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Marruecos

Opinión

Argelia, la “RASD” y la Unión Africana

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Mustapha Sidi El Bachir, “ministro” de los “territorios ocupados y de la diáspora saharaui” en el Gobierno de la autoproclamada “República Árabe Saharaui Democrática (RASD)”, en un encuentro con una decena de saharauis militantes y simpatizantes del Polisario en la ciudad francesa Mante – la– Jolie (Francia), el 19 de diciembre, reconoció que la RASD no constituye un Estado y que la misma cúpula del Polisario, incluido Ghali, no son lo que aparentan, sino unos simples refugiados. Declaró con rotundidad:

“Yo no soy un ministro de los Territorios Ocupados, solo soy un refugiado registrado en la circunscripción de Mahbes. Hay que ser realista y no voy a mentir, no soy un ministro. Nuestro ministro de Asuntos Exteriores Ould Salek se encuentra en Argel. Nuestro primer ministro Bouchrya Beyoun no es un jefe de Gobierno”. 
Con toda franqueza, ante una asistencia incrédula, acostumbrada a oír discursos reiterativos y soflamas de propaganda lejos de la cruda realidad, añadió: “Brahim Ghali también es un refugiado registrado como Ghali Sid El Mustapha y no Brahim. La agencia para los refugiados no lo considera presidente de un Estado o alto cargo. Todos los saharauis son refugiados que viven gracias a la ayuda de Argelia”. Entre las muchas perlas lanzadas a un público asombrado y atónito, dijo: “Llevamos 46 años solicitando ayuda a Argelia para el agua, el gas, el diésel y las armas. No disponemos de las condiciones de un Estado para vivir solos”, resaltando, con melancolía, una triste y desesperada conclusión: “Tenemos que ser realistas”. “No sabemos adónde ir”. 

La dirección del Polisario, tras dos días de un rotundo silencio, desmintió en un comunicado las declaraciones del “ministro” atribuyéndolas a manipulaciones y a “una operación de montaje destinada a sacarlas de su contexto y de sus objetivos originales”. Pero el comunicado no convenció a quienes vieron las imágenes y escucharon las declaraciones del “ministro”, máxime cuando el comunicado no publica la supuesta grabación original. Pero, paralelamente, el Polisario anuló de inmediato la gira del “ministro” por Europa, ordenando su vuelta de inmediato y con su llegada a Argel ya no se volvió a saber nada de su paradero. Lo que supone malos augurios y graves tempestades en un delicado momento en el que el Polisario, al igual que su progenitor y tutor el régimen militar de Argelia, viven una grave crisis que marcará el futuro de ambos. Las declaraciones de Mustapha Sidi El Bachir no han hecho más que llover sobre mojado.

El régimen militar de los generales en Argelia, que desde la independencia ostenta el poder, destaca por el alto número de sus generales chusqueros y por la lucha interna dentro de la misma casta. Actualmente, un número de generales que se aproxima nada menos que a cuarenta están encarcelados en una operación de ajuste de cuentas entre clanes. Paralelamente, las protestas del pueblo argelino no cesan, cuestionando la legitimidad de un presidente impuesto por los militares, y por la penuria de alimentos de primera necesidad como pan, patata y leche en un país agrícola con la mayor superficie de África, donde, además, falta de gas que lo exporta en gaseoductos y tiene un alto número de parados que no ven como solución a su desamparada situación otra salida que la aventura de emigrar en pateras. Situación sobre la cual el Banco Mundial llamó la atención en su último informe, y que fue rechazado con duras críticas y acusaciones paranoicas (1). Mientras tanto, los octogenarios generales que rechazan la jubilación no escatiman esfuerzos en reprimir las protestas y toda voz opositora. 
El Polisario, organización político militar engendrada por el régimen argelino y a su imagen, está conociendo, por su parte, y desde años, continuas hemorragias, abandonando sus filas sin cesar importantes figuras de militantes. En abril del 2020, registró la última cisión y la más grave dando lugar al nacimiento del Movimiento Saharauis por la Paz (MSP).


