Un año, doce lugares

¿A qué lugares deberemos prestar especial atención en 2020?
Un año, doce lugares

AFP/FEDERICO PARRA  -   Manifestación de la oposición contra el presidente Nicolás Maduro, en la que el jefe de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaido (fuera de cuadro), se declaró "presidente en funciones" del país, en el aniversario de un levantamiento de 1958 que derrocó una dictadura militar, en Caracas el 23 de enero de 2019.

Se ha puesto fin a una década de grandes heridas. Algunas sangran, otras están a punto de hacerlo y, las menos, han cicatrizado. 2020 dará comienzo a una década en la que se deberá prestar atención a zonas cuya inestabilidad se ha agravado con alarmante rapidez durante este último año que acabamos de cerrar. En su mayoría son conflictos armados, pero en ocasiones lo son también de índole social y política. Son muchos los lugares a los que se deberá prestar especial atención durante este recién estrenado año. De todos ellos, es preciso destacar doce de ellos, ya sea por su virulencia, por su novedad o por los actores a los que involucra.

Venezuela. A pesar de la nada fácil situación económica y social de varios países de Latinoamérica, como Chile, Venezuela sigue y seguirá acaparando todos los focos del continente sudamericano. La figura de Juan Guaidó, presidente de la Asamblea de Venezuela, a pesar de haber aglutinado importantes apoyos internacionales, no ha conseguido tornar la situación de colapso político y social que vive Venezuela. El escaso y por tanto infructuoso apoyo que tuvo el alzamiento militar de mitad de año, ha evidenciado que la situación de Nicolás Maduro es más estable de lo que parecía cuando Juan Guaidó dio un paso adelante. Un acuerdo político entre ambas partes, del que surjan unas elecciones transparentes que otorguen mayor o menor legitimidad a cada una de las posiciones, se vaticina como una de las opciones más realistas.

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PHOTO/UKRINFORM  - El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky.

Ucrania. La victoria de Vladímir Zelenski en abril del año pasado ha supuesto un avance en la resolución del conflicto que se vive con las regiones del este del país. El nuevo presidente ucraniano ha retomado los acuerdos de Minsk que firmó su predecesor en los que se establecía la garantía de autonomía para un Donbass integrado en Ucrania. A través de la fórmula Steinmeier, el Cuarteto de Normandía del pasado diciembre que ha permitido acerca posturas con Rusia y gestos como el intercambio de prisioneros, Zelenski pretende que durante el próximo año se asiente un proyecto de paz duradero auspiciado por un buen entendimiento entre Kiev y Moscú.

Reino Unido. Otra victoria electoral, en esta ocasión del conservador Boris Johnson, ha allanado el camino para que esta vez sí, si no hay más sorpresas, se produzca la salida del Reino Unido de la Unión Europea más de tres años después de su fatídico referéndum. A finales de enero se consuma esta salida sin haber acordado aún cuál será la relación futura entre Londres y Bruselas. El premier británico tendrá que lidiar, a su vez, con una complicada situación de unidad interna tras la petición escocesa de realizar un nuevo referéndum y la incertidumbre de qué pasara con Irlanda del Norte y su relación con Irlanda.

Sahel. Es difícil elegir alguno de los países de esta región en concreto, pues la situación de estabilidad y violencia de varios de ellos merecería su propia mención por separado. Mali, Burkina Faso y Níger han vivido un final de año terriblemente violento, con un importante repunte en el número de ataques y de víctimas mortales. Además, la pérdida de apoyo social a la presencia extranjera capitaneada por Francia y las organizaciones internacionales, pone en aprietos políticamente a sus gobiernos. Éstos, sin embargo, son conscientes de que esta presencia es imprescindible para salir victoriosos de la lucha contra el terrorismo yihadista. Por si fuera poco, Burkina Faso, Níger y Chad deberán hacer frente a procesos electorales cuya viabilidad, sobre todo en los dos primeros casos, no está del todo garantizada.

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PHOTO/AFP - Un grupo de hombres libios inspeccionan un edificio dañado tras un ataque aéreo reportado en el suburbio de Tajoura en la capital, Trípoli, el 29 de diciembre de 2019.

Libia. 2019 ha sido el año en el que Halifa Haftar se ha decidido a cercar Trípoli, la capital libia, de forma definitiva. Sin embargo, este movimiento ha acentuado los posicionamientos de las potencias regionales. Egipto se mantiene del lado del LNA mientras que Turquía lo ha hecho del lado del GNA, apoyado por Naciones Unidas. La apertura de este nuevo año nos ha traído la aprobación del envío de tropas turcas para apoyar a Al Sarraj, pero nos dejará también reuniones multilaterales con Francia, Italia, Alemania o la propia Unión Europea. Todos tratarán de buscar una salida a una situación que, por su superioridad militar antes de la llegada de combatientes sirios y turcos al país, parecía decantarse por el viejo general.

