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Marruecos

Historia de una amistad

Instituto Ecuménico de Teología Al Mowafaqa de Rabat (Marruecos)
Iglesia Marruecos

Enrique Bayo  -  

Del 18 al 25 de enero se celebra en el hemisferio norte el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos para invitar a los fieles de todas las Iglesias y confesiones cristianas a crear puentes de comunión. Un ejemplo de ello es el Instituto Ecuménico de Teología Al Mowafaqa de Rabat, nacido por iniciativa de las dos únicas Iglesias reconocidas oficialmente en Marruecos: la Iglesia católica y la Iglesia evangélica.

Rabat, la capital de Marruecos, es una ciudad ordenada y atractiva que nada tiene que envidiar a las grandes urbes europeas. En uno de sus barrios céntricos y nobles, el de Hassan, no muy lejos de la catedral católica de San Pedro –que este año celebra su primer centenario–, se encuentra el Instituto Ecuménico de Teología Al Mowafaqa. En un espacio reducido, agrupa varias aulas y despachos administrativos, una capilla con capacidad para un centenar de personas y una magnífica biblioteca con cerca de 10.000 volúmenes.

Al Mowafaqa es un lugar de formación teológica, reflexión y diálogo intercultural e interreligioso, situado en un país mayoritariamente musulmán –el 99 % de la población–, pero es su origen ecuménico lo que hace de él un centro único en su género en todo el mundo. El papa Francisco, durante su visita a Marruecos en 2019, quiso evidenciarlo: «Considero un gesto profético la creación del Instituto Ecuménico Al Mowafaqa, en Rabat, en el año 2012, por iniciativa católica y protestante en Marruecos, instituto que quiere contribuir a la promoción del ecumenismo, como también del diálogo con la cultura y con el islam. Esta loable iniciativa expresa la preocupación y la voluntad de los cristianos que viven en este país en construir puentes que manifiesten y sirvan a la fraternidad humana».

Jean Koulagna, director del Instituto Ecuménico de Teología Al Mowafaqa. Fotografía: Enrique Bayo
Jean Koulagna, director del Instituto Ecuménico de Teología Al Mowafaqa. Fotografía: Enrique Bayo
Origen

Tras la independencia de Marruecos en 1956, la Iglesia católica y la Iglesia evangélica en Marruecos, formadas casi exclusivamente por europeos, empezaron a perder fieles. A finales del siglo XX parecía incluso que estaban llamadas a desaparecer, pero empezaron a llegar jóvenes -subsaharianos becados por sus países para estudiar en Marruecos, además de inmigrantes en -ruta hacia Europa. Algunos eran musulmanes, pero otros eran cristianos de diferentes confesiones que redinamizaron y dieron una nueva vida a las Iglesias.

Había que dar una respuesta formativa a estas renovadas Iglesias africanizadas, multiculturales, multiétnicas y formadas en su inmensa mayoría por jóvenes menores de 30 años. Los sacerdotes católicos eran muy pocos y los pastores protestantes casi inexistentes, así que juntos, católicos y protestantes, decidieron crear el Instituto Ecuménico de Teología Al Mowafaqa, que significa «el acuerdo» en árabe. Nació de la amistad entre el entonces arzobispo de Rabat, monseñor Vincent Landel, y el presidente de la Iglesia evangélica en Marruecos de aquellos años, el pastor Samuel Amédro. En sus frecuentes diálogos comprendieron que compartían un mismo desafío pastoral y que les sería imposible gestionar una institución como Al Mowafaqa por separado. Se pusieron manos a la obra hasta crear el Instituto en 2012. En febrero del año siguiente abrió sus puertas a los primeros alumnos, y en septiembre de 2014 fue inaugurado oficialmente.

El centro se estableció en el lugar que ocupaba la Biblioteca de la Source. Este centro de documentación de la Iglesia católica había sido inaugurado en 1981 por el P. Jacques Levrat y jugó un papel fundamental en la historia de Marruecos porque durante años fue el único punto de referencia para los investigadores. Cuando en 2008 se creó la Biblioteca Nacional del Reino de Marruecos, el rey Mohamed VI solicitó devolver al pueblo marroquí los fondos de la Biblioteca de la Source, algo que tuvo lugar en una ceremonia simbólica. El espacio que ocupaba quedó vacío, pero Al Mowafaqa lo volvió a ocupar cuatro años más tarde.

