Victoria estratégica de Al-Qaeda frente a Daesh

El objetivo último continuaba siendo el establecimiento de un califato global, ahora concebido a largo plazo
Sirio quita bandera DAESH

AFP/ DELIL SOULEIMAN  -   Un miembro de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), quita una bandera del grupo del Estado Islámico en la ciudad de Tabqa, a unos 55 kilómetros (35 millas) al oeste de la ciudad de Raqa. Al-Qaeda y el grupo del Estado Islámico (IS) son también adversarios ideológicos irreconciliables y, sobre el terreno, enemigos fratricidas

Al-Qaeda supera en los últimos tiempos a Daesh.

La metodología llevada a cabo por Daesh consiguió quitarle el puesto a Al-Qaeda como la organización yihadista de más renombre en un tiempo récord. Sin embargo, la rápida expansión de esta organización no asegura unas raíces, ni una base sólida que afiance su continuación en la cúpula del terrorismo global, al contrario que sucede con Al-Qaeda, quien, a pesar de no haber sido portada de los medios durante los últimos años, ha seguido actuando y consagrando redes fuertes de cooperación y fidelización, especialmente por el mundo árabe. 

El protagonismo mediático acaparado por Daesh, ha sido utilizado en beneficio propio por Al-Qaeda, quien ha realizado un cambio estratégico en la sombra, de manera sutil, inadvertida y, sobre todo, inteligente, resultando ser, a pesar de todo, una opción más fuerte y madura para aquellos seguidores de la yihad 1.

Al Qaeda, frente a la fuerte presión recibida por Estados Unidos sobre la cúpula central, dividió la organización en franquicias locales, conectadas, pero con libertad operativa. Este sistema adoptó una especial relevancia a partir de las Primaveras Árabes, al tener que hacer la sede central frente a un desafío político y militar. Por el lado político, debían subvertir el poder que los Hermanos Musulmanes habían conseguido en países como Túnez o Egipto, además de adoptar una postura en pro de las demandas sociales 2 y 3 .

La nueva estrategia fue concebida en base a las lecciones advertidas en las guerras de Afganistán e Irak, debiendo cuidar su imagen para conseguir el apoyo social y comprendiendo, que la inicial metodología, basada en la violencia masiva y el sectarismo, únicamente proporcionaba efectos perjudiciales sobre la percepción y reputación global de la organización. Aprendieron que la clave del éxito se encontraba en el apoyo social4.

Guardia civil yihad
REUTERS/JESUS BLANCO DE AVELLANEDA - Guardias civiles españoles dirigen a un detenido sospechoso de utilizar los medios sociales para reclutar personas para grupos violentos como el Estado Islámico, en el enclave norteafricano español de Melilla, el 24 de febrero de 2015

El objetivo último continuaba siendo el establecimiento de un califato global, ahora concebido a largo plazo, pasando a centrarse en una idea más posibilista, enfocada en tres líneas de actuación: la intervención en insurgencias o la creación de las mismas contra gobiernos locales corruptos o insuficientemente islamistas, la difusión de los fundamentos islámicos a través de la ‘dawa’ o de propaganda religiosa, y la promoción de actividades terroristas contra el enemigo lejano y sus aliados. Estos tres principios de actuación fueron definitivamente tomados como primordiales tras el surgimiento de las Primaveras Árabes, pasando a ser una estrategia local más que internacional, integrando sus franquicias en movimientos locales de contestación y protesta, limpiando así la “marca Al-Qaeda”. Además, de manera indirecta, el cambio metodológico se vio beneficiado por la propia actuación violenta y desmedida de Daesh 5 .

Estos, mientras tanto, desarrollaban un modelo estratégico con miras a la consecución de un califato global, en torno a varias líneas generales: el uso de la hiperviolencia, como herramienta única para el retorno del islam puro y la eliminación de occidente6 , el desarrollo del terrorismo individual o en células, la ocupación progresiva de territorios y la creación de sociedades sectarias a través de la inestabilidad social. Esta metodología permitió un proceso de rápida expansión a través de tácticas brutales favorecidas por el fracaso político, la corrupción y la mala administración. El establecimiento del Estado Islámico provocó que, en un breve espacio de tiempo, los objetivos pasaran de ser locales a globales, centrándose ahora en la yihad global7 .

Es decir, mientras que Al-Qaeda guiaba su actuación bajo una metodología positivista que concienciara a las masas de la necesidad de un cambio, presentándose como única personalidad capaz de conseguirlos, Daesh buscaba aumentar la inestabilidad, agraviar la situación ya de por sí conflictiva e inestable, y, en definitiva, expandir el caos, todo bajo la premisa de “cuanto peor, mejor”. Verdaderamente, su estrategia sirvió como modelo para una generación de yihadistas, entre los años 2011 a 20148 , centrados en la consecución de un objetivo a corto plazo más que en la relevancia teológica y política perseguida por Al-Qaeda.