Las declaraciones de Mustapha Sidi El Bachir vienen a ser la gota que colma el vaso.  En su calidad de miembro del “Gobierno de la RASD” reconociendo la farsa de su república y confirmando que en realidad no es un Estado y que los miembros de su Gobierno son falos ministros porque son meros refugiados y que todos dependen en todo de Argelia, desde el agua hasta las armas, pone en situación embarazosa a los pocos países (38 países) que aún la reconocen y en un peculiar aprieto a los militares que gobiernan en  
Argelia. 


Las confesiones del “ministro de la RASD” vienen a desmentir la posición del régimen militar de Argelia que desde décadas pretende que su actuación en el conflicto saharaui, en el que alberga, alimenta, financia y arma a la organización político militar y su autoproclamada RASD, es solamente fruto de una piadosa solidaridad de un régimen filantrópico.


Estas confesiones refuerzan y dan razón a la posición de Marruecos que desde siempre consideró que la verdadera parte en el conflicto es Argelia que se esconde detrás del Polisario. Para Marruecos el régimen argelino es la parte con quien hay que negociar para encontrar una verdadera solución duradera y realista. 


En este mimo sentido, la comunidad internacional representada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en su última resolución R/2602 (2021), invitaba a reunirse en torno a una mesa redonda a Marruecos, Argelia, Mauritania y el Polisario para encontrar una solución duradera realista. Pero la resolución ha sido rechazada por Argel bajo pretexto que es ajena al conflicto y que este solo atañe a Marruecos y el Polisario. Con ello, se augura que el régimen de los generales se enfrentará con el Consejo de Seguridad.
La Casa Blanca, por su parte, también publicó, el 27 de diciembre de 2021, un briefing de un alto funcionario de la administración Baiden con la prensa sobre la situación a fin de este año. Al referirse al conflicto saharaui se limitó a mencionar a Marruecos y Argelia como partes en el conflicto sin citar en ningún momento al Polisario.

La “RASD” y la Unión Africana
 
La RASD que no está reconocida por la ONU, ni por la Liga Árabe ni por la Unión del Magreb Árabe, ni la Organización de Cooperación Islámica ni por ningún país europeo, ni ningún miembro permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sin embargo, es miembro insólito de la Unión Africana. Es la única donde figura como miembro, cuando en febrero 1982 logró ingresar en la Organización de la Unidad Africana (OUA) gracias a los generales argelinos que movilizaron a la diplomacia argelina y mal gastando los petrodólares del pueblo argelino en las artimañas de esa diplomacia. Se logró cuando el secretario general de la OUA Edem Kodjo anunció la admisión tras el reconocimiento de una mayoría simple de 26 países, a pesar de no reunir las características de un Estado (un territorio delimitado, una población estable y un Gobierno soberano), incluso, además, con la contradicción de encontrarse aún reclamando un referéndum de autodeterminación para proclamar la independencia. En julio de 2000, al ser proclamada la Unión Africana (UA) en sustitución de la OUA, la autoproclamada RASD pasó automáticamente a formar parte de la nueva institución africana. 

Marruecos, que fue miembro fundador de la OUA en 1963, a raíz del ingreso de la RASD abandonó la organización en 1984. Tras 33 años de ausencia volvió a la Unión Africana el 30 de enero de 2017 con la aplastante mayoría de 39 votos favorables de los 54 países que la integran. Solo 15 se opusieron, encabezados por Argelia y su RASD, junto a Zimbabue y Sudáfrica que no cesaron de poner múltiples trabas sin éxito al convertirse en grupo minoritario en la UA.

