Un escándalo de corrupción en la familia de Erdogan hunde aún más su popularidad

El presidente turco ve cómo su popularidad cae hasta mínimos históricos
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AFP/OZAN KOSE  -   El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan y su hijo, Bilal Erdogan, durante el Festival de la Juventud de Estambul el 4 de mayo de 2017

La crisis económica, la censura, la corrupción… todo parece indicar que los días de Recep Tayyip Erdogan al frente del Gobierno de Turquía están contados. También es cierto que cuando se habla de Erdogan no se puede dar nada por sentado. En medio del tira y afloja con Rusia y Estados Unidos por las compras de los sistemas antimisiles s-400, las más que probables sanciones de Washington y el intento de adquisición de los jets F-16 a los propios estadounidenses, un nuevo escándalo de corrupción sale a la luz en Ankara. En esta ocasión se apunta a la familia del presidente turco, lo que le vuelve a poner en el punto de mira en un momento complicado para el país.

La semana pasada, se filtraron unos documentos organizativos de la Fundación de la Juventud de Turquía (TÜGVA), de la que el hijo del máximo mandatario de Turquía, Bilal Erdogan, es uno de los dirigentes. La información de estos documentos, publicada por El País, contiene copias de correspondencias con diversas autoridades municipales, provinciales y del Gobierno central, currículos, registros de propiedad, hojas de cuentas e incluso “listas de miembros de la fundación a los que se recomienda colocar en diversas instancias del Estado”, desde la dirección de centros educativos a cargos dentro de la Policía y las Fuerzas Armadas.

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AFP/ADEM ALTAN - El presidente del Partido Popular Republicano (CHP), Kemal Kilicdaroglu

Nada más darse a conocer esta información, el líder de la oposición, Kemal Kiliçdaroglu, ha cargado duramente contra el Gobierno: “Exijo que no cumpláis las peticiones que se salgan de la ley. No podéis escudaros en haber recibido órdenes. Sois honorables funcionarios del Estado, no de la familia Erdogan”. Kiliçdaroglu no destaca por su tono combativo, pero en esta ocasión no se ha contenido en absoluto llegando a decir que “a partir del lunes 18 de octubre, todo el apoyo que deis a este orden ilegal será vuestra responsabilidad”, mostrando una fuerte postura contra los continuos escándalos que rodean al Ejecutivo.

La información sobre TÜGVA fue inicialmente negada por su presidente, Enes Eminoglu. No obstante, tan sólo un día después, reconoció ante los medios que “podría haber algo de cierto en ello”. No se trata del primer escándalo acerca de esta organización. La oposición de Turquía lleva tiempo acusando a la asociación de haberse convertido en “una estructura de Estado paralela”. Y no queda ahí. Uno de los antiguos directores provinciales de TÜGVA, Tamer Özsoy, carga contra la organización a la que perteneció y dice que toda la información que ha salido a la luz “es solo la punta del iceberg”.

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PHOTO/REUTERS  -   El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, durante una conferencia de prensa en Estambul, Turquía, el 3 de febrero de 2020

“Hago un llamamiento a los fiscales de Turquía: procesen a todos los responsables, empezando por mí. Hay que investigar a fondo esta cuestión”, dijo Özsoy en una entrevista en el canal TELE1. Los observadores creen que tanto la filtración como las palabras del antiguo directivo de la organización son parte de una estrategia. En vistas de que va a ser muy complicado para Recep Tayyip Erdogan volver a hacerse con la victoria en las próximas elecciones – previstas para junio de 2023 –, están buscando lavar su imagen de cara a futuros puestos en un nuevo Gobierno en el que no esté el Partido de la Justicia y el Desarrollo.

Son demasiados los frentes que tiene abiertos el Ejecutivo de Erdogan. Ankara se ha ido posicionando en un espacio de gran complejidad en los últimos años sin dejar muy clara su tendencia, algo que arrastra aún hoy en día. Mientras la OTAN – cada vez con menos peso – recrimina el acercamiento turco hacia Rusia, Turquía pretende hacer negocios con Estados Unidos por cazas de combate, a la vez que el mismo Washington prepara sanciones por la adquisición de los sistemas rusos. La polémica se sucede alrededor de un Gobierno que, de no cambiar mucho las cosas de aquí a los próximos comicios, tiene los días contados.