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Opinion

El riesgo nuclear global en la actualidad: una perspectiva española

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El mundo está asistiendo a un momento de deconstrucción del orden nuclear global. El régimen de no proliferación vigente desde que entrara en vigor el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares de 1968, piedra angular en legislación internacional sobre la mayor arma de destrucción masiva, ha sido testigo de fuertes cambios, deterioros y falta de entendimiento entre las grandes potencias nucleares del momento.

Este documento analiza los diferentes retos, amenazas y desafíos que influyen en la actual tensión nuclear y la vuelta a la competencia global en las relaciones internacionales en torno a la proliferación del arma nuclear. Este análisis se ha realizado desde una perspectiva española, un punto de vista relativamente poco tratado en escuelas o centros de investigación nacionales que podría arrojar algo de luz para la comprensión general sobre los actuales riesgos. 

Introducción

Desde que el arma nuclear fuera desarrollada con éxito en el marco de los planes y programas militares de algunas de las principales potencias del mundo, su uso o la amenaza de usarla ha traído consigo una fuente incesante de conflictos, dilemas y tensiones diplomáticas por una gran variedad de motivaciones e intereses contrapuestos. 

El mundo asiste en la actualidad a un momento de deconstrucción del orden internacional y profunda transformación geopolítica, donde los actores a todos los niveles están siendo testigos de una menor gestión y capacidad de control de armamentos nucleares. Las actuales potencias nucleares están dinamitando los esfuerzos por conseguir un progresivo desarme, cuyas hostilidades y parálisis en la búsqueda de la distensión a nivel diplomático albergan consecuencias altamente negativas tanto para los Estados nucleares como para el resto de países desnuclearizados que componen el ecosistema internacional vigente.

Breve contextualización

Desde los años 1960, los dos hegemones globales del orden bipolar, Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, a raíz de un largo historial de tensiones nucleares, se comprometieron a buscar una progresiva desescalada de sus respectivos armamentos a través de mecanismos regulatorios bilaterales. Sin embargo, mientras ambas potencias negociaban los términos y condiciones de los desmantelamientos de sus respectivos arsenales, otros países entraban en el selectivo club nuclear.

Actuando como dique de contención para el progreso de futuros programas militares, en 1970 entró en vigor el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP). Los tres pilares fundamentales del TNP se basaban en la no transferencia de tecnología a otros países por parte de las potencias nucleares, el compromiso de no adquirir armas nucleares por parte de los que no las poseían, y un uso pacífico de la energía nuclear.

El TNP contemplaba asimismo el progresivo desarme de aquellos países que estuvieran en posesión del arma nuclear con anterioridad al 1 de enero de 1967 y, por tanto, con su derecho de posesión: Estados Unidos, la Unión Soviética, Francia, Reino Unido y China1

Estos Estados se comprometían a no acceder a este arma, promover el progresivo desmantelamiento y hacer un uso pacífico de la energía nuclear concertado a través de acuerdos de salvaguardias amplias, el sistema de verificación del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) en connivencia con lo establecido en el TNP. 

No obstante, posteriormente otras potencias testaron con éxito sus respectivos programas nucleares: Pakistán (1998), India (1974) y Corea del Norte (2006), los cuales han tomado caminos diversos con relación al TNP. Por su parte, la decisión de Israel de establecer una doctrina de opacidad en la cuestión nuclear evita que este documento la declare un Estado nuclearizado más. 

Por tanto, y a pesar de que este tratado es hoy en día la piedra angular sobre la cual se rigen la mayor parte de los esfuerzos en las cuestiones sobre la no proliferación nuclear, con 191 países adheridos, existen algunos elementos que limitan el ámbito de su aplicación, contribuyendo a que el régimen actual de no proliferación capitalizado por el TNP se encuentre en una compleja disyuntiva.

