Una jugadora de voleibol afgana es decapitada por el nuevo régimen talibán

Mahjabin Hakimi, jugadora del Kabul Municipality Volleyball Club, fue asesinada hace más de un mes y su familia fue coaccionada a no hablar
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Una red social afgana ha publicado las imágenes de la muerte de la jugadora de voleibol Mahjabin Hakimi. El medio difundió el contenido de la joven siendo degollada. Aunque las imágenes han sido publicadas hace pocas horas, su muerte ocurrió el 13 de agosto de este año, cuando la revolución se encontraba en su punto álgido y los talibanes estaban a punto de tomar la capital del país. La prensa ha podido conocer estos detalles gracias a la entrenadora del Kabul Municipality Volleyball Club, donde jugaba Hakimi. La líder del equipo ha utilizado el pseudónimo de Suraya Afzali, para que no pueda ser identificada, y contactó con el Persian Independent. La mujer aseguró de que nadie había podido reportar la desaparición ni su muerte, ya que la familia de la joven fue coaccionada a no hablar.

Afzali también contó al periódico persa que la situación de las jugadoras femeninas en deportes se encuentra en riesgo. Para empezar, los talibanes han estado buscando durante bastante tiempo mujeres deportistas y, por ejemplo, en el voleibol, solo hay dos mujeres como representación del país. La entrenadora comentó que “todas las jugadoras del equipo de voleibol y el resto de las mujeres atletas están en una mala situación, con miedo y desesperación por lo que pueda pasar. Todos se han visto obligados a viajar y vivir en sitios que no conocen”

Gracias a la BBC pudimos conocer el testimonio de Zahra Fayaci, una deportista que pudo escapar a tiempo, y tener pleno acceso a la situación que están viviendo las mujeres en Afganistán. “Los talibanes les dijeron a las familias que no dejaran a las mujeres practicar deportes, o si no, se respondería a ello con violencia. Muchas de ellas tienen tanto miedo, que incluso han quemado sus equipaciones y todo lo relacionado con el mundo deportivo”, declara la afgana.

Jugadora de voleibol de AfganistánDesde agosto de este año, los talibanes se apoderaron del poder del país. Y, en cuanto tomaron el poder, empezaron a infringir los derechos humanos y la libertad de expresión, que, a día de hoy, es un peligro para la población del país asiático. Incluso muchos de los ciudadanos han tenido que recurrir a la huida de sus casas, dejando su vida atrás. Pero las que se llevan la peor parte de estas violaciones a los derechos son las mujeres y las niñas. Desde la última vez que los talibanes tuvieron el poder, entre 1996 y 2001, las mujeres estuvieron sometidas a distintos tipos de vejaciones, ya sea por su tipo de ropa, o ir solas por la calle, etc., por lo que eran castigadas con lapidaciones, palizas en medio de la calle, ejecuciones en plazas y penas de muerte. Tampoco se les dio el derecho para poder estudiar o poder votar. En cuanto cayó el anterior Gobierno, estos derechos se fueron recuperando poco a poco, e incluyendo más derechos como tener un negocio, estudios universitarios, etc. 

Pero desde finales de agosto, las mujeres han vuelto a temer por sus derechos. Uno de ellos es la prohibición para trabajar, ya que en el anterior régimen no se las permitió acudir a su centro de trabajo y solo podían resignarse a ser amas de casa. Solamente se permitió a las que trabajaban en centros hospitalarios acudir a su puesto. Otra cosa que hizo el Gobierno de los años 90 fue prohibir la escolarización de niñas de más de 8 años, además de la separación de niños y niñas para que no exista una coeducación. Y a día de hoy, todavía no se sabe cuándo las mujeres volverán a tomar su puesto en las escuelas, ya que el régimen talibán sólo afirmó que, desde el 17 de septiembre, los hombres podrían retomar su vida escolar. Esta situación ha provocado que las familias, al verse en la pobreza, tenga que emplear a las más jóvenes para subsistir. También se han tomado represalias contras las mujeres que formaban parte del anterior Gobierno, la mayoría han tenido que huir a otros lugares, contra las policías e incluso contra las juezas, que se han visto amenazadas tanto por los talibanes, como por los presos que fueron liberados por el régimen desde el 15 de agosto. Aunque han intentado manifestarse, los talibanes han reprendido de manera violenta todas las protestas. 

Afganistán se convierte en un país que vulnera los derechos humanos, especialmente de las mujeres y niñas, y es necesario que la ONU y las organizaciones mundiales a favor de los derechos humanos hagan algo al respecto para garantizar la libertad de derechos y de expresión del pueblo afgano.