Vuelven a escena las conversaciones en Libia sobre un futuro democrático

La reunión se produce en un contexto marcado por la fragilidad de la estabilidad política del Gobierno de Unidad y por la amenaza del mariscal Haftar
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ONU/VIOLAINE MARTIN  -   Vista general del primer día del Foro de Diálogo Político de Libia en un lugar no revelado, Suiza, 1 de febrero de 2021

El Foro del Diálogo Político Libio reemprende las reuniones sobre la propuesta constitucional, formulada por la ONU, para la organización de las próximas elecciones en Libia. A través de una sesión virtual, se espera que se discuta acerca de las bases constitucionales sobre la celebración de los próximos comicios programados para el próximo 24 de diciembre.

Junto a esto, se informó a través de un comunicado que el objetivo de este encuentro es presenciar la votación de una de las cuatro propuestas del comité de consenso sobre la futura base constitucional. Por otro lado, el enviado especial del secretario general de Naciones Unidas, Jan Kubis, subrayó la necesidad de que “ninguna de estas propuestas perjudique la celebración de elecciones dentro del plazo fijado para la hoja de ruta”, en una situación marcada por las altas tensiones políticas y la inestabilidad. 

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AFP/MICHAEL SOHN-El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas, el primer ministro libio, Abdul hamid Dbeiba, la ministra de asuntos exteriores libia, Najla Mangoush, y la secretaria general adjunta de la ONU para asuntos políticos y de consolidación de la paz, Rosemary Dicarlo

En este sentido, en las últimas horas, la Misión de la ONU desplegada en Libia ha expresado “su profunda preocupación” por el “secuestro” y “desaparición” del jefe de gabinete del viceprimer ministro del Gobierno de Unidad en Libia, Rida Faraj Fraitis. En un comunicado, la ONU ha informado que “hombres armados no identificados secuestraron a Fraitis, tras la visita de este a las instalaciones del Gobierno de Unidad en Trípoli”. Además, han destacado que “la suerte y el paradero” del alto cargo continúa siendo “desconocido”. De acuerdo con la ONU, “esto tiene graves consecuencias para el proceso de paz y reconciliación y para la plena unificación de las instituciones nacionales”.

En la última misión aprobada por la ONU en septiembre del 2019, el Consejo de Seguridad pidió además al secretario general que evaluara las medidas necesarias para lograr un alto el fuego duradero, valorar el posible papel de la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) en la prestación de apoyo al alto el fuego a gran escala, así como ejecutar los pasos necesarios para hacer avanzar el proceso político desde su trayectoria actual. Del mismo modo se demandó que se incluyera un informe sobre el progreso hacia estos objetivos en los informes periódicos de la ONU. 

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AFP/MAHMUD TURKIA  -   La ministra de Asuntos Exteriores del Gobierno de Transición de Unidad Nacional (GNU) de Libia, Najla al-Mangoush

Por su parte, la ONU mantiene la Misión de Apoyo desde el 16 de septiembre del 2011, con el fin de apoyar el proceso político en Libia a través de la mediación. Junto a esto la UNSMIL, vela por la observancia y el cumplimiento de los derechos humanos, además de coordinar ayuda internacional y proporcionar asistencia humanitaria.

Por otro lado, el Gobierno provisional instaurado en marzo, encabezado por el primer ministro Abdul Hamid Dbeiba se ha enfrentado en las últimas horas a un desencuentro con el general Jalifa Haftar tras declarar este último que sus fuerzas militares “no están sometidas a ninguna autoridad”.

En esta línea y con motivo del octavo aniversario de la creación del Ejército Nacional Libio, Haftar ha sostenido un discurso en el que ha recalcado que sus fuerzas “no caerán en el engaño en nombre de la vida civil”, según ha informado el diario libio, The Lybia Observer. Del mismo modo, ha subrayado que el Ejército consiguió combatir a “oleadas de terroristas que llegaron a Libia a asesinar y a decapitar” y ha añadido que “son un pilar de las demandas del pueblo”. 

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PHOTO/ARCHIVO - El mariscal Jalifa Haftar

Agregó que sus fuerzas “se mantendrán firmes, por más sofisticados que sean los conspiradores en el engaño en nombre de la civilización o no”, declaración que ha sido considerada como un golpe de Estado contra el acuerdo que se estableció a principios de este año para ejecutar la formación de un Gobierno de Unidad nacional.

En un primer momento el propio Haftar mostró su apoyo al Gobierno de Unidad el pasado febrero, encargado en una primera instancia de aprobar los presupuestos, así como organizar las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias, en un proceso de “alternancia pacífica y democrática de poder”. Junto a esto expresó su soporte ofreciendo “el apoyo de las Fuerzas Armadas para el proceso de paz, para defender la democracia y la transferencia pacífica del poder”. Su postura por la apuesta de la vía política se alejaba, de esta forma, de sus intentos por tomar el poder a través de las fuerzas militares. La firma de un alto al fuego en octubre junto con la creación de un Gobierno unificado en marzo sentenciaba la posibilidad de implantar un poder militar en el país. 

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AFP/AFP-Mapa que muestra las zonas de control de las fuerzas en Libia. Las potencias mundiales se reúnen el miércoles en Berlín para buscar una paz duradera en el país norteafricano, asolado por el conflicto

El analista libio, Mahmud Jafalá, expresó que su acercamiento a la vía política respondía a su entendimiento por percatarse de que “la única salida posible era política”, sin la cual podría “perder sus intereses en Libia”. A esto se le sumaba la pérdida de grandes apoyos que tenía en el este del país, sobre todo por parte de poderosas tribus que se mostraban favorables al mariscal.

En Cirenaica, región situada en la costa noroeste, el sistema tribal continúa siendo importante y ahora son las propias tribus las que rechazan las propuestas de Haftar tras reprocharle “haber implicado a sus hijos en una guerra donde muchos murieron por nada”.

Ahora, el nuevo Ejecutivo emprende la tarea de velar porque se cumplan la celebración de las próximas elecciones, bajo la supervisión de la ONU, a través de las cuales se espera solucionar la crisis institucional abierta desde el 2014, después de que Haftar ordenase la disolución del Congreso General de Trípoli, dominado en ese momento por los Hermanos Musulmanes. Esta disolución condujo a una guerra civil que acabo transformándose en una batalla de mercenarios en la que han muerto alrededor de 1.700 personas y ha provocado el desplazamiento de 130.000 personas.