Opinión

El Cairo, coronavirus y colonia

Coronavirus en Egipto

Con sus 100 millones de habitantes, Egipto está luchando por poner en práctica medidas de contención. Encontrar la estrategia adecuada, adaptarse a sus diferentes poblaciones, a sus particularidades culturales y a la fragilidad de los más desfavorecidos, y son muchas. Entonces, ¿cómo hacerlo? Con la COVID-19, hemos comprendido que las fórmulas mágicas y los deseos no tienen nada que ver con la realidad. Después de haber adoptado la política de enterrar la cabeza en la arena, el mundo se está despertando y todos deben encontrar la estrategia adecuada no sólo en términos de salud sino también en términos de comunicación para gestionar la crisis. Silenciar una ciudad como El Cairo no es fácil. ¿Cómo se puede imaginar El Cairo, aunque sea por un momento, sin sus cafés abarrotados, sus jóvenes despreocupados que tocan música en cada esquina, el bullicio de los niños en Khân al-Khalili, ese viejo y populoso barrio fatimí donde el día y la noche se funden? ¿Cómo podemos convocar a toda esta gente para que se callen todos juntos, al mismo tiempo y en un tiempo récord? Esta es la dura tarea del mariscal Al-Sisi.  

La COVID-19 está en alerta. Y mientras que a los humanos ya no se les permite circular, el virus sigue ganando terreno. Para contener su propagación, Egipto optó por un toque de queda de 7:00 p.m. a 6:00 a.m. Esta contención parcial no parece resolver la difícil ecuación de bajar la curva exponencial de la evolución de Covid-19. Mientras tratábamos de tranquilizar a la población, la muerte de dos generales cercanos a Al-Sisi fue como una bomba. En el campo más remoto de Egipto, se hizo evidente que el virus podía llegar a todo el mundo, incluso a los más privilegiados.

El presidente mismo no había sido visto por algún tiempo y el rumor comenzaba a crecer. ¿Podría Al-Sisi estar enfermo también? ¿No fueron sus ayudantes más cercanos los que murieron? Pero ahora reaparece para acallar todos los chismes. Al-Sisi cambia de táctica e incluso se atreve a tomar medidas internacionales enviando dos aviones de ayuda médica a Italia. Esta Italia abandonada por Europa y rescatada por Cuba, China y Rusia. Por supuesto, la acción de Egipto fue bien recibida tanto fuera como dentro del país.También ha sido criticado. Algunos lo consideran inapropiado en un momento en que los egipcios no pueden encontrar tratamiento en un sistema de salud completamente defectuoso. Egipto parece mantener un frágil equilibrio. Manteniendo su imagen internacional y enfrentándose a una crisis sin precedentes en casa que está luchando por contener. Al-Sisi hace un acto de equilibrio.  

Su ministro de Salud Hala al-Sayed quiere tranquilizarse insistiendo en cada comunicado de prensa que la situación está "bajo control". Sin embargo, a falta de cifras oficiales reales, las recientes declaraciones de la Organización Egipcia de Ambulancias (EAO) no van en esa dirección y no dejan dudas sobre la gravedad de la situación. La EAO afirma haber transportado entre 150 y 170 personas con problemas respiratorios cada día. La polémica de las cifras, verdaderas y falsas, está en marcha en Egipto. La más mínima información no gubernamental sobre este tema es punible por ley. Por su parte, John Jabbour, representante de la OMS en Egipto, declaró que "el 85% de los casos de coronavirus en Egipto no necesitan medicación y se curan solos", Información o intoxicación, los próximos días nos lo dirán.  

A falta de información, los egipcios decidieron protegerse y comprendieron una cosa: los gestos de barrera son importantes y lavarse y desinfectarse las manos es una recomendación que debe tomarse muy en serio. Así que se precipitaron a soluciones hidroalcohólicas, lo que causó una escasez y provocó que los precios se dispararan. El mercado se inundó rápidamente con productos adulterados. Pero los egipcios se acostumbraron al sistema D y a encontrar soluciones a cualquier problema. En poco tiempo, en la tierra de los faraones, recordaron rápidamente la colonia que se encontró en los armarios de la abuela. Esta magdalena egipcia de Proust se llama 555 y su 70% de contenido de alcohol la convierte en un desinfectante de elección y a buen precio. Así es como la pequeña tienda con los olores del pasado volvió a la vida. Se observaron largas colas a lo largo de la calle que conduce al fabricante 555 frente al Banco Central de Egipto en El Cairo. Las calles de la capital vuelven a oler a colonia barata como en los años 20...

El Cairo está cambiando con el paso de los días. Una situación totalmente nueva: el muecín llama a la oración, pero sin esperar una respuesta. Durante más de una semana, se ha prohibido rezar en las mezquitas, pero también en las iglesias. En Egipto el 10% de la población es cristiana y se prepara para celebrar la Pascua. Aquí también es hora de rezar en silencio y de distanciarse socialmente. La Iglesia Ortodoxa Egipcia ha confirmado la suspensión de las oraciones durante la Semana Santa (12-19 de abril), que se considera el ritual más sagrado para esta comunidad de 10 millones de almas. Por lo tanto, las iglesias y mezquitas se están alineando en la lucha contra el coronavirus. Mientras los lugares de culto están cerrados, todos están invitados a meditar en casa.