Yemen denuncia la transferencia de armas de Irán a los rebeldes hutíes a través de embarcaciones pesqueras

Continúa el conflicto bélico yemení con la participación intensa del régimen de los ayatolás
Un barco pesquero entrando en el puerto de la ciudad sureña de Adén, situada en la desembocadura del mar Rojo

AFP/KARIM SAHIB  -   Un barco pesquero entrando en el puerto de la ciudad sureña de Adén, situada en la desembocadura del mar Rojo

El Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente ha acusado a la República Islámica de Irán de utilizar buques pesqueros en aguas territoriales yemeníes como camuflaje y como cobertura para el contrabando de armas, misiles balísticos y drones de cara a surtir a la milicia hutí, grupo rebelde chií que trata de acabar con el Ejecutivo del país de Oriente Medio con el apoyo del régimen de los ayatolás. 

El Ejecutivo yemení ha lanzado este serio aviso; uno más sobre la intervención e injerencia persa en Yemen de cara a dar soporte a los insurgentes hutíes, que buscan socavar el Gobierno legítimo de Abd Rabbuh Mansur al-Hadi. 

Este conflicto marítimo se une a la denuncia sobre que pescadores iraníes llevan a cabo capturas ilegales en el archipiélago de Socotra, al sur del territorio de Yemen, y acosan a las tripulaciones locales.

Según diversas fuentes, decenas de barcos iraníes fueron detectados mientras cruzaban aguas yemeníes a unos 14,5 kilómetros al oeste de Socotra, en lo que significa la última de una serie de violaciones de los derechos de pesca. "Los buques iraníes pescan ilegalmente y violan continuamente las aguas yemeníes", dijo Fahd Kafayn, ministro de Pesca de Yemen, en la red social de Facebook. 

Una vista muestra la ciudad de Hadibu en la isla capital de Socotra
REUTERS/MOHAMED al-SAYAGHI - Una vista muestra la ciudad de Hadibu en la isla capital de Socotra

Yemen ha acusado durante mucho tiempo a los iraníes de propasarse en su actividad pesquera en aguas yemeníes, de hostigar a los pescadores locales y de transferir envíos de armas a los hutíes a través de esta actividad. 

Desde hace cinco años, con la caída de la Guardia Costera de Yemen durante los primeros días del levantamiento militar hutí en el país, el Gobierno reconocido internacionalmente ha estado pidiendo presión y apoyo global frente a los problemas marítimos padecidos en su seno. 

La guerra civil de Yemen continúa desde 2014, cuando los rebeldes hutíes tomaron la capital Saná a finales de ese año. A partir de ese momento, el Gobierno se tuvo que rearmar en la ciudad portuaria de Adén y otras provincias a la espera de la vital ayuda que otorgó la coalición árabe liderada por Arabia Saudí, integrada por países como Emiratos Árabes Unidos (EAU); una alianza cuyo sustento ha facilitado la recuperación de terreno por parte oficialista ante los insurgentes. En un episodio más de la eterna lucha entre el reino saudí, principal representante de la rama suní del islam, e Irán, estandarte de la contrapuesta vertiente chií.

En esta imagen publicada en la cuenta oficial de Twitter de la agencia de prensa saudí SPA, el martes 30 de septiembre de 2015, se ven armas confiscadas a bordo de un barco pesquero iraní con destino a Yemen
PHOTO/SAUDI PRESS AGENCY vía AP - En esta imagen publicada en la cuenta oficial de Twitter de la agencia de prensa saudí SPA, el martes 30 de septiembre de 2015, se ven armas confiscadas a bordo de un barco pesquero iraní con destino a Yemen

Por otro lado, los combates continuaron el lunes en Al-Bayda, Al-Dhale, Marib y Saná. Sobre estos, el Ministerio de Defensa de Yemen señaló que cinco elementos hutíes murieron y varios más resultaron heridos cuando las tropas del Ejército rechazaron un ataque al norte de la provincia sureña de Al-Dhale. 

El conflicto yemení se ha convertido en una jugada a tres bandas; a la confrontación entre el Gobierno de Yemen y los rebeldes hutíes se unió la disputa con los separatistas del Consejo Transicional Sureño (apoyados en parte por Emiratos hasta hace poco), quienes se han apoderado del sur de la nación tras levantarse contra el Gobierno de Al-Hadi porque entendían que la zona del sur estaba siendo olvidada en todos los aspectos por parte de la Administración central. 