Mientras que Daesh, tras la caída del califato, ha ido desintegrándose, Al-Qaeda ha visto cómo su estrategia de afianzamiento y asentamiento local y de alianzas duraderas ha reforzado su posición y su proyecto a largo plazo, consagrándose como la rama yihadista más fiable y segura, operando no únicamente en base a su interés propio, sino también a favor de los intereses y demandas sociales 9.

sospechosos alqaeda nairobi
REUTERS/THOMAS MUKOYA -  Sospechosos de haber ayudado a militantes de Al Qaeda a lanzar un ataque contra el centro comercial Westgate, se sientan en el banquillo de los Tribunales de Milimani en Nairobi (Kenya) el 7 de octubre de 2020.

A pesar de la estrategia pragmática de Al-Qaeda, que le está permitiendo la participación en facciones y dinámicas locales, aislándose así de amenazas externas, no consigue superar y eliminar la imagen violenta que se ganó en sus inicios, imposibilitando la difusión de la organización como un movimiento de masas al margen de su pasado. Poniendo el foco en Siria, como punto de inflexión durante los últimos años, organizaciones filiales de Al-Qaeda han cambiado sus nombres para evitar ser relacionados con la misma, en su persecución de esa nueva imagen positiva, a través de la “yihad popular”, gracias a un enfoque centrado en la difusión de las bases ideológicas y dirigido a la creación de un Gobierno islamista suní en dicho país 10.

Mientras que, a pesar de la percepción extendida de que la organización creada por Bin Laden no ha conseguido ningún objetivo territorial ni tampoco la creación de un Estado Islámico, la continua inestabilidad en Oriente Medio evidencia la prevalencia de oportunidades para las franquicias locales, inclusive por parte de los propios Gobiernos, algo que puede resultar beneficioso para Al-Qaeda. Mientras tanto, por el lado que incumbe a Daesh, las expectativas territoriales son cada vez más débiles, sin embargo, la corriente que ha expandido en torno a ataques individuales y auto adoctrinamiento, además de todo lo que concierne al “cibercalifato”11 , es y va a seguir siendo algo imparable, donde va a prevalecer los ánimos propios de cada individuo por encima del nombre u organización a favor del que se actúe. Es decir, a pesar del declive de Daesh, va a seguir alentando a la comisión de atentados y a la unión a la yihad armada.

En definitiva, ambas organizaciones poseen ventajas y vulnerabilidades, perspectivas diferentes a pesar de actuar en pro de un mismo objetivo, debiéndose poner la mira en una posible y peligrosa cohesión12 , volviendo a los inicios, pero en esta ocasión de una manera más peligrosa y potente.

yihadistas siria
AFP/FADEL SENNA - Sospechosos de estar afiliados al grupo del Estado Islámico (EI), se reúnen en una celda de una prisión en la ciudad siria nororiental de Hasakeh el 26 de octubre de 2019. - Fuentes kurdas dicen que alrededor de 12.000 combatientes del IS, incluyendo sirios, iraquíes y extranjeros de 54 países, están detenidos en prisiones dirigidas por los kurdos en el norte de Siria.
Bibliografía y notas a pie de página:

1 - Domínguez, A. (2020). A la sombra de Dáesh, Al Qaeda se ha vuelto más poderosa que nunca. El Orden Mundial.

2 - Cobo, I. F. (2018). Al Qaeda frente al Dáesh: dos estrategias antagonistas y un mismo objetivo. Instituto Español de Estudios Estratégicos (Ieee). Pág. 6.

3 - Hamid, S. (2017). Islamism, the Arab Spring, and the Failure of America’s Do-Nothing Policy in the Middle East. The Atlantic.

4 -  Moore, Charles. Al-Qaeda Versus ISIS. Competing Jihadist Brands in the Middle East. MEI Policy Paper 2017 #3, Counterterrorism Series #3. Middle East Institute. Noviembre 2017.

5 - Cobo, I. F. (2018). Al Qaeda frente al Dáesh: dos estrategias antagonistas y un mismo objetivo. Instituto Español de Estudios Estratégicos (Ieee). Pág. 7.

6 -  Why it´s so hard to stop ISIS propaganda. The Atlantic. 2 marzo 2015.

7 -  Cobo, I. F. (2018). Al Qaeda frente al Dáesh: dos estrategias antagonistas y un mismo objetivo. Instituto Español de Estudios Estratégicos (Ieee). Pág. 10.

8 -  Íbidem. Pág. 12.

9 -  Íbidem. Pág. 17.

10 -  Íbidem. Pág. 17.

11 -  Pérez Gómez, Amanda. Ciberterrorismo, ¿una nueva amenaza? Documento de Opinión IEEE 106/2020. http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2020/DIEEEO106_2020AMAPER_ciberterrori smo.pdf 

12 -  Villascusa, Á. (18 de Noviembre de 2017). El ISIS y Al Qaeda acabarán fusionándose. Cadena Ser.

Amanda Pérez Gómez es criminóloga especializada en el análisis y la prevención del terrorismo.