Principales desafíos al marco regulatorio internacional en las cuestiones de no proliferación

El primer factor es el freno en los avances para universalizar el alcance de este tratado2. Por su parte, Pakistán e India no son Estados signatarios del tratado, mientras que Corea del Norte lo abandonó en el año 20033. Con respecto a otros mecanismos de legislación nuclear que complementan el marco regulatorio entre las dos principales potencias nucleares, Rusia y Estados Unidos, existe asimismo un deterioro o extinción de estos, especialmente el abandono estadounidense del Tratado sobre Misiles Antibalísticos (tratado ABM, por sus siglas en inglés) hace casi dos décadas o la extinción del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (tratado INF por sus siglas en inglés) en 20194. La conferencia de revisión del TNP, prevista para el año 2021, tampoco parece tener mejor porvenir que el resto, y otros mecanismos que influyen en el régimen de no proliferación como el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (TPCEN) aún no han podido entrar en vigor. 

En segundo lugar, a la actual realidad nuclear se le suma el factor revisionista: una lógica de ciertos países que usan la baza nuclear como instrumento de presión y poder para perseguir sus intereses y revertir el orden internacional. El caso de Corea del Norte es el escenario más llamativo, trabajando en su programa de misiles balísticos como herramienta de extorsión frente a sus adversarios. India y Pakistán, por su parte, han usado similarmente sus programas nucleares como herramienta de disuasión mutua, mientras que Israel acusa a Irán de explorar su propio programa militar, acusación que el último desmiente5

El tercer elemento de tensión nuclear es la reconfiguración del marco que regula el actual régimen de no proliferación. El TNP ha asistido a la irrupción de foros, plataformas y mecanismos que buscan el desmantelamiento completo de las armas nucleares, quebrando el statu quo existente en la configuración jurídica internacional. El Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), tras la ratificación número 50, ha entrado en vigor en enero de 2021. Sin embargo, los países nucleares no han ratificado el tratado, por lo que no resulta vinculante para ellos. Tampoco lo han ratificado los miembros de la UE (con la excepción de Austria), pues les impediría conocer ciertos planes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) con relación a las armas nucleares, y el TPAN no aporta nuevas obligaciones más allá de las reconocidas y cumplidas a través del TNP6. Por otro lado, que sea una iniciativa de países no nucleares aleja las negociaciones de las potencias nucleares sobre reducir progresivamente sus arsenales nucleares y balísticos en función de su percepción del riesgo e inutiliza los progresos negociadores al margen de este mecanismo. De hecho, la reducción de armamento nuclear implica una irrupción en la fabricación de los arsenales e inhabilitar parte de los existentes, evitando así una posterior proliferación, mientras que el desarme nuclear contempla una eventual eliminación completa, algo que en la práctica resulta inviable de implementar. Por tanto, el TPAN ha terminado por ser un tratado con un camino empedrado de buenas intenciones, pero inoperante, al mezclar cuestiones muy diferentes entre ellas como son la no proliferación, el desarme y la reducción de armamentos. 

En vista de estos tres factores se entiende que existen brechas de confianza entre los Estados nucleares, así como entre los Estados nucleares y el resto de Estados no nuclearizados. A ello hay que añadirle los posibles futuros miembros del club nuclear, como Irán, o aquellos otros que lo exploran activamente, como Corea del Norte. 

Por lo anterior, es deducible pensar que el desarme internacional sea en realidad una quimera. Los países poseen el arma nuclear por razones ligadas a su seguridad, y la disminución de la proliferación se ha tratado de consensuar de forma gradual y unilateral a merced de la voluntad de los Estados. En vista de los recientes obstáculos en torno al TNP, conseguir avances bajo el amparo de este marco a nivel global se convierte en el principal desafío en el sistema legal de la no proliferación nuclear.

Riesgos asociados al régimen actual de no proliferación: un replanteamiento nuclear en las actuales relaciones internacionales

En un contexto con un equilibrio de poderes bastante cambiante y dinámico, resulta necesario evaluar los desafíos por parte de los principales actores involucrados en la toma de decisiones que afectan a la proliferación nuclear en el mundo.

El Grupo de los P5 (+1)

El Grupo de los P5 responde a los cinco Estados nucleares que cuentan con poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, países que junto a la UE unieron sus fuerzas diplomáticas frente a Irán en el año 2006 en vista del creciente desarrollo de su programa nuclear. 

Principalmente, la pertenencia a la alianza militar de la OTAN por parte de Estados Unidos, Francia y Reino Unido, que también se reconoce como una alianza nuclear, hace que estos países no se comprendan como una amenaza directa al régimen de no proliferación desde una perspectiva española.

