Yemen pide ayuda a la ONU para evitar una catástrofe medioambiental en el Mar Rojo

El país del Golfo ha instado al Consejo de Seguridad a intervenir para evitar que un petrolero derrame más de un millón de barriles de crudo
Un petrolero amenaza con explotar o derramar más de un millón de barriles de petróleo en el Mar Rojo

PHOTO / AFP  -   Un petrolero amenaza con explotar o derramar más de un millón de barriles de petróleo en el Mar Rojo

El Gobierno de Yemen ha instado al Consejo de Seguridad de la ONU a intervenir para evitar que el petrolero denominado FSO Safer—un barco amarrado a 7 kilómetros de la costa del país desde 1988 y abandonado en el Mar Rojo -- derrame más de un millón de barriles de crudo. El buque cayó en manos de las milicias hutíes en marzo de 2015, cuando estas se hicieron con el control de la costa alrededor de la zona portuaria de Hodeidah.

El ministro de Asuntos Exteriores yemení Mohamed al Hadhrami ha alertado de que una fuga en este barco podría provocar “uno de los mayores desastres ambientales de la región y del mundo”. El director de la compañía petrolera gubernamental en Hodeidah, ha seguido esta misma línea alegando que un derrame de petróleo del Safer “sería más destructivo para el medio ambiente que el daño causado por el petrolero Exxon Valdez en Alaska en 1989”, según la información recogida por el digital Arab News. “Un desastre ambiental inminente espera a los países del Mar Rojo si el petrolero Safer es destruido”, ha señalado. 

El embajador de Reino Unido en el país del Golfo también ha advertido de una posible catástrofe, de acuerdo con el periódico Arab News. “La amenaza para el medio ambiente en el Mar Rojo es enorme, y afectará a todos los países que comparten esta costa. Necesitamos urgentemente permitir que los expertos de la ONU suban a bordo de la embarcación, evalúen su estado y tomen las medidas necesarias para asegurar el barco y evitar que el petróleo se filtre”, ha asegurado. 

Personal de seguridad con mascarillas en Sanaa, Yemen, el 6 de mayo de 2020
REUTERS/KHALED ABDULLAH - Personal de seguridad con mascarillas en Sanaa, Yemen, el 6 de mayo de 2020

Mientras tanto, una red de activistas y políticos yemeníes han decidido iniciar una campaña informativa para llamar la atención de la comunidad internacional y evitar que se produzca este desastre. Mohammed al Omada, jefe de la red yemení por los Derechos y las Libertades, ha alertado de que los hutíes están usando el buque “para chantajear al gobierno legítimo para que ofrezca concesiones en las conversaciones de paz mediadas por el enviado de las Naciones Unidas en Yemen”. “Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que tome medidas rápidas y urgentes para evitar que se produzca esta grave catástrofe medioambiental”, ha puntualizado en declaraciones recogidas por el periódico mencionado anteriormente. 

De acuerdo con la ONG Observatorio de Conflicto y Medioambiente, el petrolero – un buque de casco único construido en Japón en 1976 y vendido a la empresa Safer Exploration & Production Operations Company (SEPOC) quien lo puso en funcionamiento en 1988 – cuenta con un buque cisterna que permite a los barcos amarrar en alta mar y “transferir el petróleo extraído y procesado de las operaciones de la SEPOC en el yacimiento petrolífero de Marib, en el centro del Yemen”. 

El buque, que tiene 360 metros de largo y 70 metros de ancho y capacidad para almacenar unos tres millones de barriles de crudo, está conectado con el oleoducto Marib-Ras Isa – una de las principales rutas de exportación de crudo del país del Golfo -- capaz de transportar, en condiciones normales de funcionamiento, hasta 200.000 barriles diarios. 

Yemen está viviendo una de las crisis humanitarias más graves del mundo. El conflicto que asola al país y que enfrenta al Gobierno liderado por Abdo Rabbu Mansur Hadi, apoyado por Arabía Saudí y a los rebeldes hutíes, que cuentan con el respaldo de Irán han llevado a esta región al borde del precipicio. Naciones Unidas ha intentado enviar técnicos para verificar el estado del barco y conseguir sacar el petróleo, pero los hutíes han impedido el acceso. 

Mientras tanto son cada vez más las voces críticas que advierten sobre el peligro de este buque. En su misiva a la ONU, Al Hadrami recordó el accidente que tuvo lugar el 27 de mayo en el que se encontró una filtración de agua en la sala de motores, lo que podría provocar el hundimiento o incluso una grave explosión en la embarcación. En respuesta, los hutíes culparon a Estados Unidos y Arabia Saudí y su alianza “por no permitir la venta del crudo almacenado”, alegando que ellos no eran responsables de “ninguna fuga en el barco” y que comparten la preocupación por el estado de este buque. 

Yemen es un país frágil y fragmentado cuya economía está colapsada desde hace más de cinco años. Antes de que se recrudeciesen los combates, este país dependía hasta en un 90% de las importaciones. Sin embargo, las partes del conflicto han destruido cientos de infraestructuras civiles y han provocado que más de 20 millones de yemeníes se encuentren en situación de inseguridad alimentaria y desnutrición. 

Un rebelde hutí, que forma parte de una iniciativa dirigida por la comunidad para prevenir la propagación del coronavirus, en Sanaa, Yemen, el 14 de mayo de 2020
AFP/MOHAMMED HUWAIS - Un rebelde hutí, que forma parte de una iniciativa dirigida por la comunidad para prevenir la propagación del coronavirus, en Sanaa, Yemen, el 14 de mayo de 2020

Este anuncio se ha producido después de que la coalición liderada por Arabia Saudí informase de la intercepción de cuatro drones lanzados por los hutíes contra territorio saudí, tres de ellos antes de salir de espacio yemení. “Las fuerzas de la coalición tomarán e implementarán todas las medidas necesarias para proteger objetivos civiles de acuerdo a la Ley Humanitaria Internacional”, indicó el portavoz del Ministerio de Defensa saudí, según la agencia de noticias EFE. 

Tras más de cinco años de guerra, las partes involucradas en el conflicto de Yemen se enfrentan a una dura disyuntiva: aceptar un alto el fuego y hacer frente a la inestabilidad provocada por la pandemia del coronavirus o continuar con la violencia que caracteriza a este conflicto; una guerra que ha acabado con la vida de más de 112.000 personas y obligado a otros 24 millones a depender de asistencia humanitaria para sobrevivir. Las vulnerabilidades existentes antes de la guerra han causado graves daños a la infraestructura sanitaria del país. En estos momentos, solo la mitad de los centros de salud están funcionando a pleno rendimiento, a pesar de sufrir una grave escasez de equipo, suministros y personal.