Varias personalidades portuguesas piden al Gobierno que apoye la soberanía de Marruecos en el Sáhara

Sostienen que la iniciativa marroquí de autonomía es la única solución duradera al conflicto 
PHOTO/AFP  -   Embajador de los Estados Unidos ante un mapa de Marruecos en el que se reconoce el territorio del Sahara Occidental

PHOTO/AFP  -   Embajador de los Estados Unidos ante un mapa de Marruecos en el que se reconoce el territorio del Sahara Occidental

El debate internacional sobre el conflicto del Sáhara Occidental se volvió a reabrir, tras un tiempo en el olvido mediático, el pasado noviembre cuando el Frente Polisario anunció el fin del alto el fuego con Marruecos, vigente desde 1991. Esta escalada de tensión se venía gestando desde hacía ya tiempo. El paso fronterizo de Guerguerat, en el sur del Sáhara Occidental, se ha convertido en el punto de fricción que ha hecho estallar un nuevo capítulo de este enquistado conflicto.

El Guerguerat es un paso fronterizo de vital importancia, ya que comunica el Sáhara Occidental con Mauritania, y que además forma parte de lo que se conoce como zona de no intervención según el Acuerdo Militar Número 1, firmado por Naciones Unidos (ONU) tanto con Marruecos como con el Frente Polisario. Como parte del acuerdo, en esta zona no puede existir presencia militar de ningún tipo.

El Frente Polisario había demandado, en varias ocasiones, que Marruecos estaba incumpliendo el acuerdo, ya que existía presencia militar en la zona. Asimismo, el reino alauí estaba haciendo uso de este paso para el traslado de mercancías a otros países africanos, algo que el Polisario consideraba ilegal. Por lo que, a modo de represalia, un grupo de activistas saharauis decidió bloquear el paso fronterizo de Guerguerat. El conflicto finalmente estalló cuando el ejército marroquí lanzó una operación en la zona desmilitarizada para desbloquear el paso.PHOTO/AFP  -

Como consecuencia de esta escalada de tensión, nuevamente el conflicto del Sáhara Occidental volvió a convertirse en foco mediático a nivel internacional. Otro acontecimiento decisivo que ha servido para recolocar al Sáhara en el centro de todas las miradas ha sido el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre la región.

El expresidente estadounidense, Donald Trump, con un pie ya fuera de la Casa Blanca, anunciaba a través de sus redes sociales – hábito bastante habitual- que Estados Unidos reconocería la soberanía de Marruecos sobre la región del Sáhara Occidental, a cambio el reino alauí normalizaría relaciones con Israel. Desde la Casa Blanca, presentaban esta decisión como como “la única base para una solución justa y duradera a la disputa sobre el territorio del Sáhara Occidental y, como tal, el presidente reconoció la soberanía marroquí sobre todo el territorio del Sáhara Occidental”. Asimismo, anunciaron la apertura de un consulado en la ciudad de Dajla con "el objetivo de promover oportunidades económicas y comerciales en la región".

Meses después de este anuncio, y con la entrada de un nuevo presidente en la Casa Blanca, que aún no se ha pronunciado sobre la decisión tomada por su antecesor, 250 líderes políticos y cargos electos de 25 países de Europa y América Latina dirigieron, el 26 de febrero, una carta al actual presidente estadounidense, Joe Biden, en la que expresan su apoyo a la decisión tomada por Donald Trump, de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara y abrir un consulado en la ciudad de Dajla.

Ahora, varios miembros de partidos y personalidades políticas portuguesas, entre ellos el ex ministro de Asuntos Exteriores y viceprimer ministro Paulo Portas, escribieron una carta al primer ministro, en calidad de presidente del Consejo Europeo, Rebelo de Sousa, en la que piden que Europa apoye la integridad del Reino de Marruecos y de las provincias saharauis. Especialmente para evitar la desestabilización del Magreb, llevada a cabo por el Polisario.PHOTO/AFP  -

Entre los firmantes de esta carta se encuentran figuras tales como José Luís Arnaut, ex viceministro de Durão Barroso, António Figueiredo Lopes, ex ministro del Interior, y miembros del PSD y del PS, entre ellos Paulo Neves, Luís Leite Ramos (ambos del PSD) y Jorge Lacão (del PS). "Creemos que estará de acuerdo en que un Magreb estable y próspero es un imperativo y un objetivo que merece toda la atención de Portugal y Europa", escriben en su misiva a António Costa. También expresan su preocupación por las consecuencias nefastas que podría tener una prolongación indefinida del statu quo y un estancamiento político en el "Sáhara Occidental".

"De hecho, esta situación se ha agravado recientemente con los actos de desestabilización llevados a cabo por el grupo independentista Polisario en una zona altamente estratégica y cuya estabilidad está estrechamente vinculada a la del continente africano, la región del Sahel e incluso la cuenca del Mediterráneo", afirman.

Por último, recuerdan que recientemente Estados Unidos y varios otros estados han reconocido la soberanía de Marruecos sobre sus provincias saharauis y la apertura, por parte de una veintena de países, de consulados en las ciudades de El Aaiún y Dajla. También señalan en la carta que Marruecos es un país "amigo", con el que compartimos una frontera marítima común e" intereses políticos y económicos, debería seguir esta dinámica y, bajo su presidencia del Consejo de la Unión Europea, llevar a Europa a adoptar posiciones mucho más constructivas.