Sin embargo, si desglosamos el análisis de riesgos en nuestro vecindario regional, lo cierto es que el teatro europeo no queda fuera de las discrepancias y tensiones políticas. En el caso de la Unión Europea (UE), existen limitaciones en cuanto a margen de maniobra al no disponer de una estrategia nuclear institucionalizada en lo que respecta a su postura diplomática frente a otros actores nucleares, demostrado especialmente en el caso de Irán. A nivel interno, el continente es un escenario constante de presiones en torno a esta cuestión: Francia, el único miembro nuclearizado y con capacidades nucleares propias destinadas a la seguridad colectiva del continente, es un firme defensor de la conocida Autonomía Estratégica y de una disuasión nuclear europea que otros Estados miembros se encuentran reticentes a abordar7. Esta falta de unidad interna en la cultura estratégica europea implica que, ante una mayor escalada de hostilidades con otros actores en el tablero político nuclear, se puedan incrementar las discrepancias en el seno de la UE sobre cómo actuar y sobre hasta qué punto depender del ámbito de actuación de la OTAN, terminando por relegar a la UE a un actor poco decisivo en el panorama actual. 

Otro de los retos lo presenta la otra potencia nuclear en Europa Occidental, Reino Unido, que ha anunciado recientemente ampliar su techo nuclear en un 40 % y reducir la transparencia de sus capacidades reales, evidenciando que se está recalculando su actual doctrina. Este replanteamiento estratégico en la era post-Brexit indica una mayor coordinación con su socio estadounidense, asignando sus fuerzas a las de la OTAN —a diferencia de las francesas—, pero también una opacidad británica fruto de un orden nuclear todavía más caótico e impredecible que trae como consecuencia que la capacidad de respuesta europea frente a un actor hostil está menos cohesionada que décadas atrás8. Similarmente, ciertos países no nucleares cuentan con armas nucleares estadounidenses asentadas en sus territorios, como es el caso de Alemania9, Bélgica o Turquía, con aeronaves de doble capacidad en el marco de la estrategia de disuasión nuclear de la OTAN10, por lo que Europa Occidental se presenta como un espacio con dos únicos actores nucleares, pero con una gran base nuclear asentada entre las dos potencias nucleares más fuertes del momento.

El orden nuclear desde la perspectiva europea no vive su mayor apogeo actualmente. Parte de la UE se cuestiona relegar su seguridad a su socio trasatlántico, pero no consigue unificar una postura firme y sólida tanto a nivel doméstico sobre cómo responder a los replanteamientos estratégicos en el interior del continente como a nivel externo sobre el curso de acción en lo que concierne a los programas nucleares de aplicación militar. Por ello, se encuentran recalculando su plan de acción frente a los retos y desafíos que están y los que quedan por venir en la arquitectura de la no proliferación. Que su decisión llegue al ritmo de los acontecimientos es ya otra cuestión que escapa al ámbito del presente documento. 

Por parte de Estados Unidos, su última Postura Nuclear de 2018 bajo la administración Trump tomó unos tintes más asertivos y se optó por rechazar la posible incorporación de la doctrina de «no usar primero» (no first use policy), contemplando así el uso de la opción nuclear en amenazas no nucleares11. La no renovación de su Postura Nuclear, asimismo, supone abrir nuevos frentes en la escalada de tensiones, algo que de momento se ha visto menguado tras la renovación del tratado NEW START entre Moscú y Washington por cinco años más en enero de 2021. 

Para entender la estrategia estadounidense, es necesario poner el foco en su posición actual. Estados Unidos desea incluir a China en el control de su capacidad nuclear para contener el modernizado programa militar del gigante asiático y que las relaciones entre las principales potencias rivales queden supeditadas a un equilibrio de poderes para preservar el statu quo. Sin embargo, Rusia no contempla a su homólogo asiático como una principal amenaza a sus intereses en la esfera nuclear (por el momento solo es potencial). La estrategia nuclear rusa, por el contrario, busca mermar la hegemonía regional americana en la zona Asia-Pacífico manteniéndose al margen de la incorporación china en las negociaciones sobre el control de armamento, mientras que Pekín busca estar a la altura tanto de Washington como de Moscú.

