Una investigación por corrupción destapa vínculos pasados entre Turquía y Al-Qaeda

Se revelan así nexos antiguos entre una agencia inversora turca y la organización terrorista relativos a proyectos de energía
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan

REUTERS/UMIT BEKTAS  -   El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan

Ilker Ayci, ex presidente del Organismo de Apoyo y Promoción de las Inversiones de Turquía (ISPAT, por sus siglas en inglés) y actual presidente de la Junta Directiva de la compañía aérea de bandera turca Turkish Airlines (THY, por sus siglas en turco), promovió inversiones y negocios privados de un antiguo supuesto financiador de Al-Qaeda como Yasin al-Qadi, según se ha desprendido de documentos confidenciales que acaban de aparecer dentro de una investigación llevada a cabo por un tribunal turco contra la corrupción en el país presidido por Recep Tayyip Erdogan.

En escuchas telefónicas ordenadas por la justicia turca dentro de la investigación de la trama corrupta, Ayci, junto con el ex jefe de departamento del ISPAT, Abdulkerim Çay, se reunió con Al-Qadi en el despacho personal de Cengiz Aktürk, que también era sospechoso y un hombre de confianza de Al-Qadi, según información publicada por Nordic Monitor. 

Los documentos secretos sacados a la luz por la organización sin ánimo de lucro especialista en el ámbito de seguridad indican cómo el Gobierno turco favoreció que Al-Qadi tomara parte en licitaciones para la privatización de centrales energéticas. "Deberíamos estar listos para finales de año, entonces podrás dar comienzo", dijo Al-Qadi a Ayci, refiriéndose a la licitación de las infraestructuras energéticas. En respuesta, Ayci expresó: "Muy bien, haremos todo lo posible". Ayci también pidió a Al-Qadi que concluyera los preparativos del proyecto antes de su presentación al que por entonces era primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, el hoy presidente y hombre plenipotenciario de Turquía. "Terminemos nuestro trabajo lo antes posible y visitemos (a Erdogan) inmediatamente", señaló Ayci.

Ayci escaló en su carrera profesional y tras salir del ISPAT llegó a convertirse en 2015 en presidente de la aerolínea Turkish Airlines, una de las más importantes a nivel mundial. Además, es un hombre muy ligado a la esfera política del ‘sultán’ Erdogan ya que participó en la creación de la oficina del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco), formación del presidente turco, en Estambul; actual polo financiero más importante de Turquía. También fue consultor de Erdogan durante el mandato de este último como alcalde de Estambul entre 1994 y 1998.

Ilker Ayci, presidente del Consejo y del Comité Ejecutivo de Turkish Airlines
AFP/ADRIEN MORLENT - Ilker Ayci, presidente del Consejo y del Comité Ejecutivo de Turkish Airlines

Respecto a Al-Qadi, se sabe que es un ciudadano de nacionalidad saudí, aunque nacido en Egipto, ex ministro del Gobierno de Arabia Saudí con vínculos con la familia real del Reino y que fue señalado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el Comité de Sanciones a Al-Qaeda de la Organización de Naciones Unidas (ONU) por nexos respecto a la financiación del grupo yihadista. Aunque hay que destacar que el nombre del hombre de negocios saudí fue eliminado luego de la lista negra de la ONU, y posteriormente del listado que manejaba el Tesoro norteamericano. 

En concreto, la ONU impuso sanciones contra Al-Qadi en 1999 y 2000, cuando fue nombrado por las Resoluciones 1267 y 1333 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como sospechoso asociado de la red terrorista dirigida en su momento por Osama bin Laden. El 12 de octubre de 2001, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de EEUU ordenó la congelación de sus activos en territorio estadounidense. La Unión Europea (UE) también aplicó sanciones a Al-Qadi y la respuesta de los abogados de este fue presentar dos demandas que se consideran desde varios sectores puntos de referencia en el derecho internacional público , conocidas como ’Al-Qadi I’ (2008) y ‘Al-Qadi II’ al desafiar el marco legal central de las sanciones por terrorismo de Naciones Unidas.

