Vuelve la luz a Venezuela tras siete horas de apagón generalizado

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Javier García Gómez

Pie de foto: Vista general de Caracas, durante un apagón el 22 de julio de 2019. REUTERS/MANAURE QUINTERO

Venezuela ha empezado a recuperar progresivamente el servicio de luz después de siete horas de apagón que dejó en la oscuridad a 16 departamentos de los 24 del país. Millones de venezolanos se quedaron sin electricidad desde las 16:40 (20:40 GMT), algo que se ha convertido en cotidiano para la población del país latinoamericano en los últimos meses. En torno a la medianoche, el suministro de eléctrico se volvía a instaurar en la capital y en los principales estados como Nueva Esparta, Bolívar o Táchira, de acuerdo con fuentes gubernamentales.

El Ejecutivo activó “el Estado Mayor Eléctrico y todos los ministerios e instituciones para atender las necesidades” de la población, según anunciaba el ministro del Poder Popular para Energía Eléctrica. Además, el Gobierno decidió cesar “las actividades laborales y educativas regulares” desde el martes para facilitar los trabajos de reparación del servicio eléctrico: “A menos que algo urgente lo requiera, recomendamos mantenerse en sus casas”, informaba en su cuenta de Twitter el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez.

Los venezolanos actuaron como en otras tantas ocasiones recientemente. Desde que el corte de suministro comenzó, los locales y comercios de las ciudades cerraron sus puertas. Empezaron a producirse colapsos en las autopistas, el metro dejó de funcionar y el aeropuerto comenzó a trabajar con luces de emergencia. La gente corría hacia las paradas de autobús sobrecargadas para volver a casa y otros incluso decidían hacer el viaje caminando por la autopista. “Estos apagones son catastróficos. Vivo en el este de la ciudad (Caracas) y la luz se va todos los días. Cada día las cosas van a peor”, cuenta Bernardina Guerra, una portera de 51 años, a la agencia de noticias Reuters

Pie de foto: El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, participan en la Reunión Ministerial del Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) en Caracas, Venezuela, el 20 de julio de 2019. PHOTO/PALACIO DE MIRAFLORES via REUTERS 

El Gobierno de Maduro apuntó que el suceso se debía a un “ataque electromagnético”, tildado de criminal, a la central hidroeléctrica en Guayana, en el sur del país, donde se genera el principal suministro de electricidad. El presidente del Asamblea Nacional, Juan Guaidó, por su parte, apuntaba como responsable del incidente al Ejecutivo de Maduro en su cuenta de Twitter: “Destruyeron el sistema eléctrico y no tienen respuestas". Según un informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el país del mundo con más reservas de petróleo tiene problemas en su mantenimiento en sus infraestructuras públicas debido a la existencia de desvíos de fondos.

Estos cortes de luz de Venezuela desde el mes de marzo acrecientan la crisis humanitaria que lleva viviendo el país en los últimos años. La población civil no tiene acceso generalizado a medicamentos, equipos sanitarios y otros bienes de primera necesidad. Especialmente, la falta de provisiones y recursos se ha vuelto más aguda desde que EEUU impusiera su bloqueo comercial en agosto de 2017 al país, con el objetivo de presionar al Gobierno de Maduro, al cual no reconoce como legítimo. “Lo primero que corrí a hacer fue a congelar los alimentos para que no se dañen como nos pasó la otra vez en marzo. Cuesta mucho comprar la comida para perderla”, cuenta María Luisa Rivero, una comerciante de 45 años, a Reuters.

Pie de foto: El autoproclamado presidente interino Juan Guaidó, recibido por sus partidarios al llegar a una de las islas del Estado Nueva Esparta, frente a la costa venezolana en el Mar Caribe, el 18 de julio de 2019. AFP PHOTO JUAN GUAIDO'S PRESS OFFICE/LEONARDO ALVAREZ

Mientras tanto, las tensiones entre el Gobierno de Maduro y el país norteamericano no paran de crecer. Jorge Rodríguez anunciaba en la mañana de este lunes que se ha detectado la incursión ilegal de una nave estadounidense “EP-30 o similar” en el espacio aéreo venezolano en el norte del país. El Gobierno afirma que “no son aviones humanitarios, son aviones espías y de guerra estadounidenses”, que buscan “vigilar todas las condiciones y estructuras del Estado y de las instituciones” venezolanas y que “Venezuela debe proteger el espacio aéreo de su territorio y su patrimonio.” Estas incursiones llevan siendo denunciadas por el Gobierno venezolano desde que se comenzaran a repetir asiduamente desde el mes de marzo. El asesor de Seguridad Nacional de EEUU, John Bolton, ha respondido en su cuenta de Twitter denunciando la agresividad con la que el Gobierno venezolano ha actuado con una acción definida por él como legal: “Las acciones provocativas del régimen venezolano ilegítimo contra nuestros aviones de la Marina de los Estados Unidos mientras está en una misión rutinaria son un ejemplo de la violación intencional de las normas y leyes internacionales del dictador Nicolás Maduro”.

En medio de este gran pulso a su Gobierno, Maduro sigue aferrado al poder mediante el control de las fuerzas militares. El pasado viernes, el presidente hacía mérito de su respaldo militar en un acto de graduación con la Policía Nacional Bolivariana donde hizo alusión al apoyo que guarda por parte de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). Este cuerpo ha sido muy contestado por la ONU, hasta el punto de que hace dos semanas Michelle Bachelet, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, pidiera su disolución por haber sido responsable de “numerosas ejecuciones extrajudiciales en operaciones de seguridad”, según afirma el informe.

Mientras tanto, el Gobierno de Maduro y la Asamblea Nacional que preside Guaidó están buscando abrir canales de diálogo. El ejecutivo de Nicolás Maduro dio por finalizadas las negociaciones con la oposición en la isla de Barbados que tuvieron lugar hace dos semanas y calificó el proceso negociador que cuenta con la mediación de Noruega como “exitoso”. En estas conversaciones, que se han seguido con optimismo, se intentó dar una salida negociada a la dura crisis política, social y humanitaria que está viviendo Venezuela. Por su parte, el objetivo de Guaidó ha sido en todo momento la de conformar un Gobierno de transición que dirija un proceso electoral con la vigilancia de mediadores internacionales.