En el caso de la Federación Rusa, el arma nuclear ha constituido su principal método de disuasión en la rivalidad que mantiene con Estados Unidos desde la Guerra Fría. En la actualidad, su principal amenaza al oeste la presentan los lanzadores MK-41 en construcción en Rumania y Polonia12, que además no cuentan con regulación internacional actualmente por la extinción del tratado INF. En el flanco sur y este, aunque sin ser confirmado públicamente por Moscú, la modernización de armamento nuclear de China, India e Irán supone similarmente una amenaza percibida en la evaluación de riesgos acorde a la visión rusa. Por ello, en 2020, Rusia publicó su estrategia nuclear por primera vez en la historia, centrada en las doctrinas de disuasión y contención nuclear13. Dicha postura sigue el pensamiento político de Primakov y su rechazo a la unipolaridad de Estados Unidos, a la que en su lugar la sustituye por una multipolaridad que ejercería sistémicamente un rol de control y contrapeso y mantendría contenida la amenaza tanto de aliados coyunturales como de rivales históricos. Así, extendiendo la capacidad disuasoria también a otros países como Reino Unido o Francia, Rusia tiene su armamento modernizado desde 2018, año en el que el Tratado New START le obligaba a ajustar su techo de armamentos estratégicos a las 1500 armas14

El caso de la República Popular China (RPC) es similar al ruso, pues su programa nuclear gira en torno a una doctrina de disuasión frente al desafío estadounidense en el mar de la China meridional, convirtiendo este espacio en el teatro de operaciones en caso de una eventual escalada de tensiones. Sin embargo, los frentes abiertos de Pekín no responden únicamente al desafío regional norteamericano en Asia Pacífico, pues también existen otros rivales como India y la disputa territorial mutua en la zona del Himalaya, lo cual supondría incluso un teatro de operaciones adicional en la dimensión nuclear15

De hecho, esta pugna geopolítica con India, así como la guerra comercial y tecnológica con Washington, están promoviendo una postura más asertiva del gigante asiático, por lo que su líder enfatiza la necesidad de establecer una «disuasión de alto nivel estratégico» que potenciaría las innovaciones tecnológicas en el músculo militar chino16. Previsiblemente China continuará desarrollando su industria nuclear militar en los años venideros, al margen de los tratados bilaterales entre Estados Unidos y Rusia, con una ausencia de negociación entre las grandes potencias que comprende consecuencias negativas en el terreno de seguridad por la percepción de hostilidad e inseguridad generalizadas y diplomático por la falta de entendimiento y desconfianza mutuas. 

Su documento más reciente del año 2019 titulado La Defensa Nacional de China en la Nueva Era (el Libro Blanco), reafirmaba la postura de China sobre su doctrina de «no usar primero» la opción nuclear bajo cualquier circunstancia, así como contra cualquier Estado no nuclear17. Sin embargo, los misiles que la RPC tenía desmantelados se están alojando en silos18, por lo que se abre la posibilidad de que se plantee implementar el método launch on warning19. La dotación de submarinos con capacidades nuclear y el desarrollo de un modelo de bombardero estratégico, además, son avances en un programa nuclear militar del que antes no disponía, en un escenario revisionista que vaticina un cambio de actitud chino bastante alarmante para el ambiente de hostilidad nuclear actual. Los cambios de enfoque y reorientaciones en las conversaciones sinoestadounidenses muestran una frágil capacidad de entendimiento mutuo, manifestado recientemente en la reunión bilateral en Alaska, donde se emplearon inesperadamente términos poco diplomáticos no solo por la parte estadounidense sino también por la china20. Este hecho vaticina un comportamiento más agresivo y desafiante de esta última potencia, quien está poniendo gran énfasis en mostrar que las reglas del tablero global ya no están alineadas con las que exige Occidente.

