Xi Jinping de gira por Europa, la nueva Ruta de la Seda como telón de fondo

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Raúl Redondo

Pie de foto: El presidente francés Emmanuel Macron le da la mano al presidente de China, Xi Jinping, en Villa Kerylos, antes de una cena el 24 de marzo de 2019 en Beaulieu-sur-Mer, cerca de Niza, en la riviera francesa. JEAN-PAUL PELISSIER / POOL / AFP

El presidente de China, Xi Jinping, continúa con su gira europea, cuya última parada ha sido Francia para reunirse con el presidente Emmanuel Macron, con el objetivo de promocionar el gran proyecto económico y comercial que supone la nueva Ruta de la Seda.

El máximo mandatario chino ya cerró durante la etapa previa de su visita europea un principio de acuerdo con Italia tras firmar un memorando de entendimiento con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, para desarrollar el macroproyecto que incluye grandes infraestructuras marítimas y terrestres para consolidar una inmensa ruta comercial de mercancías con la implicación de más de 80 países, que puede llegar a generar unos 120.000 millones de dólares este año 2019. El presidente chino visitó España el pasado mes de noviembre donde firmó una veintena de acuerdos de cooperación empresariales pero no consiguió, como se esperaba, que el Gobierno de Pedro Sanchez se uniera a la nueva ruta de la seda, como hahecho ahora el italiano. 

El acuerdo con Italia ha generado cierto recelo en el seno de la Unión Europea e incluso de EEUU por cierto temor a la agresiva política inversionista y al expansionismo internacional chino en materia comercial y económica, que podría llegar a desembocar en una sumisión económica a la nación asiática. En principio, París, Berlín y Bruselas tratan de hacer un frente común ante el exagerado ímpetu inversionista y comercial del país asiático, que, por su parte, ha logrado ‘meter la cabeza’ en el corazón de Europa tras la adhesión a su proyecto de Italia, país miembro del elitista G-7 y socio fundador de la Unión Europea, gracias al protocolo de acuerdo firmado entre chinos e italianos.

“Desde el principio de mi mandato siempre he abogado por una toma de conciencia y una defensa de la soberanía europea. Y yo diría que la tenemos en temas tan importantes como China”, ha afirmado el presidente Macron, que sigue abogando por una política común europea frente al expansionismo económico de Pekín.

El pacto ítalo-chino es de monumentales dimensiones. Tras ocho meses de negociación se llegó a 10 acuerdos comerciales en los que se engloban el sector energético, las infraestructuras, los transportes y la banca, con cifras que van desde la cantidad mínima de 7.000 millones de euros fijos hasta un posible máximo de 20.000 millones de inversión, dependiendo de la evolución final de los pactos, según estimaciones ofrecidas por el Gobierno transalpino. “Hemos alcanzado nuestro objetivo. Significa que habrá más puestos de trabajo y más empresas”, afirmó Luigi Di Maio, vicepresidente del Ejecutivo italiano y miembro del Movimiento Cinco Estrellas. El propio Di Maio sí quiso aclarar también que su país “no quiere dejar atrás a sus socios europeos”, aunque también expresó que Italia “quiso llegar primera en este asunto de comercio exterior”. En cualquier caso, cabe destacar que este acuerdo entre Italia y China es, de momento, un memorando de entendimiento y no es vinculante y habrá que ver la evolución en las próximas fechas de los contactos bilaterales entre ambas naciones de cara a materializar este acuerdo. Sin lugar a duda, China tiene gran interés en el país mediterráneo por la importancia de ciertos puertos marítimos italianos que supondrían un gran baluarte para la nueva Ruta de la Seda, puertos tales como el de Génova, el principal del país, o el de Trieste.

Pie de foto: El presidente chino Xi Jinping y el primer ministror italiano Giuseppe Conte se reúnen en Villa Madama. Fabio Cimaglia / LaPresse a través de ZUMA Press / dpa

La próxima cita de Xi Jinping para completar la visita por Europa será con la canciller alemana Angela Merkel y con el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, con los que se volverá a tocar nuevamente el importantísimo sector económico y comercial.

China se erige ahora en un tema central para los intereses europeos; de hecho, el pasado 18 de marzo, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea se reunieron con su homólogo chino para empezar a ‘atar en corto’ los asuntos relacionados con el país asiático, ya que desde el bloque comunitario se considera a China un “rival sistémico” y un “competidor económico”, después de muchos años de expansionismo económico y mercantil y de crecimiento en sectores clave como el tecnológico por parte del ‘gigante asiático’, según ha explicado Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores de España, en un artículo publicado en La Vanguardia.

Nueva Ruta de la Seda en cifras

El proyecto de la nueva Ruta de la Seda (Belt and Road Initiative, por su denominación en inglés) aspira a generar un negocio de unos 120.000 millones de dólares este año y abarca actualmente un área que supone más del 35% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, casi el 70% de la población mundial y el 41% del comercio en todo el mundo, según informes de Euler Hermes.

De momento, las exportaciones de China a los actuales socios de la Nueva Ruta de la Seda aumentarán en 56.000 millones de dólares este año, después de alcanzar los 76.000 millones de dólares en 2018. Entre los principales destinos de las ventas al exterior chinas se encuentran Corea del Sur, los países miembros de la zona ASEAN (Tailandia, Indonesia, Malasia, Singapur y Filipinas), India y Rusia.

Por otro lado, las exportaciones a China de los países que forman parte de la Nueva Ruta de la Seda crecerán en 961.000 millones de dólares. Corea del Sur será el principal beneficiado, gracias, en gran medida, al aumento de la clase media china y a las mejores relaciones políticas entre ambos países. Además, la ASEAN y la India se beneficiarán del desarrollo de la cadena de suministro china.