Siria. Alianzas líquidas sería un buen resumen de la situación del norte de Siria. Las alianzas y apoyos que se habían tejido hasta hace relativamente poco, saltaron por los aires en el momento en el que EEUU decidió dejar de dar apoyo a los kurdos justo en el momento en el que Turquía iniciaba una ofensiva contra ellos en su frontera sur. El nuevo escenario que nos ha dejado son unas milicias kurdas que con el apoyo del gobierno sirio y por tanto, el ruso, combaten a las milicias proturcas y a los remanentes del Daesh en el norte del país, mientras Turquía se encarga de desmilitarizar una franja de 30 kilómetros en territorio sirio, tradicionalmente controlado por estas mismas milicias kurdas y a su vez de gestionar la relación con Rusia, para evitar roces innecesarios en el terreno sirio.

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AP/NASSER NASSER  - Soldados iraquíes hacen guardia frente a la embajada de Estados Unidos en Bagdad, Irak, el miércoles 1 de enero de 2020.

Irak. La situación del país no solo es complicada por el hecho de la todavía presencia de zonas de influencia del Daesh, sino porque la inestabilidad se ha trasladado recientemente también al panorama político. La oleada de protestas sociales en varias ciudades iraquíes ha acabado, entre otras cosas con la dimisión del primer ministro a principios de diciembre. Además, el papel que las milicias chiíes están teniendo en el aplacamiento de estas movilizaciones, con varios centenares de muertos, junto con el asalto a la embajada estadounidense y la muerte de un contratista americano, ha supuesto una escalada de la tensión entre Estados Unidos e Irán que tendrá graves consecuencias para la población iraquí, pues en Irak se jugará este nuevo episodio de enfrentamiento indirecto.

Yemen. Otro de los lugares donde esta reedición de la Guerra Fría tiene lugar es Yemen, aunque aquí el papel americano lo interpreta uno de sus aliados en la región como contrapeso a Teherán: Arabia Saudí. Algunos acontecimientos  recientes como los ataques a una refinería saudí, han impulsado un acercamiento entre éstos y los rebeldes hutíes, lo que podría acabar en un enfriamiento de la situación en un país que vive una de las peores situaciones de hambruna del mundo. 
Irán. Cualquier vaticinio del papel de Irán durante este año que comienza ha expirado en las últimas horas. O peor aún, se ha agravado. La muerte del general Qassem Soleimani tras un bombardeo selectivo estadounidense ha disparado la tensión entre ambas partes. El general, encargado de tejer y manejar la red de milicias chiíes en muchos países de la región, era un símbolo para el país de los ayatolás. Esta acción dificulta el contexto del acuerdo nuclear y las situaciones internas ya complicadas de por sí que viven países como Líbano o los citados Irak y Yemen donde las milicias que sostiene Irán tienen un papel importante. 

Afganistán. El que es considerado por el Global Peace Index 2019 como el país más violento del mundo, no podía faltar en la lista. A la espera de los resultados finales de las elecciones presidenciales de septiembre, el país vive un tira y afloja entre EE.UU y los talibanes, con quien Washington se ha decidido por fin a tratar de buscar una salida negociada a la situación que del panorama afgano. El acuerdo, de conseguirse, será el punto de partida de las negociaciones que deberán empezar a partir de entonces entre el nuevo presidente afgano, los talibán y los representantes del sinfín de clanes y señores de la guerra que siguen ejerciendo su poder en el mundo rural, la parte como siempre que más sufre durante los conflictos.

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El líder norcoreano Kim Jong Un supervisa una prueba de un sistema de cohetes de lanzamiento múltiple en esta foto sin fecha publicada por la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA) el 28 de noviembre de 2019.

Corea del Norte. Una de las estampas que nos ha dejado 2019 es la presencia por primera vez de un presidente estadounidense en suelo norcoreano. La desescalada de la tensión que se ha vivido por momentos en la relación entre ambos dirigentes durante el último año, ha dado paso sin embargo, a una nueva declaración de Pyongyang en la que ha anunciado la continuación de sus ensayos nucleares tras la nueva ruptura de las conversaciones en esta materia. Será necesario seguir la evolución de estos ensayos durante 2020 y si la administración Trump sigue siendo capaz de arañar buenas intenciones en el líder norcoreano.

Cambio climático. Los focos de tensión, conflicto e inestabilidad se verán afectados, indudablemente, por el cambio climático. Desde los incendios que asolan Australia hasta la desertificación de la franja saheliana y sus escasos recursos hídricos. Las situaciones que se derivan del cambio climático actúan con acelerantes de la inestabilidad, como agravantes de la hambruna y la pobreza y como estimulante de las migraciones. No actuar para paliarlo, supondrá que el número de lugares sobre los que poner el foco durante la próxima década, se multiplique.