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Opinión

Actores alternativos en Latam: Reino Unido

reina isabel ii

Barbados se despidió de la monarquía británica para convertirse en una república tras 400 años como colonia. Desde el pasado día 30 de noviembre de 2021 –55º aniversario de su independencia– la isla caribeña dejó de tener como jefa de Estado a la reina Isabel II. La nueva presidenta es Sandra Mason.

Durante ese tiempo, incluyendo 200 años como centro del tráfico esclavista, la influencia británica supuso represión y terribles condiciones. No hubo beneficios. Ni antes ni después se otorgaron subvenciones para educación, atención médica, infraestructura, agricultura o turismo.

Sin ayuda británica y con una población de 285.000 habitantes, ha prosperado con una economía diversificada hacia el turismo. No obstante, fenómenos climáticos adversos y la pandemia han agravado el escenario. La recuperación se adivina lenta con el 170% de su PIB comprometido y habiendo incumplido los pagos de los créditos concedidos por el FMI.

Significado psicológico: el pequeño país demuestra ser capaz de administrar sus propios asuntos en democracia. Completamente libre, no solo una colonia independiente. Amigo de todos, satélite de nadie.

El cambio se ha producido en un ambiente de buena voluntad y amistad como indica la asistencia de Carlos, príncipe de Gales, invitado de honor.

familia real britanica
PHOTO/FILE - Familia Real Británica

Westminster teme un punto de inflexión. La decisión de Barbados puede influir en otros países caribeños con Isabel II como jefa de Estado. Ya en 2016 el gobernador general de Jamaica, Patrick Allen, propuso aprobar una enmienda constitucional «para reemplazar a su majestad la reina con un presidente no ejecutivo como jefe de Estado».

Hay un movimiento para la reparación por las injusticias cometidas durante la era del esclavismo. La justicia restaurativa no es solo pedir dinero, es diálogo y una serie de incentivos que ayuden a desarrollarse a una nación durante mucho tiempo relegada. Barbados construirá un museo de la esclavitud transatlántica con la colección más grande de registros de esclavos fuera del Reino Unido.

La decisión de independizarse ha sido en parte influenciada por las actividades de China, que ha invertido en la economía de Barbados más de $530M para mejorar las infraestructuras al tiempo que envía mascarillas y dosis de su vacuna contra el Covid.

Sin salir de la Mancomunidad de Naciones, Barbados va a potenciar su papel dentro de la Comunidad del Caribe.

Desde finales del siglo XIX, los países pertenecientes al Imperio británico que fueron adquiriendo cierto grado de independencia –los Dominions–, empezaron a asistir a conferencias con el reino. En 1926 acordaron ser todos miembros iguales de una comunidad dentro del imperio, independientes en cuanto a gobierno, pero con lealtad al rey. Se la bautizó como Mancomunidad Británica de Naciones. En 1949 la Declaración de Londres estableció que las repúblicas independientes y otros países podían formar parte de ella, dando lugar a la moderna Mancomunidad de Naciones. Su funcionamiento está basado en la cooperación voluntaria, libre e igualitaria. Su próximo jefe será el príncipe Carlos tras ser elegido por el grupo en 2018.

La Commonwealth cuenta con 54 países independientes y semiindependientes que en su mayoría mantienen lazos históricos con Reino Unido. De ellos están en el Caribe y América Latina: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guayana, Jamaica, Santa Lucía, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago.

PHOTO/AP  -   El primer ministro británico Boris Johnson en Downing Street en Londres, el 22 de octubre de 2020
PHOTO/AP - El primer ministro británico Boris Johnson en Downing Street en Londres, el 22 de octubre de 2020

Los llamados «territorios británicos de ultramar». A los estados mencionados se suma un conjunto de colonias y territorios que no se independizaron. En el hemisferio occidental, incluyen Anguila, Islas Caimán, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Montserrat y las Islas Turcas y Caicos. Las dos primeras y otras entran y salen de la lista negra de paraísos fiscales señalados por la Unión Europea. El Brexit ha llevado más confusión, si cabe, a su vaporosa y confusa situación.

También constituyen un territorio británico de ultramar. Londres ratificó su presencia militar allí. La cancillería argentina en un comunicado oficial en marzo volvió a reclamarlas señalando que Reino Unido «debe escuchar» a la comunidad internacional, ya que esta «promueve el fin del colonialismo en el mundo». El conflicto se remonta a la rivalidad cultural y comercial entre los imperios español y británico.

El primer ministro Boris Johnson declara que «seguiremos defendiendo la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich, garantizando la protección de los intereses de las 3.500 personas allí, de acuerdo con el principio de autodeterminación».

Una pretensión que encubre la exploración petrolera y más allá apunta hacia los territorios chilenos y argentinos en la Antártida. Un marco geopolítico complejo en que Argentina y Latinoamérica deben saber jugar sus bazas. Reino Unido es hoy menos poderoso que en el pasado y el Brexit acentúa esa debilidad. Sin olvidar que China muestra interés por el Atlántico Sur.

