivas de crecimiento mejoren, y el PIB se sitúe en el 5,9%, según indica el Informe de Perspectivas Económicas de África 2015. Para ello, el Gobierno jugará un papel importante, llevando a cabo una mejora del espacio fiscal a través de los esfuerzos de movilización de ingresos nacionales, la inversión pública a gran escala y una recuperación de la demanda privada para que los hogares y las empresas empiecen a acceder al crédito bancario.

El Informe sobre la situación de la pobreza pinta un panorama distinto en el desarrollo humano. Por un lado, la Encuesta Nacional de Hogares de Uganda estima que durante el 2014, los niveles de pobreza se redujeron en 4,8 puntos hasta alcanzar el 19,7% de la población, frente al 24,5% registrado en 2010.

Por otro lado, hay un grave estancamiento en el progreso de áreas como la educación primaria universal y la salud, en particular el problema del VIH. El progreso de desarrollo en todas las regiones también varía, con el Norte de Uganda a la cola del resto del país.

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Las zonas rurales, las más pobres

Aunque la pobreza ha disminuido en general, las zonas rurales siguen concentrando los mayores niveles de pobreza nacional en comparación con las zonas urbanas. El desarrollo en Uganda se ha visto continuamente sesgado hacia las regiones centrales y occidentales, mientras que el resto del país va a la zaga. Los niveles de pobreza son los más bajos en la región central, estimada en el 5%, frente al 9% que registra la región occidental. En el este, sin embargo, los niveles de pobreza alcanzan el 25%,y en el norte se disparan hasta el 44%.

Las disparidades económicas regionales surgen principalmente de la manera desigual en que se distribuyen las infraestructuras socioeconómicas, como las redes de carreteras, e buen acceso a los mercados, salud y educación, y las inversiones del sector privado. La brecha rural-urbana se debe también a razones similares. 

Una intervención clave del Gobierno para hacer frente a las disparidades regionales ha sido el Plan de Recuperación y Desarrollo (PRDP), que ha producido algunos avances positivos, sobre todo en el desarrollo de infraestructuras, que pueden apoyar la recuperación de la región en el futuro.