India y Pakistán

El contexto subregional de actual tensión entre Pakistán e India constituye uno de los principales retos al régimen de no proliferación nuclear, por su alta volatilidad y su carácter imprevisible21. Los dos tienen armas nucleares de facto, así como un largo historial de proliferación de materiales fisibles de aplicación militar, y ninguno de ellos es firmante del TNP, por lo que el desarrollo nuclear ha sido rápido y eficaz y con relativo beneplácito por parte de la comunidad internacional durante los últimos años22

Ambos países se encuentran en una situación de mutua desconfianza y girando en torno a un dilema de seguridad perpetuo23. Aunque la fórmula disuasoria ha sido históricamente frágil pero efectiva entre ambas potencias, un aumento de la tensión en torno a sus disputas territoriales en torno a la región de Cachemira pone en riesgo constante la seguridad regional del subcontinente asiático. La lógica pakistaní es esencialmente agresiva hacia la India24, sin consideración alguna de la doctrina de no usar primero, mientras que India ha favorecido la proliferación de su arsenal nuclear estratégico por considerar la amenaza a su territorio desde una perspectiva más amplia, englobando tanto a Pakistán como a otros países de su alrededor, particularmente a China. 

Pakistán ha desarrollado un programa de misiles tácticos con capacidades nucleares tan potente como exponencialmente continuado, con buena parte de la sociedad pakistaní apoyando su programa nuclear, en un ecosistema de continua disputa por el poder entre el brazo militar y la rama civil que hace que los cálculos políticos estén sujetos a una volatilidad preocupante y dependiente de las circunstancias. Su involucración en el pasado en transferencia de conocimientos y material nuclear a grupos terroristas añade todavía un mayor reto al contexto pakistaní, con serias dificultades a la hora de prevenir la radicalización islamista dentro de los poderes del Estado en la era post Zia-ul Haq25.

Corea del Norte

Para Corea del Norte, la baza nuclear sirve como garantía final de su propia existencia, no solo de su integridad territorial sino para la supervivencia última del actual tipo de régimen bajo la dinastía Kim26. Los objetivos perseguidos por la vía nuclear han buscado desde sus orígenes en los años 1950 conseguir la autosuficiencia nacional y poseer el arma nuclear como herramienta de disuasión frente a cualquier amenaza externa. Esta lógica esencialista, en su perspectiva más amplia, es considerada actualmente la mayor amenaza para la arquitectura global del régimen de no proliferación por su nivel de hermetismo y falta de transparencia27

Como la mayor parte de sus capacidades militares, la cantidad de arsenal nuclear y balístico del país asiático es considerado para el régimen secreto de Estado y no se puede determinar con certeza su capacidad nuclear. A esta falta de transparencia se le suma además el factor diplomático con el resto de la comunidad internacional. Las tensiones derivadas de los ensayos nucleares y de lanzamiento de misiles balísticos desde 2006 han provocado en numerosas ocasiones la preocupación e indignación de la comunidad internacional, quien a través del Consejo de Seguridad de la ONU ha impuesto sanciones en 2009 (la Resolución 1874) y en 2016 (las Resoluciones 2270, 2321 y 2375) para tratar de dinamitar unos ensayos cada vez más avanzados28

Uno de los países más afectados por la proliferación unilateral norcoreana al margen del orden internacional vigente es Estados Unidos, cuyos intereses en la región asiática se exponen a la demostración de riesgo balístico norcoreano de penetrar en el sistema de defensa antimisiles estadounidense establecido en Corea del Sur y en la base militar de Guam. Con la administración Trump, el desafío nuclear norcoreano sufrió un proceso de relativo alivio culminando en la declaración de Panmunjom y la Cumbre de Singapur entre Kim Yong Un y Donald Trump en 2018, así como a la relativa ausencia de condena o aquiescencia del presidente estadounidense a los ensayos balísticos norcoreanos29

Sin embargo, la actual administración Biden se encuentra inmersa en una confrontación directa   con   Pyongyang   debido   a   la   presencia   de   capacidades   nucleares estadounidenses en la región de Asia-Pacífico, así como por el estrecho canal de colaboración y despliegue de maniobras militares conjuntas con Corea del Sur y Japón30.

