Opinión

Conflicto entre Irak, Turquía e Irán por el agua

Irak

Las disputas por el agua, origen histórico de tantos conflictos, continúan amenazando la paz y la seguridad en algunos lugares del mundo. Últimamente se ha hablado mucho del grave enfrentamiento entre Etiopía, Egipto y Sudán por la gran presa que están construyendo los etíopes partiendo de un afluente importante del Nilo. Pero no es el único caso de esta naturaleza que mantiene la tensión en la zona.

Irak reclama que sus vecinos Turquía e Irán reconsideren también sus planes de construcción de presas con aguas de los dos ríos bíblicos, el Éufrates y el Tigris, y sus afluentes. Se trata de unas aguas que son fundamentales para el sostenimiento de millares de familias y, en su conjunto, para la deteriorada economía nacional, destrozada por la guerra y lo conflictos que vienen sufriendo. Los campesinos son los primeros que detectan que el caudal de los dos ríos disminuye.

La agricultura, principal medio de vida de amplias regiones, tradicionalmente prósperas, sufre la doble consecuencia de la sequía que agrieta las tierras y seca los cultivos; unida ahora a la escasez del agua que necesitan para regar. En algunas ciudades también preocupa la disminución del agua para sus necesidades. La más afectada es Basora, la segunda ciudad del país, y su provincia. Las quejas de la gente han quedado olvidadas durante años por la guerra.

Expertos iraquíes estiman que el caudal que recibe el país ya se ha reducido al 50%. Y al reducirse el caudal de los ríos, el agua del mar y su salinidad avanza por sus cauces, invalida la antes dulce para el riego y el consumo y extermina la flora existente. Irak cuenta con 40 millones de habitantes y una gran parte depende de una forma u otra de los dos ríos históricos.

El Gobierno de Bagdad, que poco a poco se va estabilizando, ha conseguido que se reanuden las conversaciones con el de Teherán, que llevaban más de dos años interrumpidas. Con Ankara, con un Gobierno más beligerante, continúan bajo las dificultades geopolíticas que ofrece la zona. Podría decirse que son inexistentes. El Gobierno iraquí reconoce su debilidad diplomática y militar para defender sus derechos.