La inclusión de Al-Qadi como terrorista fue revocada por varios tribunales europeos, y su nombre fue eliminado de las listas negras por Suiza (2007), la UE (2008 y 2010), y Reino Unido (2008 y 2010). En septiembre de 2010, el empresario saudí logró desestimar en su totalidad las demandas civiles presentadas contra él en Estados Unidos en nombre de las familias de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre perpetrados por Al-Qaeda. En octubre de 2012, el Comité del Consejo de Seguridad de la ONU que supervisaba las sanciones contra Al-Qaeda concedió la petición del propio Al-Qadi de ser eliminado de su lista negra.

Recep Tayyip Erdogan admitió en 2006, en declaraciones hechas a una televisión estatal turca y recogidas por Forbes, que conocía a Al-Qadi y que creía en él como en sí mismo, pero explicó que era “imposible” que el hombre de negocios saudí estuviese asociado con una organización terrorista. 

Prosiguiendo con el caso investigado, en un encuentro secreto que tuvo lugar el 18 de agosto de 2013, Ayci informó a Al-Qadi de su reunión programada con el por entonces ministro de Energía, Taner Yildiz, para discutir las inversiones extranjeras en el sector energético. Ayci también reseñó que Erdogan había instado a Yildiz a no interferir en las inversiones extranjeras en fuentes de energía e indicó que el ISPAT se había convertido en la principal autoridad para tratar con los inversores extranjeros.

Según otra conversación telefónica, la mano derecha de Al-Qadi, Osama Qutb, dedicado supuestamente a blanquear dinero en Turquía en nombre del empresario saudí, estaba en estrecho contacto con Aktürk. En la conversación se podía escuchar a Aktürk y Qutb comentando planes de lavado de dinero por medio de las empresas del primero. Aktürk, dueño de empresas de cosméticos, le llegó a decir a Qutb que no era posible lavar tanto dinero con perfume y que tenían que encontrar otro método.

"Quieres decir que el dinero tiene que ser lavado. No se puede manejar tanto dinero con el perfume, es imposible... Pero aquí estará bien. El perfume no da tan buenos resultados. Pero aquí, al menos puedes mostrar esas cifras como un claro ingreso... Sabes, hay un grado en el que puedes entregar una declaración escrita diciendo que compraste esta casa con este ingreso," dijo Aktürk a Qutb, según la investigación revelada. 

Al-Qadi y el hijo de Recep Tayyip Erdogan, Necmettin Bilal, fueron, además, los principales sospechosos en una investigación sobre corrupción llevada a cabo por los fiscales en Estambul y fueron objeto de órdenes de detención emitidas el 25 de diciembre de 2013 por los propios fiscales. Sin embargo, Erdogan tomó cartas en el asunto y, supuestamente, impidió ilegalmente la ejecución de las detenciones al ordenar a la Policía que ignorara lo decretado por la Fiscalía. Tras la destitución de los fiscales y jefes policiales que participaron en la investigación, el ex primer ministro y actual presidente de Turquía logró supuestamente encubrir los delitos de sus allegados. 

El hijo del presidente turco, Bilal Erdogan
AFP/OZAN KOSE - El hijo del presidente turco, Bilal Erdogan

Al-Qadi no pudo participar en la privatización de las centrales eléctricas turcas debido a las órdenes de detención; y, en lugar del empresario saudí, Erdogan prefirió vender las plantas de energía a empresas próximas a él, entre ellas Bereket Enerji, el Consorcio IC İctaş-Limak, el Grupo Ciner, Çelikler Holding y Konya Şeker.

La intervención telefónica referida anteriormente fue autorizada por el 2º Tribunal Penal Superior de Estambul, que estaba examinando casos relacionados con el terrorismo. La autorización se concedió el 19 de agosto de 2013 como parte del expediente de investigación No. 2013/7296, como desveló Nordic Monitor.