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Opinión

Dichos y hechos de la UE en Latam

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Sin pisar Centroamérica, Josep Borrell, Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, se refirió a las elecciones nicaragüenses del pasado noviembre como «un completo fake». De igual manera, el copresidente de la Asamblea Parlamentaria Europea-Latinoamericana (Eurolat), Javi López, otro socialista español, las calificó como «una auténtica farsa» y criticó la «campaña de represión furibunda» en marcha en el país centroamericano.

Nicaragua ya es parte de los usual suspects en Latam. Cuba ha recibido una condena tras otra, acompañadas -desde hace cinco años- de un esfuerzo por mantener unos vínculos que permitan la presencia europea en la isla. El drama político, social y económico de Venezuela ha logrado más resoluciones de la Eurocámara que ningún otro país latinoamericano. Y también apoyo humanitario para la tragedia de su emigración.

¿Cuánto pesa realmente Latam en la UE? Comunicados y condenas son instrumentos necesarios pero insuficientes. Misiones civiles, declaraciones y sanciones, herramientas incompletas. Es realista la preocupación de Borrell por «la caída de la confianza en la democracia» en Latinoamérica, como viene señalando el Latinobarómetro. Y es cierto que el deterioro de la democracia y el aumento de las violaciones de derechos humanos han hecho incrementar el foco en la región y la atención que le presta el Parlamento Europeo y el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). Mas esto ha de reflejarse en un incremento de recursos y vínculos.

AFP/ SEBASTIEN BOZON  -   El Parlamento Europeo en Estrasburgo
AFP/ SEBASTIEN BOZON - El Parlamento Europeo en Estrasburgo

Los síntomas de la falta de atención europea hacia Latinoamérica son evidentes. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no se refirió ni una sola vez a Latam durante su discurso anual sobre el estado de la Unión pronunciado en septiembre. Entre las prioridades de los fondos de cooperación en el presupuesto comunitario, América Latina es prácticamente irrelevante.

La ratificación del más importante tratado con la región, UE-MERCOSUR, un texto acordado en junio de 2019, sigue paralizada. Y es precisa la reactivación de los acuerdos de asociación que la UE ha de renovar con México y Chile. No hay cumbres al máximo nivel (presidentes de Gobierno y jefes de Estado) desde 2015. Este déficit piensa cubrirse en parte con la Cumbre UE-América Latina y el Caribe a principios del mes próximo.

La política exterior europea no puede ser ambiciosa, ni en Latam ni en ninguna parte del mundo, al estar sujeta a la exigencia de la unanimidad. Es uno de los elementos que lastran la proyección de poder internacional de la UE, impidiendo una toma de decisiones efectiva y rápida. Es necesario un cambio a mayoría cualificada extendiendo a la vez los poderes de control y decisión del Parlamento Europeo en los ámbitos de Exterior y Defensa.

En el segundo pleno de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, celebrado el 23 de octubre en Estrasburgo, una de las propuestas reiterativas de jóvenes y ciudadanos fue precisamente el fin de la unanimidad.

PHOTO/COMISIÓN EUROPEA  -   Fotografía de archivo de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen en una conferencia de prensa con el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell
PHOTO/COMISIÓN EUROPEA - Fotografía de archivo de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen en una conferencia de prensa con el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell

De momento, la Unión dista de la «UE geopolítica» que proyectan algunos analistas, dotada de la «autonomía estratégica» de la que habla Macron. «La UE es rica pero no poderosa», dijo recientemente un alto funcionario de un estado miembro al FT.

A pesar de estas limitaciones estructurales, con su visita a Perú y Brasil (31.10. hasta 05.11.2021), Borrell quiso «revertir la tendencia» de la pérdida de peso de la UE en la región. Espera conseguir que Latam ocupe un lugar privilegiado en la agenda comunitaria. Si bien este viaje es el primero que realiza al continente desde que asumió el cargo en 2019, esto se debe a factores externos. Borrell es más receptivo hacia lo que ocurre en Latinoamérica que sus predecesoras, Mogherini y Ashton. Pero la región dista de ser una prioridad para Bruselas.