En víspera de la vuelta de Marruecos a la Unión Africana varios países plantearon la anómala y continuada presencia de la RASD en el sano de la Unión Africana. Para estos países, persistir en la violación del Derecho Internacional Público, además de manera continuada, perturba gravemente la vuelta de un importante país africano como es Marruecos, considerado la quinta potencia económica de África y el segundo mayor inversor del continente. Es una situación que constituye un obstáculo que frenaría la importante aportación y beneficiosa contribución de Marruecos en el desarrollo y el progreso de África del futuro. Con este fin 28 países miembros de la UA solicitaron la expulsión de la RASD, pero a pesar de que este número representaba una mayoría suficiente y superior a los 26 con la que ingreso la autoproclamada “republica”, la expulsión no fue posible porque en el Acta constitutiva de la Unión Africana no está previsto la expulsión de un miembro. Sin embargo, el artículo 32 del Acta, que se refiere a enmiendas y revisión, prevé que todo país miembro puede presentar propuestas de enmiendas o de revisión y se adoptará por consenso o por los dos tercios de los miembros. 

Según algunas fuentes, Marruecos ya dispone en la actualidad de más de las dos terceras partes de votos para introducir una enmienda mediante la cual se puede remediar este vacío legal y subsanarlo para que solamente puedan ser miembros de la UA los Estados independientes y soberanos, conforme los criterios de la ONU, y todo miembro que no reúna estas pertinentes características dejarán de pertenecer a la Unión Africana.

  
Esta anómala presencia del RASD en el seno de la UA, junto a las recientes declaraciones de Mustapha Sidi El Bachir en las que afirmaba que la RASD no es un Estado soberano y que todos dependen de Argelia, si se le suma el escandaloso caso de Brahim Ghali en España, la expulsión de la RASD de la UA se convierte en un caso que requiere extrema seriedad y celeridad.


En efecto, Brahim Ghali que dispone de varias identidades (2) y distintos nombres, aterrizó en España en abril 2021 con pasaporte diplomático argelino bajo la falsa identidad de Mohamed Benbetouch, estando al mismo tiempo en posesión de la nacionalidad española y en posesión del DNI. La intención fue burlar la justicia española que le reclamaba por acusaciones de violación, genocidio y terrorismo. Una vez descubierta su verdadera identidad, se ha visto obligado a aceptar someterse a la justicia española y al interrogatorio judicial, siendo supuestamente “presidente de un Estado” miembro de la Unión Africana que debería de gozar de una total inmunidad. Pero la suma de los bochornosas actuaciones y comportamientos de Ghali, propias de vulgares delincuentes, mafiosos y terroristas internacionales muy lejos de las actitudes que debe guardar un verdadero jefe de Estado, atentaron y atentan gravemente contra la imagen y el respeto debido a los jefes de Estados de la UA y a la soberanía de los Estados miembros que representan. 


El acceso de la autoproclamada RASD a la UA fue un grave error y constituye un desprecio a África por parte de los que favorecieron su acceso. Los acontecimientos ocurridos últimamente dan razón a Marruecos, refuerzan su posición y convierten en muy urgente la movilización de los países africanos para actuar con celeridad y poner fin a esta violación continuada del derecho internacional e imponer el respeto y la credibilidad de los cincuenta y cuatro Estados de África y sus respectivos pueblos que suman más de mil trescientos millones y que componen el continente del futuro.

REFERENCIAS
  1. Informe del Banco Mundial. https://documents1.worldbank.org/curated/en/667961640162288726/pdf/Algeria-Economic-Monitor-Restoring-the-Algerian-Economy-after-the-Pandemic.pdf. Respuesta de la agencia oficial argelina acusando el informe de erróneo mediante el cual el Banco Mundial intenta desestabilizar Argelia. https://www.aps.dz/economie/133424-rapport-errone-de-la-banque-mondiale-une-tentative-de-destabilisation-de-l-algerie
  2. Dispone del NIE español  bajo nombre de Brahim GHALI MOUSTAFA nacido / 16/08/1949 en Buera (Argelia), expedido el 07/12/1999 en Madrid, también  es titular del DNI español bajo nombre de  Gali SIDI-MOHAMED ABDELYELIL, nacido el 18/08/1948 en Smara (SAHARA), expedido en fecha 31/01/2006 en Madrid y renovación con fecha del 30/06/2016 en Talavera de la Reina (Toledo) y con un documento de identidad argelino bajo nombre de Mohamed Ben Battouch nacido en 1936 en Oran y con la falsa nacionalidad argelina