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Opinión

Actores alternativos en Latam (IV): India

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India estrecha relaciones con América Latina recortando distancias con competidores como China, Japón y Corea. Deberá asimismo profundizar su relación con los organismos regionales y procesos de integración, solicitando ser observador. Su presencia se expande con la apertura de nuevas embajadas en República Dominicana y Paraguay. Ya en 2006, los dos países habían establecido sus misiones en Nueva Delhi.

Abrió el pasado 1 de enero su embajada en Santo Domingo, hasta ahora adscrita a la de La Habana. Completando la infraestructura diplomática se aspira a crear nuevas áreas de cooperación en la relación bilateral y convertir República Dominicana en  centro logístico para conectar con América Central.

También ultima detalles para establecer una sede independiente en Asunción. Hasta ahora la legación en Buenos Aires era la encargada de los asuntos con Paraguay. La paraguaya en el subcontinente se abrió en 2005. El intercambio comercial ha aumentado en el último quinquenio ascendiendo a $376M. India importa de Paraguay sobre todo aceite de soja. Exporta productos químicos orgánicos, piezas de automóviles, medicamentos, etc. El laboratorio Bharat Biotech donó vacunas contra el Covid-19 al Paraguay, en los momentos más críticos de la pandemia.

«India abre embajadas en Paraguay y Dominicana. Dos países claves en la #DisputaEEUUChina. Paraguay enclave de Taiwán. Dominicana comparte isla con Haití que reconoce a Taiwán. Tensiones India-China crecen. Afinidad India-EEUU también», señaló en redes el profesor Bernabé Malacalza. India se integra en el Quad junto a EEUU, Australia y Japón, un grupo informal de grandes democracias ocupado con China.

El fisgón histórico. Si bien eclipsado por el protagonismo chino, India cuenta en la región con mayores referencias socioculturales que Pekín. Uno se refiere a su diáspora: en la actualidad más de 1M de descendientes de migrantes  indios vive en el Caribe (Guayana, Surinam, Trinidad y Tobago). Con todo, la mayoría de los 1350M de habitantes del subcontinente ignora las diferencias entre los países del Caribe, a los que suele referirse con el término genérico de West Indies, que remite a la colonización británica.

 Otro factor de interés relaciona a India y Brasil, que comparten en cierta medida el legado portugués. Lisboa detentó los derechos sobre varias posesiones costeras –Goa, Damán, Diu– y enclaves en el interior desde la época de Vasco da Gama hasta la independencia india en 1947. Ambos países han sido abanderados históricos de la cooperación sur-sur. Además de integrantes del Foro Trilateral IBSA (2003) y los BRICS (a partir de 2006).

Buena imagen. Aunque el nacionalismo hindú gobierna con Narendra Modi, India es una democracia, al contrario que China. Más allá de esto, el temor de Washington y Nueva Delhi ante el expansionismo de Pekín los convierte en aliados en Latam, región donde –es cierto– la amistad con EEUU no es precisamente una ventaja.

Conviene, sin embargo, fijarse en los aspectos económicos de la presencia de los gigantes asiáticos con Latam. Las exportaciones chinas –mucho más cuantiosas– están más diversificadas. La negativa percepción de Pekín como destructor del tejido industrial y empleos locales constituye un aliciente más para que India incremente su presencia en la región. El volumen de sus intercambios es todavía modesto. Brasil, Argentina, México y Chile, los socios más importantes.

  Uno como otro compran commodities. La demanda del producto estrella, la soja, irá en aumento gracias a su versatilidad como alimento, pienso y origen de biocombustibles. Latam es clave para los dos. La diferencia: India presenta un perfil más energético; China, minero. La primera apuesta por la inversión privada, la segunda por acuerdos de compra a largo plazo a sus empresas públicas.

 La inversión y los préstamos –de nuevo, mucho menores que los chinos– son mejor considerados. Por regla general Nueva Delhi ha venido actuando con mayor transparencia y como socio habituado a las prácticas latinoamericanas.

Productos socialmente valorados. Las exportaciones indias a Latam parten de su status como «la gran farmacia del planeta». India es el mayor proveedor de medicamentos genéricos a nivel mundial. Abastece más del 60% de la demanda mundial de vacunas. Hace algún tiempo que se viene alertando de la presión que sufre esa industria con el consiguiente perjuicio para el acceso a los medicamentos en los países en desarrollo.

En Colombia de las 741.000 motocicletas nuevas registradas el pasado año, 118.381 correspondieron a la marca india Bajaj, segunda solo por detrás de la japonesa Yamaha.

El grupo Tata, el mayor holding empresarial, cuenta con más de 20.000 trabajadores en América Latina. La tecnológica Tata Consultancy Services pertenece al grupo. Muy presente en Chile, lanzó recientemente el primer Centro de Gestión de Amenazas para la seguridad informática en América Latina en Querétaro, México. Trabajan con las universidades para resolver el desafío de la disponibilidad de talento.

El fenómeno Bollywood. La industria tiene más de 100 años de historia. El término Bollywood fue acuñado en los 70 cuando su cine superó al estadounidense. Pieza fundamental en la cultura del subcontinente hay que añadir a las filmaciones en hindi rodadas en Bombay muchas otras realizadas en otros lugares y lenguas del país: maratí, tamil, telugu, bengalí, canarés y malayalam.

Estrenada en 2017, «Enredados: La Confusión», fue la primera película estilo Bollywood hecha en Latinoamérica (Costa Rica). El pasado día 10 VIX la estrenó en su multiplataforma totalmente gratis y sin suscripción.

Zee Mundo trae el glamour de India a Latam desde 2017. Es un canal de televisión por suscripción internacional de origen indio que transmite películas de Bollywood en HD dobladas al español las 24 horas.

Las similitudes entre la cultura latina y la india explican el éxito de Bollywood en Latam: el valor de la familia, la unión, el esfuerzo en conjunto y las vicisitudes. El colorido, la alegría y el baile.

Un maharajá en La Guaira. Los intereses del hombre más rico de Asia, Mukesh Ambani, hombre fuerte del megaconglomerado indio Reliance Industries, llegan hasta Venezuela.

Hasta finales de 2020, ante su incapacidad de refinación propia –irónica y trágica a partes iguales– PDVSA dependió de los llamados diesel swaps: combustible refinado a cambio de remolcar crudo venezolano, triangulando con Reliance, además de la española Repsol e italiana Eni. Todo ello hasta que Trump redobló su presión sobre estas operaciones.

Desde entonces, Reliance ha procurado resumir los swaps arguyendo que paliará la crisis humanitaria que atraviesa el país. Un hombre de Biden durante su etapa como senador, Ankit Desai, lidera el cabildeo.

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