Xi Jinping ya tiene el camino despejado para construir su propia estación espacial

China ultima los preparativos para comenzar el ensamblaje de su primera estación espacial modular tripulada y concluir su construcción en el horizonte de 2022
Los más de dos millares de delegados en la XIII Conferencia Política Consultiva y la Asamblea Popular Nacional se han enterado que estará terminada alrededor de 2022

PHOTO/Xinhua Xin Guangli  -   Los más de dos millares de delegados en la XIII Conferencia Política Consultiva y la Asamblea Popular Nacional se han enterado que estará terminada alrededor de 2022

China está preparada para comenzar a construir su propia estación espacial sin más demora y sin contar con la ayuda de ninguna nación extranjera. Así se lo ha dado a entender el presidente Xi Jinping a los 2.057 delegados llegados a la capital desde todos los rincones del país, para asistir a las llamadas “Dos Sesiones” en el enorme auditorio del Gran Palacio del Pueblo de Pekín.

Los dos millares de miembros del Partido Comunista Chino que desde el 21 de mayo asisten protegidos con mascarillas a la XIII Conferencia Política Consultiva y a la Asamblea Popular Nacional se han encontrado con la revelación de que su gran complejo orbital va a estar terminado “en torno a 2022”, lo que significa que su montaje dará comienzo en breve plazo.

Va a tener forma de letra “T”, contará con un mínimo de cuatro módulos cilíndricos presurizados y tendrá capacidad para alojar entre tres y seis astronautas
PHOTO/Handout - Va a tener forma de letra “T”, contará con un mínimo de cuatro módulos cilíndricos presurizados y tendrá capacidad para alojar entre tres y seis astronautas

El pistoletazo de salida del inicio de la cuenta atrás lo ha dado el buen resultado del vuelo inaugural del potente lanzador Larga Marcha 5B, que despegó el 5 de mayo desde la base espacial de Wenchang. En su interior llevaba la capsula espacial tripulada Shenzhou de nueva generación ‒pero sin tripulación‒, que retornó a la tierra tres días después y ha validado sus prestaciones para servir de nuevo medio de transporte de los astronautas chinos. El Larga Marcha 5B resulta clave para poder comenzar el ensamblaje del complejo orbital, módulo tras módulo, el primero de los cuales pesa más de 22 toneladas. Es el potente cohete que tiene que colocar en órbita los cinco grandes “ladrillos” que van a dar forma a la nueva residencial china en el espacio, que ha sido de nuevo bautizada Tiangong, que en español significa “palacio celestial”.

Va a tener capacidad para alojar de forma permanente a tres astronautas, que serán hasta seis durante el periodo de relevo de las tripulaciones. Sus estancias se prolongarán entre uno y tres meses, un tiempo que depende de las existencias de oxígeno, agua, suministros y repuestos y combustible que pueda almacenar. A pesar de que China mantiene en secreto sus lanzamientos espaciales hasta fechas muy próximas al día D, se vislumbra que el despegue será este verano.

El módulo central bautizado Tianhe (“armonía de los cielos”, en español) es la nave espacial de mayor tamaño que han desarrollado los ingenieros chinos
PHOTO/Xinhua Liang Xu - El módulo central bautizado Tianhe (“armonía de los cielos”, en español) es la nave espacial de mayor tamaño que han desarrollado los ingenieros chinos 
Más pequeña que la rusa Mir

Se sabe que será emplazada a una altura comprendida entre los 340 y 450 kilómetros, aunque lo más probable es que su órbita se sitúe a unas decenas de kilómetros por debajo de los 400 kilómetros, es decir, en un plano orbital inferior al que ahora ocupa la Estación Espacial Internacional, cinco veces de mayor tamaño. Su tamaño es incluso inferior al de la estación rusa Mir, que fue desorbitada en marzo de 2001 y sus restos se hundieron en el Pacifico Sur. 

Con un peso total de 66 toneladas y un volumen habitable es orden de los 110 metros cúbicos, la nueva vivienda va a contar con un mínimo de cuatro módulos cilíndricos presurizados para albergar a los astronautas. Sus arquitectos la han diseñado en forma algo parecido a la letra “T”, con dos módulos en la parte longitudinal y uno en cada extremo, que serán los laboratorios. 