Su realidad económica inquieta a Londres, pues los últimos años estas islas venían exportando a la UE productos, básicamente pesca, por valor de más de 225M$. Se prevé que ese comercio disminuya afectado por las tarifas impuestas por Bruselas.

PHOTO/FILE – Xi Jinping
PHOTO/FILE – Xi Jinping

Reino Unido, una de las 10 economías más importantes del mundo por volumen de PIB, es un mercado pequeño para el comercio latinoamericano. Su salida de la UE no constituye una amenaza existencial para las economías de Latam, ni tampoco una oportunidad particularmente llamativa, ya que su peso económico en la región es limitado. Entre las economías principales de Latam Colombia es una de las que más depende de las compras británicas. Pero incluso este país envía a Reino Unido apenas un 2,5% de sus exportaciones. Brasil sólo depende de Reino Unido para apenas el 2% de las suyas. Y la cifra respectiva para México es menor al 1%.

La inversión británica en Latam, si bien importante para algunos países –Colombia, Perú– y en sectores como la minería, no tiene la dimensión de los flujos provenientes de otros países como EEUU.

La nueva estrategia nacional «Global Britain» (contenida en el extenso documento «Un Reino Unido global en una era competitiva») solo dedica un par de párrafos a Latam.

Y esto teniendo en cuenta que un tercio de los 66 acuerdos de libre comercio con países de fuera de la UE que Reino Unido estrenó con la implementación del Brexit el 1 de enero de 2021 se han firmado con la región de Latinoamérica y el Caribe. Se hicieron efectivos acuerdos con Chile y de Continuidad Comercial con México. También con bloques como la Comunidad Andina y con Centroamérica. Asimismo con 14 países del Caribe que, asociados como Cariforum, ya tenían esa relación con la UE. Un trato análogo con Mercosur se presenta complicado por la crisis interna del bloque que por otra parte ni siquiera ha visto ratificado el acuerdo firmado con la UE. Se busca un rápido acuerdo con Brasil.

Obligado a establecer nuevos acuerdos bilaterales con los demás países, Westminster se muestra desesperado intentando sumarse a acuerdos comerciales regionales ya existentes puesto que, fuera de la UE, pierde fuerza a la hora de negociar. En septiembre, Reino Unido mostró intenciones de unirse al T-MEC formando así lazos comerciales con América del Norte sin tener que negociar un nuevo convenio bilateral con cada uno de los 3 miembros. Un pacto que ni siquiera contiene cláusulas que permitan sumarse a otros países. Londres se vio en la necesidad de aclarar que no quiere entrar en el T-MEC. Desmintió el rumor calificándolo como «malentendido». Sí insistió en estar buscando un nuevo acuerdo comercial con México.

AFP/BEN STANSALL  -   El primer ministro británico, Boris Johnson
AFP/BEN STANSALL - El primer ministro británico, Boris Johnson

Más suerte podría tener en su deseo de entrar al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (TIPAT o CPTPP por sus siglas en inglés), 3 de cuyos 11 miembros son latinoamericanos: México, Perú y Chile. Aunque no hay nada decidido Londres apura el paso para su ingreso.

En el Banco de Inglaterra se acumulan 31 toneladas de oro por valor de casi 1000M $ que Caracas lleva exigiendo desde 2018 cuando su crisis económica comenzaba a convertirse en sistémica y el oficialismo se proclamó vencedor de unas elecciones boicoteadas por la oposición y calificadas de fraude.

El oro representa el 15% de las divisas que posee Venezuela en el exterior. El caso del oro de Venezuela ha llegado a la Corte Suprema británica y la disputa –que se prolonga en el tiempo– enfrenta a Juan Guaidó, reconocido como presidente interino legitimo por Reino Unido, y al Ejecutivo de Nicolás Maduro, quien pese a controlar de facto las instituciones venezolanas no goza de reconocimiento diplomático ni credibilidad desde Londres. Johnson ha reafirmado la potestad de Guaidó sobre el oro venezolano. El juicio en los tribunales británicos es una decisión acerca de cuál es el legítimo Gobierno de Venezuela.

PHOTO/Palacio de Miraflores  -   El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla durante una reunión con las Fuerzas Armadas bolivarianas en el Palacio de Miraflores en Caracas, Venezuela, el 4 de mayo de 2020
PHOTO/Palacio de Miraflores - El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla durante una reunión con las Fuerzas Armadas bolivarianas en el Palacio de Miraflores en Caracas, Venezuela, el 4 de mayo de 2020
Más a fondo:

Para ver: Operación Algeciras: un documental, disponible en las profundidades de la red, sobre un sabotaje frustrado, de parte de un comando de hombres rana argentinos –mal pertrechado pero duro de roer– a buques británicos amarrados en la base de Gibraltar antes de que zarparan hacia la guerra de las Malvinas.

Para leer: British Lions and Mexican Eagles: Business, Politics, and Empire in the Career of Weetman Pearson in Mexico, 1889-1919. El nombre Pearson se asocia al gigante editorial y educativo. Antes, un Pearson hizo fortuna en –o con– el Porfiriato, antes de retirarse como político liberal de vuelta en Gran Bretaña.

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