¿Por qué Perú y Brasil? Borrell aseguró que Perú, «el país más afectado en el mundo por el COVID-19», será al que más aumente la UE su apoyo financiero. Pedro Castillo que cuenta con «todo el apoyo y consideración» de la UE dijo Borrell, rechazando así las críticas de sectores opositores que denunciaron fraude electoral en las elecciones del país andino del pasado junio. Transmitió el «respeto» al «proceso de transformación» que encabeza el cuestionado mandatario.

En su siguiente escala latinoamericana declaró que «el mundo necesita a Brasil comprometido contra el cambio climático». Mostró su convencimiento de que las políticas medioambientales que está llevando a cabo el Gobierno ayudarán a la ratificación del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur. Afirmó que las metas anunciadas en Glasgow pueden ser un «buen punto de partida» (el presidente Jair Bolsonaro no se personó en Glasgow para la COP26).

PHOTO/ARCHIVO  -   Sede de la Comisión Europea, Bruselas
PHOTO/ARCHIVO - Sede de la Comisión Europea, Bruselas

El Alto Representante apuntó otra razón menos obvia. Optó por visitar Perú y Brasil hasta por las propias diferencias que existen hoy entre ambos países. «Uno con una orientación izquierdista, otro más a la derecha. Uno en medio de una transformación política muy importante, otro más desarrollado». Quiso expresar con ello de igual forma «el espíritu de colaboración y el respeto a la pluralidad política» imperante en la UE.

Su postura ha sido criticada, al igual que su decisión de enviar una misión de observadores de la Eurocámara a las elecciones regionales de Venezuela el pasado noviembre, ignorando el consejo de su staff del SEAE. El Partido Popular Europeo anunció esta semana que no participará en la misión para «no blanquear» al régimen de Maduro.
Setenta kilómetros al norte de Lima, el operador portuario chino Cosco Shipping Ports inicia la construcción del nuevo puerto de Chancay. Se espera que la inversión total llegue a los 3.000 millones de dólares cuando las obras estén terminadas en 2024.

Se convertirá en el puerto del Pacífico más importante de América del Sur y desempeñará un papel clave en la Nueva Ruta de la Seda de China en la región. 19 países de América Latina han firmado ya un acuerdo con la Belt and Road Initiative de Pekín. En Latam, empresas chinas controlan más de 10 puertos en 7 países.

También avanzan sus competidores asiáticos. Europa parece pasar por alto el hecho de que proyectos como el de Chancay no solo promoverán el comercio con China. Acelerarán asimismo el intercambio con otras economías asiáticas emergentes.

Como proveedor, América del Sur experimenta en la actualidad el comienzo de un segundo boom de las exportaciones a Asia. Al igual que a China hace 20 años, las granjas y minas de Suramérica proporcionan la materia prima para el crecimiento urbano, la infraestructura y el auge de las clases medias en los mercados emergentes asiáticos.

PHOTO/AFP - Contenedores de transporte para la exportación apilados en un puerto en Lianyungang, en la provincia oriental china de Jiangsu, el 7 de marzo de 2021, ya que el crecimiento de las exportaciones del país saltó al más alto en más de dos décadas, según datos oficiales mostrados el 7 de marzo
PHOTO/AFP - Contenedores de transporte para la exportación apilados en un puerto en Lianyungang, en la provincia oriental china de Jiangsu, el 7 de marzo de 2021, ya que el crecimiento de las exportaciones del país saltó al más alto en más de dos décadas, según datos oficiales mostrados el 7 de marzo

Brasil es un caso paradigmático: en los últimos doce meses, ha exportado más a Asia –incluso sin considerar a China y Japón– que a la Unión Europea. Exporta hoy más bienes y servicios a Singapur que a Alemania. Más a Corea del Sur que a España. Más a Malasia que a Italia. Más a India que al Reino Unido. Más a Tailandia que a Francia.

Con las exportaciones, las inversiones asiáticas en la infraestructura de América del Sur aumentarán también. Las materias primas solo son valiosas si pueden transportarse. El puerto de Chancay en Perú es un claro ejemplo. Igualmente, préstamos y financiación para las inversiones vendrán en el futuro cada vez más del Extremo Oriente. En septiembre el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS admitió junto a los cinco socios fundadores a tres nuevos países: Uruguay, Bangladés y Emiratos Árabes Unidos.

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