La amenaza más tácita la representa el deseo norcoreano de culminar su proyecto Hwasong-15, el misil balístico intercontinental con un alcance de hasta 13 000 km que llegaría casi a cualquier rincón del planeta31. Sin embargo, en términos prácticos, cualquier fracaso en la futura negociación bilateral entre Estados Unidos y Corea del Norte que pudiera resultar en nuevas sanciones comerciales al país asiático terminaría por usarse como herramienta de legitimación de esta imparable proliferación nuclear y balística, poniendo en grave aprieto a la estabilidad internacional, a la postura china a la hora de condenar las actuaciones norcoreanas y al aumento de las hostilidades nucleares que acabaran por traducirse en un deterioro de las conferencias sobre la renovación de tratados clave como el TNP.

Israel

La doctrina nuclear israelí, similar al caso norcoreano, ha estado ligada a una lógica esencialmente defensiva para asegurar su propia supervivencia en la región de Oriente Próximo, pero no se puede determinar con certeza las capacidades reales sobre su programa nuclear. Los incesantes conflictos y guerras con sus rivales regionales han justificado la búsqueda de su propio proyecto desde que el Estado fuera creado en 1948 y constituye la razón por la que hasta la actualidad sea reticente a adherirse al TNP32. Desde 1967, Israel ya contaba con el material suficiente para demostrar su músculo nuclear, pero trató de evitar ser el primer Estado en hacer una demostración de poder en Oriente Próximo y pasó de una postura de ambigüedad nuclear calculada a una doctrina de opacidad, también conocida como Postura Amimut33.

Desde principios de los 1980, sus cálculos cambiaron, lanzando una nueva postura nuclear conocida como Doctrina Begin que buscaba dinamitar cualquier intento de desarrollo de capacidades nucleares militares por parte de actores hostiles contra Israel34. De hecho, ampararon su ofensiva contra instalaciones nucleares sirias en 2007 bajo esta doctrina, y el temor de la comunidad internacional desde entonces se ha condicionado en que Israel pretenda reproducir este movimiento contra Irán, país que viene explorando su fuerza nuclear desde antes de la Revolución Islámica de 1979. 

La llegada de Trump a la Casa Blanca en 2017 supuso un alivio para Israel, pues el dirigente republicano contemplaba en su programa electoral abandonar el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) con Irán, por lo que la relación con la actual administración estadounidense se augura más compleja por la predisposición de este último a retomar las negociaciones con Teherán.

Irán

El caso iraní constituye otro de los retos actuales para la credibilidad del régimen de no proliferación nuclear35. La retirada estadounidense del PAIC entre Teherán y los P5+1 en 2018 provocó una nueva brecha en las negociaciones sobre la interrupción de los programas nucleares militares del país iraní, el cual todavía no ha demostrado con éxito la posesión del arma nuclear. Este escenario comprendía no solo serios desafíos en cuanto a su incremento exponencial de enriquecimiento de uranio, sino también a un posible aumento de la escalada de tensiones con su vecina Israel que terminara por provocar una nueva carrera nuclear en Oriente Próximo y el Mediterráneo Oriental36

El asesinato en octubre de 2020 de Mohsen Fajrizadeh, jefe del programa nuclear iraní y cuya autoría los iraníes atribuyen a Israel, ha complicado la actual situación37. En el ámbito de la ciberseguridad, además, se han planteado nuevas fórmulas de sabotajes cibernéticos a programas nucleares como el sucedido a Irán en 2010 a través del virus informático Stuxnet, cuya autoría nunca fue oficialmente atribuida pero también se apuntó a Israel y a Estados Unidos como colaboradores del ataque38. Esta y otras formas de amenazas cibernéticas en la guerra híbrida que mantienen Irán e Israel están, desde una perspectiva regional, contribuyendo a una mayor escalada de tensiones y conflictos. 

Lo anterior muestra cómo los conflictos y tensiones regionales entre países proliferantes se erigen como potenciadores del riesgo en la arquitectura global del régimen de no proliferación. Además de las consecuencias para la economía, la estabilidad o la seguridad globales, también se valora el componente multiplicador: en el supuesto de conflicto nuclear entre India y Pakistán podrían interferir otros Estados (como China) y crear un efecto multiplicador. Similar preocupación se da en un enfrentamiento entre Israel e Irán, o entre Estados Unidos y China. Un eventual rearme nuclear internacional debido a la falta de entendimiento general por cuestiones territoriales, ideológicas o geopolíticas podría suponer en última instancia presiones y creación de alianzas, bandos y coaliciones, precipitando a los países involucrados y no involucrados a entrar en un nuevo conflicto mundial.