Las autoridades marroquíes tienen una actitud ambigua con respecto a este proyecto. Aunque varios ministros estuvieron presentes en su inauguración, hasta ahora no lo han reconocido administrativamente. Su creación fue posible por un decreto de los años 80 promulgado por el rey Hassan II que autorizaba a la Iglesia católica a abrir escuelas en el país.

Georges Pascual y Samira Domingos. Fotografía: Enrique Bayo
Georges Pascual y Samira Domingos. Fotografía: Enrique Bayo
Formación teológica

Desde julio de 2018, el director del Instituto Ecuménico de Teología Al Mowafaqa es el pastor camerunés Jean Koulagna. Biblista de formación y especializado en el Antiguo Testamento, está casado y tiene tres hijas. En su despacho, explicó a MUNDO NEGRO cómo fue posible crear un centro donde católicos y protestantes pueden estudiar juntos la misma teología: «Dos universidades francesas, el Instituto Católico de París y la Facultad de Teología protestante de Estrasburgo, tutelan nuestro centro, elaboran el programa de estudios y otorgan los títulos oficiales. Se trata de un mismo programa para católicos y protestantes, impartido por los mismos profesores y evaluados con los mismos exámenes, aunque luego los estudiantes reciban titulaciones diferentes»: los católicos un diploma universitario de Estudios Teológicos y los protestantes una licenciatura en Teología.

Una veintena de estudiantes siguen la formación de cuatro años en Teología. En su mayoría son africanos subsaharianos, futuros sacerdotes y pastores, pero también algunos laicos y asistentes pastorales enviados por la archidiócesis católica de Rabat. 

Un claustro de entre 80 y 100 profesores venidos de Europa, Marruecos, África subsahariana, Estados Unidos y Canadá asegura las clases, que se imparten en francés. «Estamos obligados a organizar los cursos por sesiones semanales de 27 horas, todo concentrado para facilitar las clases presenciales. Los docentes vienen una semana, imparten su asignatura, evalúan y se van. Reconozco que no es lo ideal para asimilar bien las materias, pero la pequeñez del centro no permite tener profesores a tiempo pleno», señala el profesor Koulagna.

Para comenzar los estudios, el Instituto Teológico solo pide el título de Secundaria. Esta situación provoca que mientras que algunos alumnos llegan con un nivel muy justo para seguir la formación, otros han completado estudios universitarios y tienen un nivel muy alto. Esta disparidad se intenta compensar con paciencia y buena voluntad por parte de todos. Otro desafío importante es la financiación del centro, porque las cuotas de los alumnos apenas cubren un tercio de los gastos totales. Koulagna sabe que «no podemos exigir mucho a nuestros alumnos, sobre todo a los laicos, y son ciertas fundaciones católicas y -protestantes las que nos permiten funcionar. No somos autosuficientes, estamos continuamente batallando para encontrar el dinero».

Una clase para la obtención del Certificado para el Diálogo de las Culturas y las Religiones. Fotografía: Enrique Bayo
Una clase para la obtención del Certificado para el Diálogo de las Culturas y las Religiones. Fotografía: Enrique Bayo
Asistentes pastorales

La archidiócesis de Rabat ha puesto en marcha una iniciativa que pretende fortalecer su estructura eclesial, se trata de los asistentes pastorales. Normalmente son jóvenes subsaharianos que han terminado sus estudios universitarios en Marruecos y que ofrecen cuatro años de su vida para un servicio pastoral. La Iglesia selecciona a los candidatos, les ofrece una pequeña colaboración económica, alojamiento y formación teológica en Al Mowafaqa. De lunes a viernes se dedican al estudio, y los fines de semana van a parroquias y centros católicos para el apostolado. Desde que comenzó esta iniciativa hace 11 años, más de 20 jóvenes, chicos y chicas, han vivido esta experiencia. Entre ellos se encuentran Georges Pascal, 27 años y originario de Guinea, y Samira Domingos, 31 años y natural de Guinea-Bissau.