Aidarous al-Zoubeidi, jefe del Consejo Transicional Sureño, hablando durante una entrevista con AFP en la ciudad sureña de Adén
AFP/SALEH AL-OBEIDI - Aidarous al-Zoubeidi, jefe del Consejo Transicional Sureño, hablando durante una entrevista con AFP en la ciudad sureña de Adén

En este escenario, se conoció recientemente un acuerdo “encubierto” en el que estarían implicados Turquía, Irán y Qatar junto con los Hermanos Musulmanes y los hutíes para “compartir áreas de influencia en Yemen”, según la información del medio The Arab Weekly. En el marco de este pacto, la milicia hutí, con el apoyo de Teherán, controlaría el norte del país “a cambio de apoyar las ambiciones de la Hermandad Musulmana de adquirir las regiones del sur”, donde contaría con el apoyo turco y qatarí.

En esta línea, Ankara se ha enfrascado en un conflicto con Abu Dhabi por el archipiélago yemení de Socotra, un enclave geoestratégico al sur de Yemen que está considerado como zona de entrada propicia para cualquier invasión del país. Turquía quiere mantener la influencia de la Hermandad en dicho territorio, lo que le permitiría un acceso rápido al resto de Yemen; mientras que EAU busca proteger al archipiélago de las ambiciones turcas y, para ello, lo ha sometido a su “plena soberanía”, según ha informado recientemente un funcionario del Gobierno yemení, quien también ha acusado al país del Golfo de “intentar separar la provincia de Yemen y establecer bases militares en el próximo periodo con el pretexto de protegerla de Turquía y Qatar”.

Según ha informado Middle East Monitor, el partido Al-Islah (próximo a los Hermanos Musulmanes) está buscando establecer una alianza militar con Turquía mediante el envío de combatientes de su formación al bando turco en la guerra civil de Libia, en medio de los crecientes informes de una posible futura intervención turca en Yemen, en particular contra las milicias respaldadas por Emiratos Árabes Unidos.

Los seguidores hutíes agitan sus armas durante una reunión en Saná, Yemen, el 6 de julio de 2020
PHOTO/REUTERS - Los seguidores hutíes agitan sus armas durante una reunión en Saná, Yemen, el 6 de julio de 2020

Ahora se está desafiando a la coalición árabe liderada por Arabia Saudí en Yemen con financiación de Qatar, país enfrentado a la alianza árabe de Arabia Saudí, Emiratos, Bahréin y Egipto, que impusieron en 2017 un bloqueo político y económico sobre la monarquía del Golfo tras acusarla de apoyar el terrorismo transfronterizo. Este embargo supuso un gran golpe financiero para la nación dirigida por el emir Tamim bin Hamad al-Thani, que buscó otros socios en el plano internacional para reforzar su posición económica, encontrando la actual asociación con Turquía e Irán. 

En su intento de minar la coalición que lucha contra la insurgencia hutí, Ankara utiliza a un desertor del Ejecutivo de Yemen, el exministro de Transporte Saleh al-Jabwani, y a los Hermanos Musulmanes, organización muy vinculada con Qatar y que es considerada terrorista por varios países occidentales, como EEUU. 

Entre los planes turcos se encuentra la intención de conquistar la provincia suroriental de Shabwa, rica en petróleo, donde la Hermandad Musulmana perdió el apoyo que tenía por completo. El centro de reclutamiento de Al-Jabwani establecido en Ataq, la capital de Shabwa, ha atraído hasta ahora a centenares de combatientes con la promesa de un salario y armas de contrabando pagadas por Qatar, como recogió el medio Noticias de Israel. Además, se espera separar a los desertores de la coalición en otras provincias también.

El presidente de Yemen, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi
AFP/NATALIA KOLESNIKOVA - El presidente de Yemen, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi

Yemen es la puerta contigua al rival saudí y es muy interesante para el binomio de Qatar y Turquía de cara a ganar posiciones en este país vecino del Reino. Algo que supondría un contratiempo serio para los saudíes y sus socios. 

Prosigue de esta forma un conflicto bélico en Yemen que está empeorando una situación que ya fue catalogada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como la mayor catástrofe humanitaria del mundo. Situación agravada por la actual crisis sanitaria de la COVID-19 que es una amenaza para el país yemení, al igual que para todo el mundo; una lacra que ha dejado ya 345 muertos y cerca de 1.300 casos diagnosticados en el país de la península arábiga.