Conclusiones

Las profundas transformaciones geopolíticas a nivel global en relación con las armas de destrucción masiva suponen un grave desafío para la arquitectura global del régimen de no proliferación. Tras conocer la actual realidad nuclear se puede concluir que existe un desafío nuclear en aumento, interrelacionado y altamente disruptivo desde la perspectiva española. 

Se han identificado tres potenciadores del riesgo que han llevado a la actual falta de entendimiento mundial en las cuestiones de no proliferación: el factor de estancamiento en la universalidad del TNP, el elemento revisionista como contrapeso al statu quo y el carácter protagonista de los Estados no nucleares en el progresivo proceso de desarme nuclear. Estos tres elementos de intereses contrapuestos —y la mayor parte del tiempo excluyentes— provocan que la proliferación vuelva a imperar en los cálculos políticos de los Estados nucleares. Estos países, a su vez, están tensando unas relaciones internacionales que difícilmente pueden tener un buen porvenir a largo plazo, por lo que las dinámicas internacionales que persiguen la distensión nuclear mundial se mantienen, hoy en día, lejanas.

Ana Aguilera, Investigadora junior en el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo @Ana_AguiIera 

Referencias:

1 OIEA. El Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares, 1968, p. 6. Disponible en: https://www.iaea.org/sites/default/files/publications/documents/infcircs/1970/infcirc140_sp.pdf 

2 GARCÍA, María del Mar et al. “La no proliferación y el control de armamentos nucleares en la encrucijada”, Cuaderno de Estrategia 205. Ministerio de Defensa, 2020, p. 229. 

3 Ídem, p. 228. 

4 CASTRO, José Ignacio. El tratado New START: contener al elefante negro. Documento de Análisis IEEE 02/2021, 2021, p. 3. 

5 FEDERMAN, Josef. “On Holocaust Day, Netanyahu issues warning about Iran”, AP News, 2021. Disponible en: https://apnews.com/article/israel-iran-iran-nuclear-nuclear-weapons-coronavirus-pandemic- 9d16f68453b340d06cf21c210da3c868 

6 Entrevista al Cnel. José Ignacio Castro Torres, analista del IEEE. Madrid, abril 2021. 

7 “Speech of the President of the Republic on the Defense and Deterrence Strategy”, Official Website of the President of France, 2020. Disponible en: https://www.elysee.fr/en/emmanuel- macron/2020/02/07/speech-of-the-president-of-the-republic-on-the-defense-and-deterrence-strategy 

8 “New UK Defense Strategy A Troubling Step Back on Nuclear Policy”, Arms Control Association, 2021. Disponible en: https://www.armscontrol.org/pressroom/2021-03/new-uk-defense-strategy-troubling-step- back-nuclear-policy 

9 En 2020 hubo un debate en Alemania sobre la posibilidad de sustituir su flota de aviones Tornado, algunos de ellos compatibles con armas nucleares estadounidenses, y cómo hacerlo. Disponible en: https://www.armscontrol.org/act/2020-06/news/german-politicians-renew-nuclear-basing-debate 

10    “NATO’s    nuclear    deterrence    policy    and    forces”,    OTAN,    2020.    Disponible    en: https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_50068.htm 

11 FRÍAS, Carlos Javier et al. “La no proliferación y el control de armamentos nucleares en la encrucijada”, 

12 “Deployment of US Mk 41 missile systems in Romania, Poland contradicts INF Treaty”, Army Recognition.    Disponible    en: https://www.armyrecognition.com/october_2018_global_defense_security_army_news_industry/deploym ent_of_us_mk_41_missile_systems_in_romania_poland_contradicts_inf_treaty.html 

13 “Decreto del Presidente de la Federación de Rusia de fecha 02.06.2020 No. 355”, Gobierno de la Federación Rusa, 2020. Disponible en: http://kremlin.ru/acts/bank/45562 

14 F FRÍAS, Carlos Javier et al. “La no proliferación y el control de armamentos nucleares en la encrucijada”, Cuaderno de Estrategia 205. Ministerio de Defensa, 2020, p. 25. 