El lanzador Larga Marcha 5B es el más potente de la familia de cohetes chinos, el único capaz de situar en órbita a algo menos de 400 kilómetros al módulo central Tianhe, de 22,5 toneladas
PHOTO/Xinhua - El lanzador Larga Marcha 5B es el más potente de la familia de cohetes chinos, el único capaz de situar en órbita a algo menos de 400 kilómetros al módulo central Tianhe, de 22,5 toneladas

Los ingenieros chinos han calculado que para montar el complejo orbital serán necesarios doce vuelos. El primero en situarse en órbita será el módulo central, al que seguirán capsulas tripuladas y de suministros para efectuar los ajustes necesarios para su mantenimiento en correcto funcionamiento. Con posterioridad se enviarán el resto de módulos.

El módulo central de la estación ha sido bautizado Tianhe, que en español significa “armonía de los cielos”. Con una masa al despegue de 22,5 toneladas, una longitud de 16,6 metros y un diámetro máximo de 4,2 metros es la nave espacial de mayor tamaño que han desarrollado los ingenieros chinos y solo puede transportarla al espacio el lanzador Larga Marcha 5B. Con un volumen de unos 50 metros cúbicos, su función es ser el centro de operaciones y control del complejo orbital y el principal espacio de vida de la tripulación. Cuenta con varios puertos de atraque para naves espaciales tripuladas y de transporte de abastecimientos y con una esclusa para la salida de astronautas y material al espacio exterior.

Detalle de los diferentes módulos del complejo orbital chino, con los paneles solares para generar energía y las capsulas tripuladas Zhenzhou y de carga Tianzhou acopladas a los puertos de amarre
PHOTO/CNSA - Detalle de los diferentes módulos del complejo orbital chino, con los paneles solares para generar energía y las capsulas tripuladas Zhenzhou y de carga Tianzhou acopladas a los puertos de amarre
Contará con varios laboratorios abiertos a la comunidad internacional

El primer módulo laboratorio se llama Wentian ‒”buscador de los cielos”‒ y se dedicará de manera prioritaria a experimentos científicos y tecnológicos. Dotado con una compuerta aislante, también servirá de refugio en caso de que se declare una emergencia que ponga en peligro la vida de sus ocupantes. El segundo laboratorio lleva el nombre de Mengtian ‒”soñador de los cielos”‒ y llevara a cabo funciones semejantes a Wentian. Pero está equipado con una cámara especial para permitir el acceso al exterior del complejo orbital y poder exponer instrumentos y ensayos a la acción de los rayos cósmicos. Un cuarto modulo llamado Xuntian ‒”crucero celestial”‒ estará unido al módulo central y dispondrá de un telescopio de observación de 2 metros para estudios astronómicos y físicos. A través de la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre, el gobierno de Pekín ha brindado a los países de la ONU la posibilidad de utilizar sus laboratorios para realizar investigaciones y ensayos con fines pacíficos.

China ha mantenido en órbita durante la pasada década dos pequeños laboratorios espaciales de un solo módulo y 8,6 toneladas. Llamados Tiangong 1 y 2, fueron lanzados en 2011 y 2016, respectivamente. Ambas se concibieron como los primeros pasos antes de atreverse a establecer un más amplio complejo espacial. Las dos ya se encuentran desorbitadas y destruidas tras ser visitadas por varios equipos de astronautas.

La imagen permite apreciar el gran tamaño del módulo central Tianhe, eje sobre el que se ensamblaran el resto de partes del puzle
PHOTO/CCTV - La imagen permite apreciar el gran tamaño del módulo central Tianhe, eje sobre el que se ensamblaran el resto de partes del puzle

China es la tercera gran potencia espacial mundial tras Estados Unidos y Rusia, pero la primera en lanzamientos anuales al espacio. A la par que la nación se ha vuelto más rica y poderosa, su programa espacial se ha acelerado como resultado de las multimillonarias inversiones gubernamentales. No obstante, el ensamblaje de la estación orbital acumula dos años de retraso, ya que las previsiones iniciales eran comenzar el montaje en 2018.