Georges estudió Periodismo en su país y en 2016 llegó a Marruecos para realizar un máster, después decidió postularse como asistente pastoral. «Estoy destinado en la ciudad de Settat acompañando a una comunidad de católicos -subsaharianos. Durante el primer año no había párroco y yo me encargaba tanto de la catequesis como de la celebración de la Palabra. Después, como la parroquia tenía un gran dinamismo, el cardenal envió a un párroco y ahora trabajamos juntos». Samira, por su parte, está en su último año de Teología. «Comencé en la parroquia de Marrakech con el catecumenado, pero a partir del tercer año me nombraron responsable del -catecumenado a nivel diocesano y vine a Rabat. Organizamos múltiples encuentros los fines de semana con catequistas y catecúmenos. La formación teológica que recibo en Al Mowafaqa abre mi espíritu, me ayuda a estructurar mi pensamiento y me brinda el bagaje necesario para preparar las sesiones de formación».

Interculturalidad

Entre los meses de enero y mayo, el Instituto organiza el Certificado para el Diálogo de las Culturas y las Religiones, validado por un diploma que otorgar el Instituto Católico de París. Esta formación interdisciplinar incluye 60 horas de estudio del árabe y asignaturas sobre islamología, pero se complementa con otras como Pedagogía Intercultural, Historia del Hecho Religioso en África, Sociología de las Religiones, Introducción al Judaísmo Contemporáneo, entre otras. Uno de los objetivos es facilitar la inserción de los alumnos en el contexto musulmán de Marruecos, por eso incluye también visitas a diferentes lugares significativos de la religiosidad y la cultura marroquíes. La mayoría de los participantes son sacerdotes, religiosas católicas, pastores protestantes y otros agentes pastorales procedentes sobre todo de África subsahariana y que vienen a ofrecer un servicio pastoral en alguna de las dos diócesis católicas de Marruecos, Rabat y Tánger, o en la Iglesia evangélica.
Con respecto a los católicos, el cardenal Cristóbal López, arzobispo de Rabat y administrador apostólico de Tánger, pide a todos los agentes pastorales que trabajan en Marruecos que participen en este curso porque les ayuda a insertarse en la realidad marroquí.

Églises de maison

Otra de las propuestas formativas que ofrece el Instituto ecuménico está dirigida a los responsables de las llamadas Églises de maison. Se trata de Iglesias informales, creadas por iniciativa de líderes carismáticos e integradas esencialmente por africanos subsaharianos que se reúnen en casas particulares para celebrar sus cultos. Suponen un desafío porque escapan a todo control y muchas veces son mal comprendidas por la población musulmana. Desde Al Mowafaqa, señala el profesor Koulagna, «se ofrece una formación a sus responsables. No es un curso teológico y académico como tal, pero ayuda a estas personas cristianas que no encuentran su sitio ni en la Iglesia católica ni en las protestantes a estructurar mínimamente su pensamiento y su teología». Una cuarentena de personas participa en las sesiones, que tienen lugar una de cada cuatro semanas durante ocho meses, contabilizando un total de 24 horas. Las personas interesadas en esta formación deben inscribirse previamente en cada sesión. 

Apertura

Al Mowafaqa organiza también cursos de lenguas bíblicas, de árabe clásico y de dariya, el árabe popular marroquí. Aunque todos los años tiene lugar, entre otros, un curso de 10 días en islamología, el Instituto es mucho más que un centro ecuménico formativo, es un espacio abierto para el diálogo intercultural e interreligioso. Cada año se organizan una veintena de conferencias, coloquios y jornadas de estudio sobre temas muy diversos y visitas culturales por todo el país. Mientras que en los ciclos formativos los musulmanes no tienen permitida su inscripción, en los eventos no académicos participan todos los públicos, independientemente de la religión o procedencia.

La ciudadana francomarroquí Myriem Khrouz, entusiasta del diálogo intercultural e interreligioso, es la responsable de organizar este programa de encuentro intercultural e interreligioso: «Desde los años 2000, Marruecos se ha convertido en un país de acogida, Europa ha cerrado sus puertas y mucha gente de diferentes países se instala aquí, aunque no siempre por propia -elección. Esta mezcla religiosa, étnica y nacional es para mí una inmensa riqueza, pero hay que acompañarla, ayudar a la gente a conocerse para poder vivir juntos y evitar tensiones. Creo que el Instituto Al Mowafaqa juega un rol importantísimo en este sentido y está llamado a crecer en esta línea».