15 KULACKI, Gregory. “Would China Use Nuclear Weapons First in a War With the United States?”, The Diplomat, 2020. Disponible en: https://thediplomat.com/2020/04/would-china-use-nuclear-weapons-first-in- 

16 WONG, Catherine. “Xi Jinping tells China’s military ‘be prepared to respond’ in unstable times”, South China Morning Post, 2021. Disponible en: https://www.scmp.com/news/china/military/article/3124733/xi- jinping-tells-chinas-military-be-prepared-respond-unstable 

17 “El Libro Blanco de la República Popular de China sobre la Defensa Nacional en la nueva era 2019”, DSN, 2019. Disponible en: https://www.dsn.gob.es/es/actualidad/sala-prensa/libro-blanco- rep%C3%BAblica-popular-china-sobre-defensa-nacional-nueva-era-2019 

18 KORDA, Matt y KRISTENSEN, Hans. “China Is Building A Second Nuclear Missile Silo Field”, Federation of American Scientists, 2021. Disponible en: https://fas.org/blogs/security/2021/07/china-is-building-a- second-nuclear-missile-silo-field/ 

19 El launch on warning es una estrategia militar que permitiría atacar con represalias al enemigo en caso de un aviso de ataque nuclear antes incluso de que este llegue a producirse 

20 TOOSI, Nahal. “China and U.S. open Alaska meeting with undiplomatic war of words”, Politico, 2021. 

21 Entrevista a D. Vicente Garrido, experto en asuntos de no proliferación nuclear, desarme y control de armamentos. Madrid, mayo 2021 

22 Entrevista a D. Carlos Torres, ingeniero nuclear y consejero Técnico en asuntos nucleares. Madrid, 2020. 

23 El dilema de seguridad es la situación donde una parte, al desconocer los objetivos y capacidades reales del adversario, opta por seguir reforzando su propia seguridad, creando una percepción de inseguridad al contrario y haciendo que se retroalimente el ciclo. 

24 TORRES, Carlos et al (2020). “La no proliferación y el control de armamentos nucleares en la encrucijada”, Cuaderno de Estrategia 205. Ministerio de Defensa, 2020, p. 159. 

25   “Pakistan's   Islamization   -   before   and   after   dictator   Zia-ul   Haq”,   DW. 

26 GARRIDO, Vicente et al. “La no proliferación y el control de armamentos nucleares en la encrucijada”, 

Cuaderno de Estrategia 205. Ministerio de Defensa, 2020. p. 71. 

27 Ídem. 

28 Ídem, pp. 78-83. 

30 JEONG, Andrew. “Biden Shifts Focus Back to U.S. Alliances in Japan, South Korea”, The Wall Street Journal, 2021. Disponible en: https://www.wsj.com/articles/biden-shifts-focus-back-to-u-s-alliances-in- japan-south-korea-11615988407 

31 GARRIDO, Vicente et al. “La no proliferación y el control de armamentos nucleares en la encrucijada”, 

Cuaderno de Estrategia 205. Ministerio de Defensa, 2020. p. 83. 

32 Ídem, 167. 

33 Ídem, 172. 

34 Ídem, 176. 

35 Entrevista a D. Vicente Garrido, experto en asuntos de no proliferación nuclear, desarme y control de armamentos. Madrid, mayo 2021. 

36 Gobierno de España (2011). Estrategia Española de Seguridad. Real Instituto Elcano. 1-86. Pág. 62. 

37 GARDNER, Frank (2020). Mohsen Fakhrizadeh: Iran scientist 'killed by remote-controlled weapon'. BBC News. https://www.bbc.com/news/world-middle-east-55128970 

38 NAKASHIMA, Ellen y WARRICK, Joby (2012). Stuxnet was work of U.S. and Israeli experts, officials say. The Washington Post. https://www.washingtonpost.com/world/national-security/stuxnet-was-work-of-us- and-israeli-experts-officials-say/2012/06/01/gJQAlnEy6U_story.html